España asume la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea este sábado 1 de julio y hasta el 31 de diciembre de este año, una tarea que recupera después de 13 años -la última fue el 2010, bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero– y que le otorga la responsabilidad de presidir e impulsar las reuniones para que la UE avance en materia legislativa. Cerrar la reforma de las reglas fiscales, la del mercado eléctrico y avanzar en el Pacto Migratorio son algunos de los principales retos que se le plantean a lo largo del semestre europeo, que inevitablemente también tendrá un ojo puesto en las elecciones generales del 23-J y los posteriores pactos electorales.
El primer acto oficial de la presidencia se producirá este mismo sábado a Kiev, donde el presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, se reunirá con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El encuentro pretende arreciar el compromiso de la UE con Ucrania y hacer patente un «apoyo sin fisuras» del bloque comunitario en el ámbito militar, financiero y humanitario, una de las cuestiones que están presentes en prácticamente todos los debates que se hacen desde Bruselas.
El siguiente día la agenda de la presidencia continuará con una reunión a la Moncloa con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el lunes será el turno del colegio de comisarios, que se desplazarán hasta la capital central. A partir de ahí, por delante habrá seis meses de encuentros de embajadores, ministros y jefes de estado que buscarán avanzar en varios dosieres y cerrar algunas carpetas antes de las elecciones europeas, previstas en junio del 2024.

