El líder del PSC, Salvador Illa, ya saca pecho de los acuerdos que ha arrancado al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. Los presupuestos se han acabado pactando, sobre todo, porque el gobierno de Esquerra Republicana se ha tragado el sapo de aceptar el proyecto de la B-40 –conocida como cuarto cinturón– que exigía el PSC. Y esto, evidentemente, se tenía que explotar.
Así, el primer secretario de los socialistas catalanes piensa llevar este éxito y su argumentario de vencedor de la partida en todos aquellos municipios del Vallès y el área metropolitana de Barcelona que quiere ganar en las próximas elecciones municipales. Y es que Illa está convencido de ser él el garante de este proyecto, y el hecho que Aragonès insista en público que lo acepta pero que no lo querría, es el argumento perfecto para conseguir las alcaldías de decenas de pueblos y ciudades medianas que le darían, además, el peso suficiente para mantener la presidencia de la Diputación de Barcelona para el PSC. Para conseguirlo, los socialistas han iniciado una campaña de difusión. Y el pasado lunes Illa ya protagonizó un acto en Castellar del Vallès con socialistas del municipio, de Terrassa y de Sabadell, y entidades de la zona.
