Máxima preocupación en ERC por las nuevas filtraciones del Tsunami

Desde los círculos próximos a Carles Puigdemont se está preparando una dura contraofensiva por las maniobras secretas de los republicanos

El diputado de ERC Ruben Wagensberg

Las interioridades de Tsunami Democràtic amenazan a ERC con una grave crisis y un deterioro de su imagen acelerado. Ya no es solo por las informaciones que todavía pueden aparecer sobre dirigentes como Marta Rovira, Xavier Vendrell, Oriol Soler o Ruben Wagensberg, sino por la utilización que sus rivales políticos independentistas pueden hacer de estas informaciones. “ERC ha jugado siempre con dos barajas y con las cartas marcadas. Aprovechó los contactos que Josep Lluís Alay o Víctor Terradellas habían tenido con fuentes rusas par desgastar a Junts per Catalunya, desmarcándose ostentosamente del tema. Pero cuando se sepan exactamente los contactos y las actuaciones que han tenido sus dirigentes, posiblemente el tema será incluso mucho peor que el de las relaciones de Junts con Rusia”, explica una fuente independentista al ELTRIANGLE.

Uno de los dirigentes que está EN la diana es Ruben Wagensberg, que en el sumario que tiene abierto la Audiencia Nacional sobre Tsunami aparece con el sobrenombre de Konan. Suya era la responsabilidad de elaborar los comunicados de la plataforma clandestina, siempre bajo la supervisión de “la jefa”, es decir, Marta Rovira, alias Matagalls.

A Wagensberg, una parte del independentismo tiene muchas ganas de engancharlo. Acusado desde ciertos círculos de ser “el viajero pijo de la mesa del Parlament”, sus detractores lo acusan de ser un “activo absentista”. Un foro independentista advertía este mes de abril que el sobrenombre de Konan no le venía por el personaje del héroe de cómico del reino de Cimmeria, sino “por el detective Conan de los dibujos animo”. El personaje, creado por Gosho Aoyama, es una de los iconos del universo japonés de animo. Le recordaban en este foro, además, que “se escapó de vacaciones de verano el 2022 a México sin firmar las actas del Parlament. Absentista y estresado, qué combinación más extraña”.

Pero a pesar de las críticas de determinados sectores, a ERC hay la orden de cerrar filas alrededor de los implicados en Tsunami Democràtic, entre otras cosas porque está en la cuerda floja el prestigio de su propia secretaria general, Marta Rovira. “Todo son conjeturas. No hay ni una sola prueba de las graves acusaciones que se han filtrado a la prensa”, dicen en ERC en descargo de sus dirigentes. Estas acusaciones explican que en la cúspide de la pirámide de Tsunami había Marta Rovira y, debajo suyo, Wagensberg y Xavier Vendrell. A continuación, había los capitanes de Tsunami, dependientes directamente de este último.

Sobre Wagensberg, hay alguna posibilidad que su causa pueda ser trasladada al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), una opción a la cual Fiscalía no se opone, puesto que Wagensberg es aforado en esta comunidad, a causa de su condición de diputado en el Parlament.

La batalla contra el sumario, pues, se planteará por una doble vía: a los medios de comunicación y a los tribunales. Habrá una guerra mediática y una guerra jurídica que los responsables de ERC estudian en estos momentos. La meta es la misma: controlar el relato y minimizar en la medida de lo posible el desgaste que se pueda producir por nuevas y casi probables filtraciones sobre la estructura de Tsunami y su funcionamiento. Especialmente importante se considera la investigación, todavía en marcha, de las conversaciones telefónicas de los principales implicados, Marta Rovira i Xavier Vendrell, así como de negocios en Colombia, Suiza, Rusia y otros países del Este. En el punto de mira de los investigadores se sitúa una empresa rusa con un papel crucial en todo el proceso, pero con un protagonismo absoluto especialmente en la celebración del referéndum. Al parecer, de esta empresa se derivó el éxito que todo pudiera estar a punto para votar. Para que esto fuera posible, tuvieron que trabajar muchas personas desde lugares clave de la Administración. La teoría que hay encima la mesa es que un importante dirigente en activo filtró determinados documentos que acabaron ilegalmente en manos ajenas por obra y gracia de esta empresa rusa, una actuación que podría comportar penas de prisión para los que permitieron que se materializara. Y en este episodio se está tratando de delimitar el papel que jugó en todo esto Marta Rovira.

La secretaria general de ERC estaba preparando, precisamente, su vuelta a España después del verano del 2023, pero la filtración del sumario de Tsunami este mes de abril ha estropeado sus planes. Ha dejado de buscar escuela para sus hijos y ha dejado de soñar volver y emprender una nueva vida política desde Barcelona. Ella, igual que Carles Puigdemont, no pisará Cataluña hasta que no tenga la completa seguridad que no será detenida y que no se puede dictar contra ella ninguna orden de detención.

Preparativos de una guerra

Desde determinados círculos próximos a Puigdemont se preparan para la guerra contra ERC. Los objetivos son, principalmente, Marta Rovira i Xavier Vendrell. A la primera, se la tilda de cobarde y xivata, mientras que al segundo se le recrimina su gran ego y que guardava en su teléfono los pantallazos de las videoconferencias del estado mayor del procés y de la preparación del referéndum. “Es un error garrafal, y además denota una prepotencia innegable de Vendrell”, razona un dirigente independentista.

