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¿Por qué Laporta es el único culpable de haber estrangulado económicamente al Barça?

Joan Laporta

La semana del FC Barcelona ha venido marcada, al final, tanto por el anunció de un movimiento en la trastienda de la oposición, incluida la posibilidad de un voto de censura, como por la réplica del presidente Joan Laporta en forma de discurso reivindicativo de su gestión, en especial en el ámbito económico, precisamente el talón de Aquiles señalado por sus críticos. La confrontación argumental es absoluta, pues Laporta explica un cuento de hadas y anuncia el final de la travesía en el desierto, y los analistas interpretan que la deuda no ha mejorado, el déficit estructural no se acaba de arreglar y la estabilidad financiera pende de un hilo a punto de romperse por culpa de esos 408 millones de Barça Studios apalancados como ingresos en la contabilidad, de los cuales solo 40 millones son reales.

Hasta 1.000 millones en palancas se han empleado en taponar las vías de agua producidas en el cierre negativo del ejercicio 2020-21, absurdamente engordado hasta 481 millones con una antipación de amortizaciones y provisiones innecesarias de casi 200 millones. Hoy, hasta los analistas más creyentes del laportismo coinciden en reconocer que esa obsesión por aparentar que el mandato de Josep Maria Bartomeu fue trágico fue un error mayúsculo de Laporta y de sus asesores.

En primer lugar, porque las cuentas con ese déficit monstruoso las firmaron Laporta y su junta, motivo principal por el cual LaLiga de Javier Tebas le acabó recortando el margen salarial y constriñendo el control aún con más rigor que al resto porque Laporte se negó a admitir, también, que el FC Barcelona había dejado de ingresar por incidencia directa de la covid nada menos que 300 millones. El Barça, por decisión de la junta entrante en marzo de 2021, sólo reconoció 90 millones, cerrándose la puerta a las ventajas contables concedidas por LaLiga para aliviar el impacto de la pandemia.

En segundo término, para luego evitar que el déficit acabara pesando sobre sus espaldas al final del mandato, Laporta hubo de empezar a vender recursos y más recursos -las palancas interminables-, sobre todo para compensar con ese beneficio extraordinario pérdidas exageradas y poder quitarse de encima esa limitación a la hora de fichar, que es lo único que le quita el sueño.

Fue Laporta quien se puso la soga al cuello y Javier Tebas quien ha salvado al Barça de un colapso financiero anticipado a base de no permitirle usar las palancas para reducir fair play y de ponerle coto a los gastos. No fue Laporta, sino Tebas, quien obligó al Barça a reducir masa salarial y gastos generales firmando un plan de viabilidad, ese del que ahora presume Laporta, que lo ha salvado, al menos de momento, del apocalipsis, pues de hecho Laporta no propuso ninguna estrategia de ahorro, austeridad ni control en 2021, sino que, al contrario, se gastó lo que no tenía en el invierno de 2022 al grito de «¡Que tiemble Europa porque hemos vuelto al mercado!». Al menos ese fue su grito de guerra cuando fichó a Ferran Torres por 55 millones.

Luego, como es sabido, se sacó de la manga la venta falsa de Barça Studois, engañando a Javier Tebas, a los socios y a sí mismo por más que al Senado del Barça le cuente otro cuento.

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