La ultraderecha que crece contra el enemigo interior

Un servidor ya previó que Vox subiría en Catalunya afirmando que tendría entre ochenta y cien concejales. Pero me quedé corto dado que ha conseguido 124. Los resultados que tuvo Vox hace cuatro años en Catalunya, con sólo tres concejales en Salt, eran una disonancia para un partido que un mes después logró dos diputados por Barcelona en el Congreso y que conseguiría once en el Parlament de Catalunya. Sí anticipé que el 28M Vox podría triplicar a nivel de toda España el número de concejales al presentar 1.936 listas, frente a las 752 de 2019. Y, efectivamente, ha pasado de 525 concejales a 1.695. En Cataluña ha entrado en diecinueve de las veinte ciudades más pobladas. En Barcelona han obtenido acta de concejal Gonzalo de Oro Pulido y Liberto Senderos. Senderos está vinculado al grupo ultrarreligioso secreto, El Yunque y en 2010 constaba como tesorero de la entidad legalizada Organización del Bien Común España (OCBE) que en sus estatutos iniciales afirmaba ser la filial española de El Yunque. Solo Badalona se le ha resistido porque ahí el discurso populista y a menudo xenófobo lo hace ya Xavier García Albiol que no deja espacio para Vox. El hecho de que la dirección de Vox permitiera al empezar la campaña a las diferentes candidaturas locales realizar un programa de diez puntos con reivindicaciones locales, complementario al genérico de “Cuida tu barrio” o “La Patria comienza en los barrios” igual para todos los municipios de España ha ayudado a tener esos mejores resultados. Ahora bien, a muchas candidaturas locales no llegó a tiempo el visto bueno de la sede madrileña de la calle Bambú, dado que tenían que validar las propuestas de todas las candidaturas un reducido grupo de cuatro o cinco personas. Así funciona un partido que carece de ejecutivas regionales y todo lo deciden un pequeño grupo de personas desde Madrid.

No dejando Vox espacio a las ultraderechas clásicas -sólo Hacer Nación, escisión de España 2000 ha conseguido dos concejales en el municipio madrileño de Velilla de San Antonio-, en Cataluña ha resucitado a Josep Anglada que, después de una legislatura ausente, ha vuelto con dos concejales al ayuntamiento de Vic. Pero la irrupción ultra municipal al margen de Vox más significativa, ha sido la victoria de Aliança Catalana de Sílvia Orriols en Ripoll, partido que también ha obtenido un concejal en Manlleu y en Ribera de Ondara. Orriols hace cuatro años logró el acta de concejala al presentarse por el partido independentista y contrario a la inmigración, Frente Nacional de Catalunya. Pero al año Orriols rompió con el Front al pedirle el partido que rebajara su discurso monotemático contra la inmigración y el terrorismo islámico, creando Orriols Aliança Catalana. El Front ha conseguido dos concejales en Manresa y la mayoría absoluta en el pequeño municipio tarraconense de La Masó. Más allá de que en Ripoll acabe gobernando Orriols como lista más votada o que haya un tripartito o cuadripartito que le barre el paso, Orriols se ha convertido en una ganadora en el convulso espacio del independentismo más rupturista, y parece probable que intentará expandir el partido y presentarse en las próximas elecciones catalanas.

Pero lo más significativo de estas elecciones municipales y autonómicas del 28M ha sido la bajada de votos del PSOE y la caída en picado de Podemos, Más Madrid y el espacio aún no nacido de Yolanda Díaz, lo que ha dado unas nuevas mayorías lideradas por el PP que necesita a Vox para hacerse con el gobierno en seis comunidades, Murcia, Aragón, Baleares, Cantabria, Valencia y Extremadura, y en treinta grandes ciudades como Sevilla, Valencia, Zaragoza o Palma de Mallorca. Abascal dice que no va a regalar investiduras si no se le permite entrar los gobiernos.

El hecho de que el PP haya subido en toda España, no sólo en la Comunidad de Madrid, ha evitado que Isabel Díaz Ayuso tuviera la tentación de cargarse a Núñez Feijóo, como hizo con Pablo Casado para postularse ella para competir con Pedro Sánchez en las elecciones generales, dotando al PP de un discurso trumpista cercano al de Vox. Pedro Sánchez ha adelantado las elecciones para evitarse unos meses de descomposición del partido y tener que aguantar reproches de los líderes territoriales culpándole a él del bajón por los pactos con Esquerra o Bildu. Y es que no nos engañemos, la cuestión territorial y la diversidad lingüística de España sigue siendo un tema no resuelto y la gasolina principal no sólo de la ultraderecha, sino también motivo de confrontación dentro de parte de la izquierda y también de la derecha que no entiende que se tenga que tener un nivel de dominio de lengua catalana o de gallego para trabajar en una administración municipal o autonómica en Tarragona o Lugo. Sabía lo que hacía Ayuso cuando decía hace unos días que debía ilegalizarse a Bildu. Saben lo que hacen los líderes de Vox cuando piden ilegalizar también a ERC, la CUP y Junts. Y es que la ultraderecha ausente hasta hace cuatro años en el mapa político español, no ha irrumpido por su no a la inmigración o a las imposiciones de Bruselas, como lo ha hecho en el resto de Europa. Ha irrumpido por la defensa de una España centralista y uniforme. Mientras para Le Pen o Meloni el enemigo está o viene de fuera, para Vox y quienes sin ser de Vox comparten parte de su ideario, el enemigo a combatir es de casa y está dentro.

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