La ofensiva de Junts tendrá también dos vertientes: por un lado, se pasarán cuentas sobre el papel de ERC cuando a los círculos próximos a Puigdemont se los demonizaba por sus intentos de contacto con la Administración del Kremlin. En este sentido, se pondrá en evidencia el “cinismo” de Esquerra y los exabruptos de algunos dirigentes republicanos contra el papelón de los juntaires, como las mofas de Gabriel Rufián, por ejemplo. Las distanciaciones por el caso Borràs han servido para echar gasolina al fuego de la discordia entre las dos formaciones, y han envenenado todavía más sus relaciones.

La segunda vertiente de la ofensiva de Junts se traducirá en remarcar la traición de los republicanos al crear la tabla de diálogo con el Gobierno español, una iniciativa en la cual Junts no pudo influir y que nunca le perdonará a ERC. Al mismo tiempo, tratarán de remarcar de manera especial el entendimiento de Esquerra con Òmnium Cultural, la organización rival de la Assemblea Nacional Catalana. Esta última ha seguido al dictado las consignas de Puigdemont y del Consell de la República, pero Òmnium se ha mantenido al margen, lo cual será, a la postre, un agravio más que JxCat tendrá presente en la hora de pasar cuentas.

ERC conoce los planes y se prepara para contrarrestarlos. Pero en el plan jurídico prepara una estrategia específica. El marzo pasado, el abogado de Oriol Soler, otro de los implicados en el sumario de Tsunami que instruye la Audiencia Nacional, pidió levantar el secreto de sumario para tener acceso a las diligencias íntegras. En su alegación, el empresario y activista aduce que su nombre se vinculó a Tsunami después de las investigaciones del juez Joaquín Aguirre en el sumario Volhov. Los detalles de esta investigación fueron después enviados a la Audiencia Nacional, al inhibirse el juez Aguirre en favor del magistrado Manuel García Castellón. Soler alega también que la causa lleva 42 meses bajo secreto de sumario, lo cual excede el límite legal, aunque el juez que instruye el caso argumenta que está a la espera que le respondan a unas comisiones rogatorias en el extranjero. Pero en el escrito que pide el levantamiento de este secreto, el abogado asegura que Soler “está siendo víctima de una persecución policial y judicial injustificada, ideológica, y víctima de una investigación prospectiva”.

Cinco sumarios abiertos

Soler no es el único que quiere que se levanten secretos sumariales. Su iniciativa es similar a la que también tomaron Diana Riba (portavoz republicana en el Parlamento Europeo y esposa de Raül Romeva) y Josep Maria Jové, denunciantes contra las empresas NSO Group y OSY Technologies SARL por presunto espionaje en el caso del Catalangate. La titular del juzgado de instrucción número 20 de Barcelona, Eva Moltó, que instruye las denuncias de supuestos espiados, ya pidió información “al CNI sobre la compra del software Pegasus y su utilización –a pesar de que limitada a los señores Jové y Orilla– y la presa de declaración de la señora Casteleiro Llamazares como directora de esta entidad para que informe sobre estos aspectos”. Es decir, sobre la intervención de sus teléfonos. Esta iniciativa, sin embargo, solo tendrá como objetivo “la confirmación de haber utilizado este programa”, y en ningún caso se revelará información de lo que los servicios secretos llegaron a descubrir. Así lo dispuso la Audiencia Provincial. La magistrada, después de esta interlocutoria, acordó pedir al Consejo de Ministros que desclasifique información secreta relacionada con el uso de Pegasus en cuanto a Jové y Orilla.

La decisión provocó un comunicado de Esquerra, que considera que con esto “aumenta la presión al Estado español para dar explicaciones sobre el Catalangate”. Andreu Van den Eynde, abogado de Jové y Riba, llegó a decir que “estamos poniendo el Estado español y sus estructuras en jaque y, sobre todo, estamos más cerca de saber la verdad”. Es demasiado optimismo. Es cierto que en ERC se ha empezado a gestar desde hace meses una estrategia destinada a hacer aparecer este partido como una víctima de persecución ideológica por parte del Estado español, pero esto no significa que sus dirigentes estén del todo blindados. Marta Rovira envió una dura carta a la ONU acusando España de perseguir Esquerra por el hecho de ser independentista y consiguió que cinco relatores del organismo internacional firmaran un escrito conjunto en el cual muestran su preocupación por esta persecución. Sin tener la versión de las autoridades españolas, los relatores no van más allá, y piden que el Estado español aclare las acusaciones. Pero las informaciones que pueden aparecer todavía en relación con Tsunami pueden estropear sus pretensiones.

En resumen, los dirigentes republicanos aparecen en cinco sumarios diferentes: aparte del relacionado con Tsunami, que es a la Audiencia Nacional, en Barcelona se llevan causas contra ellos en los juzgados de instrucción números 1 y 13. En el primero, está imputado Xavier Vendrell; en el 13, son acusados, entre otros, Josep Maria Jové y el actual presidente del Port de Barcelona, Lluís Salvadó. Por el contrario, en el juzgado 20 aparecen dirigentes de ERC como denunciantes en el caso del Catalangate y en el juzgado de instrucción número 32 se encuentra la denuncia interpuesta por Roger Torrent i Ernest Maragall también por supuesto espionaje a través de Pegasus. La estrategia es utilizar los dos juzgados en los cuales los republicanos son denunciantes para torpedear las causas en las cuales son acusados. Porque lo que se investigue y se decida en uno de estos juzgados puede afectar el procedimiento de los otros. Y esto cuenta para todos los procedimientos, por lo cual los sumarios en los cuales los dirigentes republicanos son acusadores se pueden ver también afectados por el desarrollo de las causas en las cuales ellos son acusados. Por eso, el blindaje de ERC no es a prueba de balas (informativas). Es solo una coraza que va destinada al consumo de sus propios activistas.

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