Hoy hace cinco años que nos dejó Montserrat Minobis. Tenía 76 años y una trayectoria profesional enorme, desde sus inicios en Radio Popular de Figueres, la ciudad donde nació, hasta el decanato del Colegio de Periodistas, la dirección de Catalunya Ràdio, la docencia en la Universidad Pompeu Fabra o la presidencia de La Independent, agencia de noticias con visión de género.
Nunca trabajamos juntos pero coincidimos en algún medio de comunicación. En Radio 4, por ejemplo, donde llevó una docena de programas distintos. Yo trabajé allí unos años y respetaba mucho el rigor con el que se tomaba su trabajo.
Había varias Montserrats Minobis en una sola: la activista, la periodista, la feminista, la catalanista, la comprometida con la política, la compañera de trabajos y amistad. Fue líder de la causa feminista. En 1976 coordinó el ámbito de radio de las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer del Congreso de Cultura Catalana. Eran tiempos en los que el feminismo empezaba a abrirse camino en un mundo y una profesión donde los hombres jugaban con una ventaja enorme.
Políticamente dio sus primeros pasos en Unió Democràtica de Catalunya, partido al que se afilió en pleno franquismo, después contribuyó a la creación de Nacionalistes d’Esquerres y en 1995 formó parte de la candidatura de Iniciativa per Catalunya en las elecciones municipales.
Dirigió Catalunya Ràdio entre 2004 y un 2005 en unos tiempos en que Catalunya la gobernaba el tripartito de izquierdas de socialistas, ERC e Iniciativa bajo la presidencia de Pasqual Maragall. Me parecieron desafortunadas e injustas las críticas que recibió en esa época por supuestamente decantar la ideología de la emisora a favor del PSC. Era mentira. Si algo dejó claro Montserrat Minobis a lo largo de su trayectoria es que la guiaban siempre la deontología y el rigor profesionales.
Precisamente, esta seriedad con el trabajo, el compromiso con el servicio público que representa el periodismo -se haga desde medios dependientes de la administración o del sector privado- es lo que más valoro de su trayectoria. Necesitamos más profesionales valientes como ella para salir del maniqueísmo y el sectarismo político en el que han quedado atrapados los medios de comunicación catalanes (y no sólo catalanes) desde hace muchos años. Me ha parecido justo recordarlo hoy, cuando hace cinco que Montse nos dejó.
