«El decrecimiento no es volver a las cavernas, sino todo lo contrario»

Entrevista a Valentín Ladrero

Valentín Ladrero

Licenciado en Ciencias de la Información y Sociología, ha trabajado de periodista y de crítico musical. Ha participado en colectivos antimilitaristas, libertarios y ecologistas. Es autor de varios libros, entre los cuales Músicas contra el poder y El rumor de los suburbios. Es coordinador de Libros en Acción, la editorial de Ecologistas en Acción.

¿Por qué, cómo, para qué… una editorial específicamente dedicada a las cuestiones medioambientales?

La idea surge de Ecologistas en Acción, que es una confederación de organizaciones a escala estatal. Yo había hecho algunas cosas en el mundo del libro, y se planteó la idea de montar una editorial. Pensamos que nuestro ideario tenía que ser transmitido también en libros. No es una cosa corriente. Existen algunas iniciativas similares en otros países, pero aquí no es frecuente que una organización ecologista tenga un programa editorial como el nuestro. Para nosotros era necesario que el planeta en el cual creemos, que queremos, estuviera plasmado en libros (una forma muy bella) para dar alternativas y explicar cómo vemos nosotros el mundo.

¿Con qué autores contáis? ¿Cuál es su perfil?

Una parte importante de los autores están en el entorno ecologista. Nosotros, como ideario de organización, que nos diferencia de otras, como Greenpeace o Amics de la Terra, trabajamos en lo que denominamos ecologismo social. Este es nuestro entronque político y social. Creemos que el capitalismo tiene conflictos continuos con la naturaleza, y a partir de aquí planteamos nuestro discurso. Publicamos informes, trabajos, de elaboración propia y también de especialistas, gente que tiene cosas a decir, procedente sobre todo del mundo académico. Nuestras publicaciones están abiertas a los problemas generales del medio ambiente y, específicamente, a los que tienen más a ver con cuestiones sociales, como el ecofeminismo. Avalamos los títulos y los autores, con el prestigio que da nuestra organización, que ya tiene 25 años.

¿Libros en Acción se hace eco de autores extranjeros, editáis traducciones…?

Sí. Hemos publicado Bookchin, considerado el padre del ecologismo social, autores franceses y de otros países. También editamos libros en gallego, vasco, y catalán, porque queremos ser consecuentes con la realidad plural de las lenguas en España. Del mismo modo, nos hacemos eco de problemáticas relacionadas con la ecología en otros países, con autores españoles.

La editorial también es un observatorio de la lectura. ¿Qué se lee más? ¿Por dónde van los gustos?

Nos dedicamos fundamentalmente al ensayo, aunque también tenemos alguna colección con cuentos, relatos con dibujos…, que, en todos los casos, giran alrededor de los temas que nos interesan. No suelen ser ensayos espesos, sino más al alcance de no-especialistas, del lector común. Nuestros lectores y lectoras son gente a quien le interesa, lógicamente, el ecologismo, pero que también son activistas de otros movimientos. Sobre todo, son personas jóvenes y muy fieles. No sabemos si más mujeres que hombres, pero seguramente sí. Las ventas son pequeñas, porque hablamos de temas muy concretos. El interés por estos temas varía. Hay problemas fundamentales, como por ejemplo el cambio climático. Otra cuestión muy interesante, que naturalmente interesa mucho a las mujeres, es el ecofeminismo, una rama más del ecologismo social. Esta parte que llama la atención sobre las curas, la maternidad… El tema de la energía también es importante, porque pensando en el colapso de los combustibles fósiles, de aquí a muy poco, también es un tema que interesa mucho. Tenemos tres títulos de cabecera: El ecologismo social, primer libro que editamos, y que es una especie de breviario donde explicamos nuestra filosofía; Cambiar las gafas para mirar el mundo, y acabamos de sacar uno que se llama Nueva cultura de la Tierra, un mensaje alternativo y actualizado de la ecología.

El decrecimiento es hoy en día un debate de amplio espectro que se abre paso, con pragmatismo, en el ámbito medioambiental y no solo en este. ¿Forma parte de vuestras publicaciones?

