«Es importante que haya menos gente escribiendo y más leyendo»

Entrevista a Gregori Dolz

Gregori Dolz

Fundador y director de la editorial Alrevés, participa también en la selección de contenidos. Su pertenencia al mundo editorial viene de lejos. Su madre, Antonia Kerrigan, fue agente literaria, conocida por llevar a Carlos Ruiz Zafón, autor de La sombra del viento, traducida a 36 idiomas.

Resulta casi obligado en un Sant Jordi preguntarse por la salud del libro. ¿Cómo está, pues?

Vista desde arriba, digamos, alcanzando todo el mundo editorial, no está mal de salud. Lo que pasa es que ha habido cambios gigantes en los últimos quince años. Básicamente, las barreras que existían para publicar libros se han ido eliminando. Hace 30 o 40 años nadie podía escribir un libro de la manera como se hace hoy en día, ni presentarlo a una editorial. Se tenía que hacer a máquina, con papel, hacer copias, enviar originales… Por lo tanto, lo que se presentaba como novedades a las editoriales eran mucho menos que ahora, que cualquiera puede acceder al ordenador, escribir un libro, imprimirlo y, sobre todo, enviarlo por mail. Las tecnologías han diluido las barreras que existían para publicar. Se supone que todo esto es bueno, porque se han democratizado las posibilidades de poderlo hacer.

Las tecnologías de impresión también han vivido una auténtica revolución…

Sí, otra cosa que ha cambiado mucho es la impresión digital, no el libro digital. Hace que ahora existan editoriales de medida muy pequeña, que pueden editar de manera asequible ediciones de 300, 500, 700… ejemplares. Antes, cuando un editor iba a imprenta tenía que hacer una tirada mínima de 3.000 ejemplares, porque el coste de las planchas era tan alto que, para rentabilizar el libro, hacer que fuera asequible, había que hacer una cantidad mucho más grande de ejemplares. Así las cosas, hay mucha más gente escribiendo, más editoriales, que han dado a muchos autores la posibilidad de publicar, que también han buscado muchos libros en el extranjero, que no habían sido editados en España, las pequeñas joyas… Esto parece que está bien. Es como los diarios. Antes se hacían 10 diarios y ahora hay 500. Más información, más variada… Pero se ha llegado a un punto en el que todo esto va en detrimento del sector.

¿Dónde se encuentra, pues, la otra cara de la moneda?

Todo esto está contribuyendo a desprofesionalizarlo. Igual que en el periodismo, donde hay errores garrafales constantemente. Las portadas ya no las hacen profesionales del diseño, los correctores no son profesionales de la corrección, los traductores (que ya no lo eran antes) ahora son menos profesionales, los editores… Esta ampliación de editoriales por los cuatro costados ha hecho, en muchos casos, que el mercado esté inundado de contenidos y sea muy difícil tener éxito. Además, a todo esto hay que añadir que los dos grandes grupos se han vuelto gigantes. Han ido adquiriendo la competencia: su cuota de mercado es más grande que antes, a pesar de la aparición de tantos editores pequeños. La ecuación no funciona…

¿Qué se puede decir de los lectores, la otra gran pata del tema? ¿Se lee más, menos, de otro modo…?

Se lee más. Hay una clara tendencia de que los 50 best sellers tengan una cuota mucho más alta del mercado. Hay más lectores, pero no sé si los lectores han crecido al ritmo de los contenidos, para entendernos. El libro de bolsillo es el que se ha visto afectado primordialmente por la aparición de la tableta, del e-book, y el e-Libro. El libro de bolsillo era más barato, y la tableta lo que ha conseguido es abaratar los contenidos. Pero, ¿qué se lee en la tableta? Se leen, sobre todo, cosas de entretenimiento, quizás de autoayuda y muy comerciales. Soy un defensor absoluto del e-Libro y del libro electrónico, porque creo que es una oportunidad para muchos editores de llegar a un público al cual no se llega, porque la distribución es, digamos, el gran talón de Aquiles del sector editorial. Para estar en 500 puntos de venta tienes que hacer 2.500 libros. No hay ningún sector donde se diga que para vender 2.000 hay que hacer 3.000. Es la única industria donde se produce por encima de la previsión de ventas. Y no hay objeto que viaje más que el libro. El libro electrónico lo ha cambiado mucho esto. Ahora, si alguien en Latinoamérica quiere comprar un libro de Alrevés, solo puede hacerlo a través del e-book, de Amazon (que tampoco sabes cómo llegará) o de una tienda muy especializada de Barcelona…

¿Y qué es lo que se lee?

