Es difícil encontrar una biblioteca que no tenga un club de lectura o más de uno

La Diputación de Barcelona dinamiza cerca de 870 clubes de lectura, que están considerados la actividad de promoción lectora más extensa de la toda la Red de Bibliotecas Municipales

Formar parte de un club de lectura va más allá de la lectura de un libro. Las personas que se apuntan acaban formando parte de una comunidad muy fiel, donde se comparten experiencias personales junto con salidas culturales, encuentros con autores, viajes literarios o asistencias a ferias del libro. De hecho, hay personas que hace más de 20 años que forman parte de un club de lectura, y han evolucionado como lectores con un amplio bagaje literario. José Luis Ibáñez es moderador de clubes de lectura desde hace 14 años y ha visto la evolución de estos amantes de los libros. En declaraciones a , Ibáñez indica que “siempre hay un núcleo duro dentro de cada Club de Lectura. Hay que entran y salen, pero hay un tipo de público muy fiel. El núcleo duro se caracteriza por tener grupos propios de WhatsApp, quedan para cenar, van a presentaciones juntos, crean comunidad y se nota”. Para este moderador experto, “un hecho que todavía me llama la atención es ver como la gente crece como lectora. Al inicio, ves que un libro complejo se les hace una montaña, pero, cuando pasa el tiempo, se vuelven más críticos y crecen como lectores”.

La fiesta de Sant Jordi es uno de los momentos del año más esperados para los usuarios de los clubes de lectura. Son personas con un gran interés por las actividades culturales y literarias, y es justamente estos días cuando más programación se ofrece. Además, son momentos para compartir recomendaciones de libros y su conocimiento los ayuda a ofrecer muchos buenos consejos. “Son gente muy activa culturalmente y por Sant Jordi se vuelcan”, afirma José Luis Ibáñez.

Desde la Diputación de Barcelona, la jefa de la Unidad de Dinamización y Servicios Bibliotecarios de la Red de Bibliotecas Municipales, Carme Rodríguez Piñeiro, manifiesta a EL TRIANGLE que los clubes de lectura no paran de crecer. “Si hace unos años eran 500, ahora ya tenemos 869 en una red de 233 bibliotecas y 12 bibliobusos”. Para preservar e impulsar este crecimiento, “estamos dinamizando los clubes no solo con la actividad lectora, sino también con actividades paralelas, como viajes literarios o el encuentro anual de todos los clubes, donde se aprovecha para ir a ver un acto cultural. Hoy en día, es difícil encontrar una biblioteca que no tenga club de lectura. Puede ser que no tengan actividades de cuentacuentos, pero de clubes de lectura, casi todas, y más de uno la gran mayoría”. Para Carme Rodríguez, actualmente es “la actividad de promoción lectora más extensa de la Red de Bibliotecas Municipales y la que más fidelización genera entre las personas integrantes. Son gente muy fiel que se mantiene durante muchos años”, y se crea una comunidad muy dinámica culturalmente.

Según los datos del 2023 facilitadas por la Diputación de Barcelona, 9.322 personas participaron el año pasado en los diferentes clubes de lectura, y se llegaron a organizar más de 10.644 sesiones en toda la Red. De estos clubes, un 75% están formados por población más grande de 15 años, y el resto están dirigidos a jóvenes lectores menores de 14 años. A pesar de que las sesiones virtuales crecieron durante la pandemia, el público ha preferido volver al contacto directo y, por lo tanto, el 98% de los clubes son presenciales.

La temática estrella es la narrativa o novela de ficción, aunque actualmente hay un amplio abanico de temáticas. Según la jefa de la Unidad de Dinamización, “cada vez más hay lecturas de teatro, porque se vinculan con salidas culturales. También crecen los grupos de literatura y cocina o los de filosofía. A pesar de ser minoritarios crecen mucho, y los mismos grupos te lo piden”. Según Carme Rodríguez Piñeiro, “la mayoría de las personas entran a los clubes de lectura a través de la novela, y después se van especializando en función de su biblioteca. Los mismos inscritos de un año por el otro van haciendo propuestas y van entrando a clubes de literatura y viajes, de filosofía u otras temáticas. A raíz de la pandemia, otro de los grupos que ha ido a más es el de lectura en voz alta. Son clubes de escucha activa donde las personas se encuentran, leen fragmentos de lectura en voz alta y los comentan. Es un tipo de lectura más activa”.

La época dorada que están viviendo los clubes de lectura está estrechamente relacionada con la generación boomer, es decir, la que nació entre el 1945 y el 1964, y que ahora finaliza su etapa laboral. Según argumenta el moderador José Luis Ibáñez, “hay un fenómeno que está viendo el mundo editorial y es que están llegando a la edad de jubilación los integrantes de la generación boomer. Es un público que, en comparación con sus abuelos o sus padres, han ido a la escuela, han estudiado el bachillerato y han estado más o menos lectores durante toda su vida”. El grupo de edad mayor de 55 años no para de crecer, hecho que se nota en el aumento anual de personas inscritas y participantes en los diferentes clubes de lectura.

De hecho, llegar a la edad de jubilación es uno de los motivos para entrar en un club. “Hay mucha gente que se incorpora y no eran lectores antes. Al jubilarse, se animan a formar parte de un club como interacción social, aparte del interés cultural. Algunos son viudos o viudas. Otros quieren rehacer su árbol de relaciones sociales. Son personas que han estado trabajando en oficinas o fábricas, y ahora quieren disfrutar de la vida. Han decidido dedicar un tiempo a la lectura y, al entrar en un club, se obligan a leer un libro al mes y a fijarse un tipo de obligación”, de acuerdo con la experiencia de Ibáñez. Entre este público, el más entregado y participativo son las mujeres. Son grandes lectoras, y gracias a su implicación todas las actividades paralelas tienen un gran éxito.

Estos lectores fieles y grandes consumidores de libros no han pasado desapercibidos para las editoriales y los escritores. Contar con su opinión y reflexiones es muy importante para ellos, y por eso muchas promociones de libros incluyen la presencia de los autores en diferentes clubes de lectura. José Luis Ibáñez añade que “los clubes son una fuente de información para el escritor porque permiten ver, por ejemplo, si los personajes que pensabas que eran secundarios se han comido a los protagonistas. Las editoriales escuchan los clubes y también los autores lo agradecen”. En los Estados Unidos, hace años que hay escritores que tienen una parte dedicada a los clubes de lectura en sus webs. En el mismo sentido se pronuncia Carme Rodríguez, de la Red de Bibliotecas, que hace tiempos que promueve el contacto directo entre los lectores y los escritores. “Nuestros clubes virtuales los hacemos con los autores, y les gusta mucho moderar sus propios libros. Les genera mucho interés la visión que les dan los lectores y es una manera de promover otras lecturas de su obra. En los clubes presenciales, también se promueve la presencia de los escritores y es una gran herramienta para profundizar en la obra leída”. Fruto de este contacto constante con autores y gracias a la evolución lectora, hay un determinado número de participantes de los clubes que se acaban convirtiendo en nuevos escritores, con obras publicadas por grandes editoriales o bien autoeditadas en diferentes plataformas.

Puedes leer el artículo entero al número 1572 de la edición en papel de EL TRIANGLE.

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