El decrecimiento está en muchos de los libros. Es también un asunto clave. Se ha explicado mal o no se ha entendido. Se ha generalizado la idea de que decrecimiento es volver a las cavernas. Y no es así, sino todo lo contrario. Hay que decrecer para que podamos hacer sostenible este mundo. En Francia, de donde procede en buena medida la idea de decrecimiento, hay una gran discusión. Con la creciente precariedad laboral, los jóvenes que no encuentran vivienda…, la cuestión del decrecimiento tendrá cada vez más protagonismo.

¿Todo esto nos lleva a plantearnos cada vez más seriamente la lucha contra el sistema, y no tanto por las alternancias políticas?

Creemos fundamentalmente en los movimientos sociales. No queremos la jerarquía, ni el discurso político clásico. Somos de izquierdas, plurales… Intentamos estar fuera del sistema, pero, en realidad, estamos con un pie fuera y otro dentro, porque no nos queda más remedio. Aunque nuestra intención, está claro, con el tiempo, es estar con los dos pies fuera. No tenemos relación con los bancos. Con nuestros propios recursos, junto a Traficantes de Sueños, que es una librería importante en Madrid, acabamos de comprar un local.

¿La emigración, que tanto tiene que ver con el cambio climático, forma una parte importante de vuestras inquietudes editoriales?

Editamos, hace ya años, un libro titulado Los conflictos sociales del cambio climático. El cambio climático afecta a todo el planeta. Esto está claro. Y entonces lo que no entiende Europa es que de aquí a 50 años dejará de ser esta Europa blanca, tópica, para convertirse en una cosa más mestiza, con subsaharianos y gente procedente de todo el mundo. La emigración es, efectivamente, un tema muy complejo, pero al que nosotros dedicamos mucho interés. Aquí mismo, los que hacen los trabajos que no quieren los españoles son los emigrantes. Es obvio. Y se vive la contradicción de que, por un lado, se les necesita como mano de obra y, de otro, se les rechaza ideológicamente, socialmente o culturalmente. No queremos gente sin papeles. Pero lo que tenemos es una Europa que está tendiendo a la ultraderecha, con los nacionalismos perversos. Con un debate exacerbado que no tiene en cuenta que la precariedad nos afecta a todos, españoles y emigrantes. Joe Biden, con quien no comparto prácticamente nada, les dijo a los empresarios americanos que si necesitaban trabajadores pagaran más. Además de todo esto, los emigrantes aportan riqueza cultural, como evidencian los niños nacidos en Madrid de padres latinoamericanos.

Los niños, que son el futuro, heredarán un planeta modelado por nosotros. ¿Dedicáis a ellos publicaciones relacionadas con la vida en la Tierra, con el medio ambiente?

El nicho del libro infantil es una cosa que nosotros todavía no controlamos. Es un espacio muy concreto, pero sí que hemos editado libros con ilustraciones. Dirigidas a adultos, pero que también son entendibles perfectamente por adolescentes. El futuro, está claro, son ellos. El tema nos preocupa y tenemos algún libro. Hay muchos profesores de instituto que llevan a las aulas nuestros libros. Porque son libros muy accesibles, didácticos…, que se utilizan bastante sobre todo en la enseñanza del mecanismo de la naturaleza. Son libros que ayudan mucho a explicar conceptos a gente de 16 o 17 años. Por desgracia, todavía no estamos en la posibilidad de que el Ministerio de Educación y las consejerías correspondientes de las comunidades autónomas incluyan algunos de nuestros libros en los programas.

Los libros son huérfanos si no van acompañados de una distribución adecuada, porque tan importante es llegar al lector como hablarle de lo que le interesa. ¿Cómo lleva Libros en Acción esta cuestión?

La distribución es una cuestión determinante para cualquier editorial, porque el libro, en cualquier caso, no deja de ser un producto cultural. Nosotros trabajamos con una distribución muy interesante, con redes alternativas. Lo hacemos por zonas. En Euskal Herria, por ejemplo, tenemos a Elkar, que es más comercial. Lo hacemos a través de Virus, en Cataluña; de Traficantes de Sueños, en Madrid; de Barata en Asturias… Se trata de una red de librerías y editoriales. De hecho, acabamos de crear una plataforma con un centenar de editoriales, librerías y distribuidores. Planteamos propuestas para desarrollar la red que, actualmente, la verdad, es que funciona bien. Somos profesionales, aunque algunos están más fuera del sistema, con libros más políticos. No hemos entrado en ninguna red comercial, y no nos arrepentimos. Preferimos estar en menos librerías, pero que sean referencias de los movimientos sociales.

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