Laporta también se empeña en echar a Alexia Putellas como hizo con Messi

El presidente quiere ampliar así su colección de trofeos eliminando de su alrededor, sea crack o ejecutivo, a cualquiera que le pueda robar protagonismo o cuestionar sus decisiones y poder absolutista

Joan Laporta, amb Robert Lewandowski, Alexia Putellas i Gavi

La historia se repite. Joan Laporta se ha especializado, y no es por casualidad, en eliminar de su órbita y de su entorno a cualquiera que pueda robarle visibilidad y protagonismo. Forzar el adiós de Alexia Putellas, doble Balón de Oro los años 2021 y 2022, no le costará demasiado después de haberse deshecho de cualquiera con cierto talento que se atreva a contradecirlo, discutirle una decisión o irradiar cierto carisma, autoridad o jerarquía a su alrededor.

Empezó con su propio staff directivo cuando le revolvió todos los papeles a Jaume Giró, a quien el socio votó para el cargo de vicepresidente económico y a quien difícilmente se podría atribuir falta de capacidad o de predisposición, pues a las pocas semanas de ser invitado por Laporta a saltar del barco en plena travesía fue nombrado consejero d’Economía del Gobierno de la Generalitat.

No habían pasado ni 24 horas de la victoria electoral y Laporta ya había partido en dos la junta entre los que podían y debían avalar mucho más de lo acordado y los veteranos, encabezados por el propio presidente, con Rafa Yuste, Elena Fort, Josep Cubells, Alfons Castro y Josep Ignasi Macià, por ejemplo. Si evitó dimisiones en aquel mismo momento fue porque a los afectados les temblaron las piernas y porque hubo de encontrar avalistas a la carrera como José Elías, que ni siquiera podía ser directivo, nombrando urgentemente a Eduard Romeu como sustituto de Giró, que en ningún caso era el suplente ni había contribuido y participado en la campaña.

Lo siguiente fue, espectacularmente, tomar el pelo a los socios con la patada traicionera y delirante a Leo Messi, al que siguió Griezmann, y a Koeman a los pocos meses, tras abandonarlo a su suerte con una delantera liderada por Luuk de Jong, Jutglà y otros chavales. En el tiempo, no tardó demasiado en sentirse incómodo con su propio CEO, Ferran Reverter, y al resto de su equipo en el plano financiero y patrimonial, que fue completamente arrasado. Al frente del Espai Barça cayeron hasta dos superjefes hasta resolver, precisamente, que no lo hubiera, poniendo a Joan Centelles -otro de los enterradores del Reus- como ejecutivo instrumentalizado personalmente desde el capricho y la improvisación del presidente. Otra área sin un alto ejecutivo al que se sumó la voladura programada del directivo al mando, Jordi Llauradó, luego de que el propio José Elías y Jaume Llopis también se dieran a la fuga de la comisión de control del Espai Barça.

En la gestión comercial y de márquetin también se fueron produciendo bajas de profesionales que se marchan cuando no soportan lo que ven ni quieren acabar siendo cómplices de las operaciones que ha de acabar visando personajes como el hermano del presidente, Xavier Laporta, o Alejandro Echevarría, asesores sin cargo honorífico ni retribución reconocida, si bien en el caso del hermanísimo ahora se sabe que financió, inexplicable y sospechosamente, 600.000 euros de los 2,6 millones de los intereses del aval que se negó a pagar el grueso de los directivos que habían sido atracados tras ganar las elecciones.

La marcha de diferentes cargos ejecutivos, el último Fran Carbó en el área de fútbol, ha sido una constante a lo largo de estos casi tres años de gobierno laportista hasta concentrarse todo el poder que antes detentaba un amplio espectro de profesionales en apenas un tercio o menos de la anterior estructura. Lo que ha quedado es un núcleo duro de cargos con una demostrada mediocre preparación para las exigencias del club y cuyo principal mérito es el de obedecer legal y ciegamente a Laporta tras haber hecho una especie de juramento en el ámbito de la confidencialidad.

Si antes el Barça tenía un delegado en Nueva York y otro en Hong Kong, ahora esa función la realiza, no se sabe desde dónde, una misma persona, Bryan Bachner, otro enterrador del Reus al que Hacienda investiga, como al resto de la banda (Laporta, Sala-i-Martín, Yuste y Oliver) por la opacidad y posible delito fiscal de las actuaciones que condujeron a la desaparición del histórico club catalán. El caso de la dirección deportiva es idéntico, pues Deco, amigo de Alejandro Echevarría y socio en varios negocios anteriores vinculados al fútbol, ha llegado para suplir a los también desertores Mateu Alemany y Jordi Cruyff, en su momento responsables en parte del equipo campeón de Liga del año pasado que, sin embargo, prefirieron no participar en la construcción del actual y salir sin querer dar ningún portazo, más bien al contrario.

Desmantelada por dentro cualquier estructura ejecutiva de cierto prestigio y reconocimiento exterior, el entorno y el propio equipo del femenino, doble campeón de la Champions en este ciclo todavía tutelado por el equipo heredado de la junta de Josep Maria Bartomeu, ha sido el último bastión en caer. Se fue el anterior primer entrenador, Lluís Cortés, suplido en su día por Jonatan Giráldez, que era su ayudante y que también hará las maletas el 30 de junio próximo porque tampoco se ve capaz de respirar la atmósfera de esta nueva era laportista.

Esta misma temporada se ha marchado el propio responsable ejecutivo del femenino, Markel Zubizarreta, para incorporarse al staff del fútbol femenino de la Federación Española, organismo con el que la junta azulgrana acaba de entrar en conflicto por la sorprendente convocatoria de Alexia Putellas por la selección pese a no tener el alta médica azulgrana tras su última intervención en la rodilla.

Desde la junta azulgrana ha trascendido un malestar extrañamente tímido sobre esta actuación, sin duda desafiante por parte de la Federación y de la propia jugadora, pues si realmente no es apta para jugar como ha reconocido la propia seleccionadora lo lógico sería no autorizarle ese desplazamiento o denunciarlo ante la Federación. Si Alexia Putellas se somete a esta tutela federativa eludiendo la del club a lo largo de esta convocatoria, está bastante claro su mensaje de respuesta a la negativa de Laporta a aceptar las condiciones que ha puesto sobre la mesa para renovar a partir del 30 de junio. Todo apunta a que no habrá acuerdo ni continuidad y que Alexia se irá con sus Balones de Oro a otra parte ampliando así esa colección excepcional de leyendas que Laporta disfruta echando de su cada vez más solitario puesto de mando, como Messi, Koeman, Piqué, Mirotic, Jasikevicius o Busquets, al que tampoco se le despidió ni mucho menos como se merecía.

(Visited 217 times, 1 visits today)
Facebook
Twitter
WhatsApp

NOTÍCIES RELACIONADES

avui destaquem

Deja un comentario