Villarejo implica ahora a Método 3 en la trama laportista contra Rosell

Mantiene su declaración sobre el origen barcelonista de los informes sobre el expresidente azulgrana a la 'policía patriótica, ratifica el papel de Xavier Martorell y desliza los nombres de Tamarit y Peribáñez como colaboradores

L'excomissari Villarejo, a la comissió de l'Operació Catalunya

El excomisario José Manuel Villarejo ha recargado su acusación contra Joan Laporta, señalado como colaborador necesario para que determinada información sobre el expresidente Sandro Rosell llegara a los responsables de la Operación Cataluña aproximadamente entre 2008 y 2010, cuando la seguridad del FC Barcelona y sus oscuras maniobras estaban bajo el mando de Xavier Martorell, citado expresamente en las declaraciones de Villarejo en RAC1 que han sido la base de una polémica azulgrana de alto nivel y de una querella de Laporta contra Villarejo no menos controvertida.

En el acto de conciliación, celebrado en los juzgados de Boadilla del Monte (Madrid), sorprendió la naturalidad y la indolencia mediática por la identidad de la representación del querellante, Joan Laporta, en la figura de una procuradora del FC Barcelona. Es decir, pagada con el dinero del club e instruida desde el área legal del club. Una situación escandalosa que ayer sólo denunció un medio y un periodista, Xavi Bosch, en un artículo publicado en Mundo Deportivo bajo un título inequívoco, «El Barça no pinta nada en el litigio entre Laporta y Villarejo», argumentando que si bien Laporta tiene todo el derecho en defender su honor de las afirmaciones del excomisario de la Policía Nacional, no existen argumentos para que lo haga con el dinero de los socios. «Del caso no sorprende que Villarejo siga con sus intrigas de quita y pon. Sorprende más que Xavier Martorell no haya tomado medidas contra Villarejo y, también, que sean los abogados del Barça quienes defiendan a Laporta. Ese caso habría sucedido cuando estaba en la oposición y, por lo tanto, aquí el club ni pincha ni corta. Los servicios jurídicos del FC Barcelona no deberían utilizarse para un tema personal. Continuará», se lee en el artículo.

Al margen de esta cuestión, no menor, el desarrollo de esta previa del caso aportó nuevos nombres propios sobre esa trama que de momento implica al exdirector de seguridad, Xavier Martorell. En su comparecencia, Villarejo se representó a sí mismo en su condición de abogado y precisó que, en ningún caso, pese a afirmar y ratificarse en ese colaboracionismo de la estructura del club bajo la presidencia de Joan Laporta, la información facilitada no tuvo por qué ser utilizada específicamente para que el expresidente Sandro Rosell acabara en la cárcel por culpa de una decisión arbitraria e sin fundamento de una jueza de la Audiencia Nacional.

Villarejo se presentó con documentación ante el juez. Básicamente, un relato sobre los detalles de cómo informes personales y profesionales sobre Rosell acabaron en manos de la policía patriótica con la colaboración de dos detectives, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, en aquel tiempo integrantes del equipo de investigadores de Método 3, la agencia de detectives contratada por Joan Laporta, Joan Oliver y Xavier Martorell para realizar decenas de espionajes a socios, enemigos de la directiva, jueces, políticos, el propio entorno de Laporta y hasta sus directivos, en uno de los mayores escándalos de la historia del FC Barcelona. Eso sí, soterrado también por la poderosa red mediática laportista y, finalmente, por el desinterés de las directivas de Rosell y de Bartomeu. Aun así, como resultado de la acusación particular de algún afectado, Joan Oliver y Xavier Martorell eludieron sentarse en el banquillo de los acusados y una más que posible condena reponiendo parte del dinero gastado del club para ese uso indebido y delictivo.

La revelación de que Villarejo implica a Julián Peribáñez y Antonio Tamarit no puede sorprender en el contexto de la época, siendo ambos los detectives estrella de la agencia Método 3 y protagonistas del destape de casos como el de La Camarga y filtraciones judiciales sobre la familia Pujol. Ambos intentaron explicar los episodios más controvertido de su etapa bajo las órdenes de Francisco Marco, director de Método 3, en un libro, La cortina de humo, que finalmente no vio la luz por el embargo editorial de un juez.

En el argumentario de Villarejo va tomando forma la participación y directa responsabilidad de Xavier Martorell, hombre de absoluta confianza de Laporta en el ámbito de la seguridad, que por ahora no ha activado ninguna acción legal contra las declaraciones del excomisario.

Es de suponer que el querellante, el FC Barcelona por ahora, no se dará por satisfecho ni muchos menos con estas aclaraciones de Villarejo que, en lo fundamental, mantienen la afirmación que ejecutivos del club, y por tanto validados por la junta y por su presidente, colaboraron en la Operación Cataluña que tenía, entre otros objetivos, la figura de Sandro Rosell, quien por aquel entonces preparaba su candidatura para suceder a Laporta en la presidencia a partir de 2010.

Podría darse, por tanto, la circunstancia diabólica y surrealista que mediante la querella contra Villarejo, si el comisario pudiera demostrar la colaboración directa de Xavier Martorell con los responsables de la conspiración contra el soberanismo catalán, fuera Laporta quien pusiera a su exjefe de seguridad en el punto de mira judicial de Sandro Rosell, y, por coherencia con la decisión de Laporta de defenderse a través del Barça de las acusaciones de Villarejo, como si se tratara de una afrenta institucional, verse obligado también a proteger a Rosell legalmente contra las actuaciones de Xavier Martorell en su día. Si se complican las cosas, este nuevo despropósito de Laporta se le puede volver en contra.

Villarejo, además, ha retado a Laporta y a su entorno, seguro de poder acreditar ante el juez que el entorno del actual presidente del Barça pasó información maligna de Rosell al aparato policial antiindependentista. «Yo digo la verdad y estaría dispuesto incluso a hacerme una prueba poligráfica o un test de drogas, que no se si la otra parte o las otras partes que hablan así de mí estarían dispuestos a hacerlo», ha dicho el excomisario al salir de la vista. Esa otra parte, Laporta o el Barça, como se prefiera, no ha hecho comentarios, seguramente porque así lo exige la cautela y el sentido común procesal. Aun así, el reto tiene bastante mala leche. Villarejo va muy en serio.

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