La foto de Sánchez

Si el Despacho Oval hablara… Hablaría, por ejemplo, del día en que el presidente Richard Nixon invitó a Elvis Presley, y de cómo el rey de rock, visiblemente colocado por los medicamentos, le pidió una placa de agente federal para luchar contra la cultural hippy y el comunismo, y como el presidente se la concedió. Hablaría también del sexo oral que la becaria Monica Lewinsky practicó al presidente Bill Clinton. Y tantos otros relatos. Sin tanto morbo, uno de los últimos en pasar ha sido el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien, no sin esfuerzos, ha conseguido finalmente visitar la emblemática oficina situada en el ala oeste de la Casa Blanca. El octogenario presidente de EEUU, Joe Biden, le invitó justo cuando en España los candidatos a las alcaldías del país colgaban sus fotos de la campaña electoral. La foto de Sánchez con Biden en el Despacho Oval de la Casa Blanca es de caza mayor. Sánchez ya puede colgar el trofeo sobre la chimenea de la Moncloa, y después, con el tiempo, podrá explicar a sus nietos cómo el abuelo estuvo con el presidente americano.

La foto ha incomodado al líder de la oposición, Alberto Núñez-Feijóo, quien ha acusado a Sánchez de haber viajado a EEUU para hacerse «una foto» con Biden, y de querer tapar con ella «asuntos domésticos». Feijóo sorprende cada día más con su clarividencia. También ha dicho que como el presidente español «vea el Air Force One», «querrá uno para él». Bravo. Por lo menos, Mariano Rajoy tenía retranca gallega… Queda claro que si el popular acaba ganando las elecciones generales, que está por ver, será por desgaste del rival, y no por méritos propios. Nos lo vendieron como una rara avis popular, un mirlo blanco, de rareza extraordinaria y positiva, pero cuanto más le vemos el plumaje, más decepcionados estamos.

Si bien es cierto que la foto de Sánchez con Biden en el Despacho Oval no sale gratis, y si no que se lo pregunten a los saharauis, no es menos cierto que el presidente español se sitúa con ella en la liga de los líderes políticos, y visto el talante de Sánchez de hace unos años, pocos lo hubiéramos creído. El hombre que, como los gatos, siempre cae de pie, no sólo sabe caer, también sabe trepar. Por otra parte, constatar que es la primera vez en el historial de las visitas de presidentes españoles al Despacho Oval, que en la foto salen dos y no tres personas, el inglés fluido de Sánchez ha expulsado de la imagen al traductor. Puede denunciar ahora Feijóo, con esa sorna característica, que el socialista es una amenaza para los traductores, que les quita el trabajo… Y ahora Sánchez ostentará la presidencia de turno de la Unión Europea… Feijóo, Isabel Díaz Ayuso caliente en la banda.

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