Te puedo decir que se lee lo que los editores potencian, puesto que influyen mucho en lo que se lee. Cada editorial busca un público al cual le pueden interesar sus contenidos. En nuestro caso, va de narrativa social. Novelas que existen en nuestra sociedad, o recientes. Pero sí que he visto un auge de la novela negra. Una cosa que no ha dejado de existir. Parece un fenómeno nuevo, pero no lo es, aunque pueda estar encubierto en otro género. Ahora muchos editores publican lo que podríamos denominar novela negra histórica, derivada de un renovado interés por la historia. Un poco al estilo Umberto Eco. Y en España creo que se ha incrementado la no-ficción. También, entre los jóvenes, la ciencia ficción, la fantasy. Todo esto en el momento en que los grandes grupos están sacando veinte títulos a la semana de thrillers, que son prácticamente iguales los unos a los otros…

¿Están surgiendo nuevos géneros, modelos narrativos híbridos, que se asemejan a reportajes largos, crónicas noveladas…?

Las editoriales con capacidad para hacerlo, van buscando cosas que se pueden escribir sobre determinados temas y encargan los libros, directamente. Incluso en la ficción ya se hacen libros por encargo. Incluso se proporcionan por adelantado a los autores las coordenadas, los personajes, los escenarios…, los elementos para construir una trama. Cosa que se suele derivar de estudios de tendencia, gustos de los lectores, etc. Nosotros no entramos en esto, y quizás no podríamos si quisiéramos. El ensayo muy ligado a la actualidad es posible gracias a muchas cosas, entre estas encargar trabajos a gente especializada.

¿Los cambios en el libro están asociados de alguna manera a lo que se está produciendo en el audiovisual?

Yo recibo textos en los que se ve que el autor está pensando en un guion. Demasiados autores están pensando en la película. O escribes libros porque te gustan los libros, o escribes guiones porque quieres hacer una película. Esto de los libros que van a película o serie es como los jugadores de fútbol, donde llega a primera división uno de cada 150.000 aspirantes. Creo que es un error por parte de los editores, aunque reconozco que es fácil caer en una valoración, digamos, visual del libro. Lo mejor del libro es que tenga una esencia diferente a lo que es una serie. Seguramente, la gente que ve muchas series no lee muchos libros, y viceversa. El lector busca más una profundidad, una lectura de otro calibre.

¿Qué papel tiene el bilingüismo en la industria del libro en Cataluña? ¿Continúan teniendo mucho que ver las lenguas, con el libro?

Hay que decir que se hace una política de promoción y ayuda a las publicaciones en catalán muy importante. Una cosa que tiene más resultados en la producción de libros que en el aumento de la cuota de mercado, que también parece haberse incrementado un poco. No se puede despreciar que Barcelona fue la capital del mundo de los libros en castellano, durante muchos años, porque casi todas las editoriales estaban aquí. Barcelona ha sido invitada a la FIL, como ciudad. También lo fue en su momento en Frankfurt. Se tiene que ser inclusivo.

La inteligencia artificial (IA), tan de moda, ¿ha llegado también al mundo del libro?

Ante la proliferación de contenidos muy parecidos, hay quien opina que la IA quizás puede ayudar a disipar a todos estos autores que están publicando lo mismo… En todo caso, tenemos que asumir que la IA existe y actuar en consecuencia. Durante muchos años, la resistencia al e-book fue tremenda.

¿También el sector editorial, como otros muchos, se está feminizando?

Cada vez hay más autoras, aunque a nosotros nos costó encontrar a autoras que encajaran en nuestro proyecto. Hay que reconocer que hay más lectoras que lectores, sobre todo en la ficción. Y también más mujeres publican no-ficción. Con nosotros, por ejemplo, Mayka Navarro, Beatriz Osa, Beatriz de Vicente, Vanessa Lozano, Cruz Morcillo, Susana Peix… En otras funciones del sector, también es significativa la presencia más grande de mujeres. La dirección de distintas grandes editoriales está a cargo de mujeres, aunque en muchos casos el director general es un hombre… Las agentes literarias también continúan siendo primordialmente mujeres.

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