El Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) de la Generalitat ha puesto en marcha una nueva aplicación, denominada BestDate, para ayudar al sector agroalimentario a determinar qué fecha de marcaje tiene que llevar un alimento envasado. El objetivo es contribuir a reducir el derroche.
El reto se origina cuando el equipo investigador de la IRTA recoge, de la parte de los productores, la necesidad que tiene el sector agroalimentario de disponer de un criterio claro y de una metodología para establecer una duración mínima de los alimentos.
Así lo explica la investigadora de la IRTA y doctora de ingeniería agrónoma, Maria Dolors Guàrdia. Según la experta consultada por EL TRIANGLE, un estudio encargado por la Generalitat a la IRTA en 2020 concluye, de acuerdo con entrevistas con operadores y productores alimentarios, que falta una metodología clara para decidir si la fecha de marcaje de un alimento tiene que ser la de consumo preferente o la de caducidad. La diferencia es importante de conocer. El consumo preferente está relacionado con la calidad del alimento. Solo se ve afectada la calidad, ya sea sensorial o nutricional. En cambio, la fecha de caducidad está relacionada con la seguridad alimentaria. Esto quiere decir que, si se consume después, se pone en peligro la salud de la persona.
Si el establecimiento de la fecha de marcaje no es clara para el sector y la diferencia entre la fecha de consumo preferente y la de caducidad es difícil de interpretar para los consumidores, los alimentos no se gestionan bien y se pueden derrochar.
La investigadora de la IRTA cita otro estudio, centrado en el comportamiento de los consumidores, donde queda claro que muchos “tienen dificultades importantes a la hora de interpretar bien la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente”. La confusión provoca que “haya diferentes actitudes de acuerdo con los resultados del estudio”. Hay que deciden consumir el alimento independientemente de la fecha, evaluándolo previamente con sus sentidos, y si está bien, lo consumen. Otros, a pesar de no haberse superado la fecha de marcaje, piensan que les puede afectar negativamente y no lo consumen. Otro dato importante del estudio fue que había personas que tenían dificultados para encontrar la fecha de marcaje en los envases. Algunos consumidores expresaban que no era fácil de localizar en el producto y la medida de los caracteres era muy pequeña y difícil de leer. En este caso, una de las posibles soluciones a implementar sería utilizar un código de color diferente para cada tipo de fecha. Maria Dolors Guàrdia explica que a nivel europeo se está trabajando en el mismo sentido que indicaban los consumidores en el estudio.
Para ir a la raíz del problema, la IRTA ha trabajado junto al sector agroalimentario para desarrollar una aplicación que es “una herramienta de acceso libre, muy interactiva, en tres idiomas (catalán, castellano e inglés), basada en el árbol de decisiones que preparó la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Quiere ser un apoyo para las empresas alimentarias para establecer correctamente esta fecha de duración mínima de los alimentos envasados y así contribuir a reducir el derroche. Dado que no solo intervienen los elaboradores, también está disponible para asesores y auditores alimentarios, y también para la autoridad competente.
Con esta aplicación llamada BestDate se quiere superar la situación actual de dificultad que experimentan muchas pequeñas y medianas empresas para determinar y establecer la fecha correcta de marcaje. Fruto de los estudios realizados, se sabe que actualmente algunas empresas determinan esta duración mínima por comparación con otros productos similares a los suyos en el mercado, o bien realizando estudios propios en tiempo real. En otros casos, la decisión se adopta utilizando datos bibliográficos.
Por lo tanto, los investigadores de la IRTA vieron que había que dar respuesta a esta necesidad expresada por los elaboradores de disponer de una guía que “fuera acompañando el sector en este proceso de decidir cuál es la fecha de marcaje correcta de un alimento, y que si esta tenía que ser la fecha de consumo preferente les indicara qué tipo de estudios tenían que llevar a cabo para establecer su durabilidad”, explica Maria Dolors Guàrdia.
Cuando un profesional de una empresa del sector utiliza BestDate se enfrenta a diez preguntas, siguiendo el árbol de decisión de la EFSA, que se pueden agrupar en cuatro criterios: si el alimento dispone de normativa específica, sus condiciones de conservación, sus condiciones de procesamiento y de manipulación y, finalmente, sus características fisicoquímicas. El experto tiene que conocer bien las principales características del alimento para ir respondiendo a las preguntas. Cómo explica la investigadora, BestDate primer pregunta si el producto consultado tiene normativa específica sobre fechas de marcaje. Si, por ejemplo, la respuesta es no, la aplicación pregunta cuáles son las condiciones de conservación, es decir, si el alimento se comercializa congelado. “Si está congelado, el árbol nos lleva directamente a consumo preferente, y en caso contrario se abre un nuevo bloque donde se abordan las condiciones de procesamiento y de manipulación del alimento”, señala.
BestDate se aplica a alimentos envasados, que son los únicos que están obligados a llevar una fecha de marcaje según establece la legislación europea vigente. Son ejemplos los yogures, quesos o productos cárnicos envasados. En los dos meses de puesta en marcha, ya se han registrado más de 400 visitas. El sector hace una valoración positiva, y pudo aportar mejoras durante el proceso de definición mediante una versión beta. El proyecto BestDate, que finaliza este verano, ha contado con la financiación de la Generalitat y del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural.
Puedes leer el artículo entero en el número 1579 de la edición en papel de EL TRIANGLE.

