Laporta también se inventa una oposición al acecho y en plena conspiración

Ha filtrado a la prensa más leal y activista su malestar e indignación por los movimientos del entorno y la amenaza de un voto de censura que, sin embargo, choca con la absoluta pasividad y el silencio de una disidencia que sigue aletargada e inánime

Joan Laporta i Hansi Flick - Foto: FC Barcelona

El entorno del Barça promete emociones a partir de ahora, momento en el que sí que parece que un sector de la prensa laportista se ha empezado a cansar de publicitar, defender y creerse la colección de cuentos, fantasía y ciencia ficción que produce a diario el aparato de comunicación de la junta, y que el propio presidente Joan Laporta patrocina con sus no menos interminables recursos para la imaginación y la comedia. El número circense de Xavi, unido al balance pésimo de la temporada y la tortura periodística de seguir sosteniendo el farol de Barça Studios, incluida la fuga de Libero y de todos los presuntos implicados en la más popular de las estafas de Laporta a LaLiga, que le permitió fichar a siete futbolistas en verano de 2022 bajo la promesa de ingresar 200 millones, ha causado bajas en esa amplia nómina ideológica del laportismo. Además, el maltrato al socio no ha ayudado, siendo especialmente significativos los gritos de «¡Barça sí, Laporta no!», que también resonaron el sábado en el Johan Cruyff y en los oídos de Laporta, presente en el palco del partido de promoción del Barça Atlètic.

En este escenario donde, a pesar de todo, no va a pasar nada que socialmente no quiera la directiva, es curioso que dos opinadores hayan cruzado en sus respectivas columnas opiniones del todo contrapuestas respecto del papel de esa oposición a Laporta, que si no han cambiado demasiado las cosas en la última semana sigue siendo de mantel, de boquilla y de pánico a exhibir en público el menor gesto hostil contra Laporta.

Por un lado, en el diario Sport, Ferran Correas, incansable trovador del laportismo y leal confidente presidencial, apuntaba que Laporta no oculta su cabreo y malestar porque esa oposición conspira en su contra y porque, le ha llegado, no descarta un voto de censura. Objetivamente, si ese es el fantasma que ve Laporta, lo que necesita es un podo de diván y alguna pastilla relajante.

Precisamente, otro periodista que desde luego nunca se ha sentado ni a la derecha ni a la izquierda del padre, sino que ha caminado serenamente entre los socios, de su butaca en el Spotify a la de Montjuic y de vuelta al Palau para no perderse ni un partido del Barça, hablando y escuchando a los otros de sus muchos iguales, todavía propietarios del FC Barcelona, ha apuntado en un tono crítico que los aspirantes al palco, los presuntos opositores que tanto irritan a Laporta con su amenazas, no son capaces de dar un paso al frente ni plantarse ante las evidencias de una gestión que sería contestada y abiertamente denunciada si se tratase de cualquier otro presidente.

Ferran Correas apunta que «tras la comparecencia de Laporta, las críticas a su mandato no han cesado. Al contrario, han aumentado y llegan desde diferentes sectores del barcelonismo. El presidente azulgrana sigue con ánimos para seguir gobernando el club y enderezar el rumbo de una nave que cogió prácticamente hundida, pero ha mostrado su enfado en los últimos días a sus más directos colaboradores. Laporta acepta las críticas, pero las ve desmesuradas y, en muchas ocasiones, dirigidas. Cree que algunas buscan hacerle daño y su cabreo es más que significativo cuando hay gente que pide una moción de censura a mitad de mandato y tras haber logrado estabilizar el club a nivel económico», escribe bajo el titular «Laporta está molesto con la oposición».

Xavi Bosch, en cambio, se despacha por su inacción, superficialidad y postureo: «Comen, se reúnen, se llaman, se indignan, dicen «alguien tiene que hacer algo», repiten «pobre Barça» tres veces al día, buscan –sin mucha desesperación– un candidato con posibles y aplauden los articulistas que osan poner el dedo en la llaga. Hablan del hermano de Laporta, de las comisiones turcas, de los privilegios en Arabia, de los Joaos trincaos y saben más de los amigos de Pini Zahavi que el propio agente de Flick. Dicen conocer por qué se fue Reverter y Llauradó y Ramírez y Meléndez… Pero nadie ha hablado con ellos. Ven fantasmas por todas partes, pero nadie tiene una prueba de nada. Tampoco la buscan. Esperan que la faena de aliño la haga el periodismo y pretenden salvar el Barça desde la butaca, sin desgastarse, sin mancharse, sin que tengan que acortar sus vacaciones en Menorca o en la Costa Brava».

Correas, el entusiasta valedor del presidente, sostiene que «tanto ruido en negativo, recuerdan desde el club, ya afectó a las negociaciones que en su día se hicieron con Goldman Sachs para lograr la financiación del Espai Barça. Por aquel entonces, quien era vicepresidente económico de la entidad, Eduard Romeu, explicó que la aparición de polémicas, como el caso Negreira, hizo que el Barça tuviese unas peores condiciones. Es decir, que le costó dinero al Barça». Al margen de la devoción manifiesta del articulista por Laporta, cabría preguntarse qué demonios tienen que ver los movimientos de la oposición con el caso Negreira, excolegiado a quien Laporta aumentó esos pagos escandalosos en su primer mandato y a quien la justicia no ha exonerado de nada, sino que no ha sido encausado por la caducidad del presunto delito cometido por su junta. Es el problema de esta compulsión periodística por justificar al presidente con ese revanchismo y esa falta de miras que, finalmente, lo único que consiguen es desacreditar el fondo y la credibilidad del artículo.

Indudablemente, la visión de Xavi Bosch parece estar más próxima a la realidad y al verdadero grado de actividad extralaportista que los sismógrafos apenas detectan: «Lo primero -escribe titulando «Que nadie estropee las vacaciones a los opositores de Laporta»- es lo primero. Y el Barça, en realidad, no es su prioridad. ¿Salvarlo? Ya habrá otro que tire del carro. Pero esta vez los mandarines de la ciudad no tiran. Temen las maneras de Laporta, no quieren desgastarse y no pueden permitirse perder estatus. Total, mucho ruido y pocas nueces. Perdón, ni ruido. ¿Y el Barça? Hundiéndose. Sigue sin poder fichar, cerrará a 30 de junio con números de pena, echa a Xavi mal y tarde, temporada en blanco en fútbol, cero patatero en basket, el escándalo de los avales, no dan ni la cifra del censo, el timo de Libero les dejó tirados, pasarán los millones de la firma de Nike como ingreso del curso actual y, encima, el Madrid gana la Champions y ficha a Mbappé. No solo el Camp Nou está en ruinas. En cualquier otro momento, se estarían recogiendo firmas o fotocopiándolas torticeramente. Ahora, miran el catálogo de un velero para Ciutadella».

En este sentido, el verano azulgrana, salvo un ataque epiléptico de autodestrucción, que nunca se sabe, será plácido y tranquilo. Lo demás, como en el análisis del columnista del diario Sport, infundios de la prensa.

(Visited 152 times, 1 visits today)
Facebook
Twitter
WhatsApp

NOTÍCIES RELACIONADES

avui destaquem

Deja un comentario