Josep Lluís Alay y Gonzalo Boye pidieron a Carles Puigdemont que no saliera en defensa de Navalny

El entorno del expresidente creía que criticar la persecución e intento de asesinato del opositor a Putin que ha muerto hoy en prisión perjudicaría el apoyo del Kremlin a la independencia

Carles Puigdemont, al Parlament europeu, i Alexei Navalny, a les dependències judicials de Moscou

Carles Puigdemont, al Parlament europeu, i Alexei Navalny, a les dependències judicials de Moscou

Alexei Navalni, opositor a Vladimir Putin, ha muerto hoy en prisión donde cumplía condena de 19 años acusado de «apoyar el extremismo». Navalni fue detenido en el aeropuerto de Moscú el 17 de enero del 2021 cuando regresaba a su país tras ser tratado en un hospital alemán de la intoxicación con Novichok con que habían intentado asesinarle. La comunidad internacional denunció tanto la tentativa de asesinato como el encarcelamiento del opositor en Putin. El grupo del entorno del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont que estaba negociando con el Kremlin el apoyo a la independencia de Catalunya le pidió que no saliera en defensa de Navalni para no perjudicar esta estrategia.

EL TRIANGLE se hizo eco de este comportamiento de la cúpula independentista que se mueve en Waterloo a raíz de la publicación de una conversación entre el jefe de la Oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay, y su abogado, Gonzalo Boye, intervenida por los servicios policiales que investigan la trama rusa del procés.

El 23 de agosto del 2020, tres días después del envenenamiento del opositor ruso, Josep Lluís Alay y Gonzalo Boye estuvieron de acuerdo en pedirle que no hiciera ninguna intervención crítica con la actuación del Kremlin en este caso. Ese mismo día se hacía pública una carta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiéndole que indultara al informático Edward Snowden, que se refugió en Rusia tras difundir información de la Agencia Nacional de Seguridad de su país. La carta iba firmada por 26 eurodiputados entre los que estaban Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí.

Alay le dijo a Boye que «la carta a Snowden del presidente ha sido una apuesta muy arriesgada en mi opinión». El abogado le restó importancia al tema y el jefe de la Oficina de Puigdemont le comentó que “tú sabes que soy proSnowden pero es como el tema Navalni. Hay que tener cuidado con los tiempos”. Boye le replicó que «los rusos están apoyando esto» y «nosotros fuimos informados por el abogado ruso de que esto era bien visto: no lo que el MHPP la firmara sino que se planteara a los Estados Unidos». Alay acotó que “pero si apostamos en público a Kremlin, uagámoslo de verdad”. «Mira, hay un triángulo clave: Bielorrusia-Snowden-Navalni», dijo y mostró su preocupación porque «en cualquier momento puede aparecer un tuit del presidente a favor de Navalni». “Nada de Navalni”, sentenció y Boye le metió prisa: “Mejor díselo ya”. «Y me refuerzas más tarde», pidió el jefe de la Oficina de Puigdemont. Una hora más tarde volvió a contactar con Boye para decirle que ya había cumplido el encargo: «He hecho la reflexión de que el momento en Moscú es muy complicado con este endemoniado triángulo para Putin».

No hubo ningún tuit de apoyo de Carles Puigdemont a Navalni.

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