La gestión forestal metropolitana, clave de la lucha contra el cambio climático

Una nueva estrategia del AMB impulsa la construcción con madera de proximidad

La estrategia de gestión forestal del AMB da un giro hacia las montañas del territorio y los bosques periurbanos (AMB, Albert Canalejo)
La estrategia de gestión forestal del AMB da un giro hacia las montañas del territorio y los bosques periurbanos (AMB, Albert Canalejo)

Las políticas forestales del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) han dado un paso adelante y, además de velar por la reducción del riesgo de incendios, han dado un giro hacia la gestión de las montañas y los bosques periurbanos. El AMB ha desplegado una nueva estrategia metropolitana de la madera que abarca desde la planificación territorial hasta el diseño del espacio público con recursos naturales de los bosques metropolitanos, así como la construcción de calderas de biomasa que utilicen madera de proximidad.

Mediante esta estrategia metropolitana de gestión de la madera, el AMB pretende fomentar el mosaico agroforestal para reducir el riesgo de incendios y mejorar la salud de los bosques periurbanos; valorizar y dar nuevos usos a la madera para la construcción de edificios más sostenibles y reducir la huella ecológica; y fomentar la economía verde y circular. Según señala Antoni Farrero, coordinador general de la Oficina Técnica de Gerencia del AMB e ingeniero forestal, «la utilización de la madera en la construcción de edificios es muy importante» para poder cumplir los objetivos de desarrollo sostenible que se ha marcado el AMB, sobre todo teniendo en cuenta que el 40% del consumo energético de la UE y el 36% de las emisiones están relacionadas con la construcción de edificios y su ciclo de vida.

El uso de madera en la construcción permitiría reducir un 20% la huella de CO₂ actual asociada a la edificación entre 2025 y 2029, y un 35% en 2030. De hecho, por cada metro cúbico de madera que se utilice se evita la emisión de aproximadamente una tonelada de CO₂, y el uso de este material reduce más de un 30% las emisiones en comparación con la construcción con hormigón. «Sólo con que la mitad de los materiales empleados sean madera, ya tenemos esta reducción», destaca Farrero. Para alcanzar estos logros, la nueva estrategia del AMB busca fomentar el uso de la madera en edificios como viviendas y equipamientos y generar una demanda de madera que provenga de los espacios verdes metropolitanos para así contribuir a la economía circular .

Las características de la infraestructura verde metropolitana hacen que el despliegue de esta estrategia sea viable y beneficioso. De hecho, de los 536 km2 del área metropolitana más del 52% son espacios abiertos, y el territorio cuenta con un total de 17.000 hectáreas de bosques con una velocidad de crecimiento de 2 m3 por hectárea al año. Casi el 27% del territorio son bosques metropolitanos, y el 75% de ellos tienen madera susceptible de aprovecharse para la construcción.

Construcciones con madera

Edificio PISA de Cornellà (José Hevia)

El AMB ya ha construido los primeros edificios con estructura de madera, y el edificio PISA de Cornellà de Llobregat (Baix Llobregat) es un ejemplo. Se trata de una promoción de 85 viviendas de protección oficial que ha ganado varios galardones arquitectónicos nacionales e internacionales y que destaca por su innovación y por el uso de la madera como elemento predominante en la construcción. Según explica Farrero, se trata de un edificio que incorpora una nueva concepción de la vivienda, puesto que tiene en cuenta la igualdad de género y está pensado para familias que tienen una actividad compartida. De hecho, también ha recibido galardones por su funcionalidad.

Por otra parte, la Administración metropolitana está construyendo los tres primeros equipamientos públicos con estructura de madera dentro del territorio metropolitano: el archivo municipal de Ripollet (Vallès Occidental), que estará listo previsiblemente en otoño; la guardería El Petit Mamut de Sant Vicenç dels Horts (Baix Llobregat), que se encuentra en proceso de ejecución; y la ampliación del instituto de Tiana (Maresme) que ya está casi terminada. El objetivo del AMB, siguiendo el protocolo de sostenibilidad aprobado por la Administración metropolitana, es ampliar esta iniciativa a otros edificios y equipamientos y que se hagan más construcciones con madera que proceda de explotaciones forestales sostenibles y de proximidad.

