Regantes de Urgell continúan haciendo pozos todo y las últimas lluvias y los riegos de supervivencia

Prefieren invertir para asegurar el futuro de esta campaña y las próximas con reservas de agua para los cultivos

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A pesar de las lluvias de la semana pasada y la confirmación de una dotación de 20 hectómetros cúbicos para riegos de supervivencia en el canal de Urgell entre junio y septiembre, muchos agricultores continúan buscando agua bajo tierra y haciendo pozos para poder regar. La inversión de una obra de estas características puede llegar a los 30.000 euros y se la pagan del bolsillo para asegurar el futuro de la cosecha por esta campaña, pero también para futuras en caso de que vuelva a haber restricciones de agua.

El agua se puede encontrar a partir de los dos metros y medio de profundidad, pero algunos agricultores llegan a excavar hasta los ocho metros para disponer de una buena reserva y no correr el riesgo de quedarse sin a media temporada. Uno de los payeses que ha decidido hacer un pozo para asegurar el agua a su cosecha es Ivan Ruíz, responsable de la firma Nouca de Golmés (Pla d’Urgell), que cultiva principalmente nogales.

El pozo que ha encargado tiene que servir para regar una finca de 25 hectáreas y después de quedarse sin agua el que ya tenía, ha decidido hacerlo más profundo, hasta los 8 metros para salvar la campaña actual y las que vendrán. La inversión, que va a su cargo, incluye la excavación con maquinaria y materiales como tubos así como su instalación. Ruíz dice que en su caso y al ser una finca grande, 30.000 euros están «justificados» pero reconoce que la mayoría de los campesinos del canal de Urgell tienen parcelas de una o dos hectáreas y afrontar una inversión de estas características no es posible.

Con la sequía actual, Ruíz ha decidido optar por esta alternativa para poder asegurar el agua a sus árboles y no perder la cosecha de este año e incluso la del que viene. Ruíz destaca que él ya cuenta con un riego muy tecnificado, pero y considera que la modernización del canal de Urgell es el futuro para ahorrar el máximo de agua posible ante situaciones como el actual.

No obstante, avisa que en la zona hay mucho «minifundio», con fincas pequeñas que están regentadas por agricultores mayores de entre 50 y 60 años que no están dispuestos a invertir dinero para tecnificarse. Por eso, voz complicada la modernización si no interviene la Administración. Él tiene 31 años y la empresa es nueva; considera que le quedan muchos años de trayectoria delante y antes de estar siempre sufriendo en una zona como la del canal de Urgell, no descarta implantarse a otros puntos más tecnificados como en Aragón.

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