Salvador Illa, el primer secretario del PSC, tiene la impresión de que «la derecha catalana, es decir, Junts per Catalunya, está cayendo en la trampa en la que ha caído la derecha española, el PP». Un error que Illa considera es «dejarse marcar la agenda por la ultraderecha; en el caso de España, Vox y en el caso de Cataluña, Aliança per Catalunya», y destaca que este «no es el camino» que su partido defenderá. En esta línea, afirma que considera «bienvenidas todas las competencias que se puedan lograr dentro del marco de la legalidad en materia de inmigración para Cataluña», pero se pregunta «¿para hacer qué?». E insiste: «¿Lo mismo que hemos hecho en educación, que estamos abajo cuando estábamos arriba?».
La crítica llega después de que Junts haya reclamado que la Generalitat pueda fijar las condiciones para expulsar a los migrantes que cometen delitos de forma multirreincidente. «Hay gente a la que le gusta bloquear. A nosotros nos gusta hacer una política útil de facilitar las cosas», afirma Illa, que dice que «estos últimos 10 años se deberían haber hecho las cosas diferentes en Cataluña porque el balance no es bueno».
En esta línea, dice que Cataluña «está a la cola en educación, en energías renovables y no está preparada para hacer frente a la sequía, porque las infraestructuras se quedan cortas». Por eso, Salvador Illa explica que desde el PSC quieren «una Cataluña de 10», que traducen en pedir que la Generalitat «destine el 10% del presupuesto a educación, que se comprometa a construir 10.000 viviendas públicas y a redactar un decálogo en materia de seguridad para garantizar los derechos para todos y que todos cumplan con sus obligaciones».

