El presidente del PP de Catalunya, Alejandro Fernández, no pasa por su mejor momento en el partido. Sus diferencias con el equipo del líder, Alberto Núñez Feijóo, y sobre todo haberlas aireado sin reparos en plena carrera del popular por la investidura ha hecho que el catalán no sea precisamente el mejor aliado de la cúpula del PP. De hecho, la cosa venía de antes.
La dirección de Feijóo ya tenía a Fernández en el punto de mira, y hace tiempo que le buscan un relevo. Tanto es así que le ofrecieron liderar la lista en el Congreso por Barcelona con la intención de facilitar su retirada al frente del PPC y del grupo en el Parlament de Catalunya. En medio de ese malestar, el debate de política general ofreció a Fernández una oportunidad de oro para marcar posición públicamente, desde la tribuna de la cámara. Y eso creó en el PP un temor –fundado– que aprovechara para lanzar dardos a Feijóo, que justo en ese momento se sometía a Madrid a una investidura fallida.
Para tranquilidad de la cúpula popular, Alejandro Fernández supo centrarse en el papel del Gobierno, de los independentistas y del socialista Pedro Sánchez, y no hizo ni una sola crítica a su partido. Falta saber si tenía respuestas preparadas por si alguien se refería a ello.
