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¿Por qué Laporta no ha enviado ninguna ayuda a las víctimas de Marruecos o Libia?

Discurs de Joan Laporta durant la darrera Diada

La compulsión de Joan Laporta por el protagonismo y el control del discurso le lleva a situaciones que, bien analizadas, rozan el ridículo y el esperpento. Lo hizo, otra vez, con ocasión del acto del acto institucional de la última Diada del 11 de Setembre frente al monumento de Rafael Casanova, una ofrenda floral rutinaria y recurrente a la que se suele poner fin con una declaración formal sobre ese cariz, cada vez más limitado y disimulado del independentismo del presidente y de la entidad, porque ahora mismo no tiene la utilidad de otros momentos.

Por eso Laporta, cuando le tocó ponerse delante de los micrófonos, buscó esta vez eludir poner al club a la cabeza de las reivindicaciones soberanistas y obedecer las consignas de su jefe, Carles Puigdemont, esta vez de discreción mientras se negocia la amnistía con Pedro Sánchez. A Laporta tampoco le convenía añadir otra declaración insegura y pusilánime por su parte en el marco de la guerra de sus jugadoras del Femenino contra Luis Rubiales, el presidente de la RFEF que aún seguía vivo aquel día y al que el presidente actual azulgrana le debe sumisión, obediencia y protección, de eso no hay duda.

De modo que Laporta zanjó las posibles preguntas sobre temas incómodos interrumpiéndolas con el solemne y prioritario anuncio sobre el volcado del club azulgrana con las víctimas del entonces reciente y desastroso terremoto en la zona de Marrakech-Safi. «El FC Barcelona -dijo- prestará su apoyo a cualquier acción de ayuda a los damnificados», envolviendo ese mensaje solidario y de sentido afecto al pueblo marroquí con una prosa sentida y la aparente sensación de inmediatez en el socorro y la ayuda efectiva a las familias afectadas.

Analizada la frase, lo que queda es finalmente nada, el cero absoluto, pues eso de «prestar apoyo a cualquier acción de ayuda» es igual a cero, como se ha podido demostrar, pues ni desde la Fundació Barça, desde el área de Peñas (existe una en Marrakech) o desde el club se ha generado, más allá del ampuloso y vacío discursito de Joan Laporta, la menor acción de ayuda directa. Cero.

Como en realidad era un gesto de pura propaganda, una pose, lo que ha quedado es precisamente eso, una declaración sin ningún reflejo ni activación por parte del Barça ni del presidente. Días más tarde, como no coincidió ningún acto oficial con las no menos trágicas inundaciones de Libia, con miles de muertos y desaparecidos, el FC Barcelona no se ha manifestado ni realizado tampoco el menor movimiento en apoyo a esta otra tragedia, ni siquiera un mensaje, aunque fuera, como el de Marruecos, completamente hueco y embustero.

En la web de la Fundació Barça, en cambio, sí que sobrevive una noticia fechada el 10 de febrero de este año bajo el siguiente titular: «Haz tu donativo para los afectados por el terremoto en Turquía y Siria». Y un mensaje diciendo más o menos lo mismo: «Damos soporte a las víctimas del terremoto en Turquía y Siria. Podéis hacer donativos en las siguientes entidades: UNHCR-ACNUR, Save the Children, World Vision, Cruz Roja y UNRWA».

A favor las víctimas de Marruecos o Libia, ni eso. Es evidente que el Barça no puede atender ni reaccionar a estos cataclismos con recursos y ayuda sistemática, más allá de fomentar y alimentar la solidaridad o facilitar el envío de ayuda. Pero tampoco es de recibo utilizarlas como hace Laporta a favor exclusivo de su propia imagen e intereses mediáticos según la coyuntura y las circunstancias. ¿Cómo se llama a eso? Laportismo.

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