Como destaca Farrero, las principales ventajas y beneficios de la construcción en madera son la innovación; la descarbonización y la sostenibilidad, gracias a la reducción de la huella de carbono y de emisiones que comporta; la regulación térmica y el impulso al producto nacional de km 0, ya que la mayoría de la madera utilizada proviene de bosques españoles, lo que favorece al mercado nacional.

Biomasa y equipamientos

Otra iniciativa que el AMB ha puesto en marcha en relación con la gestión forestal es la instalación de cinco calderas de biomasa en los municipios de Pallejà, Corbera de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Torrelles de Llobregat y Sant Climent de Llobregat, con el objetivo de dar energía a varios equipamientos públicos como escuelas, comisarías, polideportivos y edificios municipales. El coste total ha sido de 1.336.500 euros, y con la puesta en funcionamiento de las calderas el AMB pretende potenciar la gestión de las montañas del Baix Llobregat, favorecer la economía circular y optimizar los recursos económicos públicos.

Según explica el vicepresidente de políticas forestales del AMB y también alcalde de Sant Climent, Isidre Sierra, la idea es dar salida a los distintos materiales que ofrecen los bosques y revalorizarlos, y que “la energía de los equipamientos públicos venga del propio material generado, por lo que la biomasa será con producto km 0”. Las cinco calderas evitarán el consumo de energías fósiles y permitirán aprovechar los bosques metropolitanos, así como que los municipios dispongan de una producción propia de energía. Además, según los cálculos del AMB, supondrán un ahorro de emisiones cuantificado en 375,60 toneladas anuales de CO₂.

La iniciativa se integra en el Programa de actuaciones en paisajes naturales y urbanos (PSG) de la Administración metropolitana, un plan de inversiones que busca implementar estrategias relacionadas con la gestión forestal, la mejora de los espacios fluviales y la recuperación de zonas degradadas.

AgroForAdapt, un proyecto innovador

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) es socia del proyecto AgroForAdapt, una iniciativa innovadora cuyo objetivo es promover sistemas agroforestales –combinación de vegetación leñosa con producción agrícola o ganadera– para adaptar al cambio climático los sectores agrarios y forestales de las zonas mediterráneas. El proyecto, explica el coordinador general de la Oficina Técnica de Gerencia del AMB, Antoni Farrero, busca áreas demostrativas para experimentar nuevas técnicas y es una especie de «laboratorio al aire libre».

La Administración metropolitana, como socia del proyecto, actuará en la Finca de Can Colomer, situada entre los municipios de Sant Climent de Llobregat y Gavà, que cuenta con 162 hectáreas de las cuales el 90% es superficie forestal y el 10% restante son cultivos. Según señala el vicepresidente de políticas forestales del AMB y alcalde de Sant Climent de Llobregat, Isidre Sierra, se llevarán a cabo actuaciones forestales relacionadas con la reducción y la densidad del bosque y, además, una cooperativa de la zona que tiene asnos y cabras practicará el pasto extensivo. Será un sistema silvopastoral –combinación de vegetación leñosa con pastoreo de ganado– y para monitorizar y hacer seguimiento del proyecto habrá zonas de control en las parcelas.

Inversiones para actuaciones forestales

El AMB ha puesto en marcha durante este mandato el Programa metropolitano de actuaciones forestales (PMAF), que cuenta con un presupuesto de 400.000 euros anuales y está destinado a realizar tareas de mantenimiento antes de que llegue la época de máximo riesgo de incendio forestal, entre los años 2023 y 2024. El vicepresidente de políticas forestales del AMB y alcalde de Sant Climent, Isidre Sierra, destaca el gran hito que supone un plan de inversiones forestales para las montañas periurbanas, y asegura que el programa “ha venido para quedarse”, puesto que el cambio climático y la magnitud de masa forestal existente (26,8% del territorio metropolitano) hacen necesario abordar la lucha contra los incendios con visión metropolitana.

El PMAF ha permitido a los ayuntamientos metropolitanos con mayor superficie forestal –excepto Barcelona y el área de Collserola, que reciben un tratamiento específico– presentar al AMB propuestas para ejecutar en el territorio. Concretamente, el plan de inversiones cubre actuaciones relacionadas con el arreglo de caminos forestales; la mejora o colocación de rampas para la salida de fauna; la creación o mejora de franjas de protección; y otras actuaciones relacionadas con depósitos de capacidad reducida para recoger el agua de la lluvia.

Depósitos de agua de capacidad reducida (AMB, Albert Canalejo)
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