Laporta se monta una docuserie de ficción para seguir acusando a Bartomeu

Barça Studios ha debido modificar y manipular el guión del documental ‘Una nueva era’ para ocultar el fracaso de dos eliminaciones seguidas en Champions y el saqueo del club mediante las palancas

Joan Laporta en la rueda de prensa sobre la auditoría
Joan Laporta en la rueda de prensa sobre la auditoría

La frustración laportista por no haber podido llevar ni a Josep María Bartomeu ni a su junta ante los tribunales -hecho que, además, desmiente la reiterada e insostenible cantinela de corrupción y de irregularidades con la que Joan Laporta construyó la campaña electoral y justificó después las dantescas decisiones posteriores a la toma de posesión- se va convertir ahora en una docuserie producida por Barça Studios bajo el título Una nueva era.

Lo que parece una broma de muy mal gusto, bautizar con ese pretendido enfoque de positivismo y de euforia un relato sobre cómo encadenar dos temporadas seguidas cayendo a las primeras de cambio en la Champions League, será realidad después de un giro de guión que, a la fuerza, sus creadores han debido realizar para justificar una serie de televisión que había de cantar las hazañas de un presidente como Laporta, llamado a protagonizar una etapa de éxitos y de prosperidad sin precedentes.

Esa era la idea original, realizar una dramática presentación de la herencia de Bartomeu, recrear el aterrizaje de la junta de Laporta y a partir de ahí, describir la magia, la habilidad y la precisión de esa operación rescate prometida.

Desde luego, a pocas semanas del estreno de Una nueva era, es seguro que la promesa electoral de Laporta de renovar a Messi, principal reclamo para sus votantes, no sólo no aparecerá en el documental, sino que la patada a Messi, después de uno de los engaños más espectaculares de la historia del club, Barça Studios la explicará como hubiera sido Leo quien finalmente le hubiera dado la espalda al equipo y dejado al Barça en la estacada.

Promete ser una obra maestra de la manipulación en la que, principalmente, como ya se ha anunciado “recoge la intrahistoria de los dos últimos años en el Club, marcados por el proceso de reconstrucción de la plantilla del primer equipo de fútbol y la regeneración económica e institucional de la Entidad. La docuserie incluye momentos vistos desde dentro como la etapa de Quique Setién, la marcha de Luis Suárez, el distanciamiento de Leo Messi con la directiva de Josep María Bartomeu, la última temporada del argentino en el Club, entrada de la nueva Junta del presidente Laporta, el emotivo adiós de Messi, el fin de la etapa de Ronald Koeman y cómo se cerró el fichaje de Xavi como nuevo entrenador del Barça”.

Esta es la sinopsis avanzada desde los altavoces de la junta, un resumen que, en sí mismo, ya degrada y corrompe cualquier parecido con la realidad cuando habla del “emotivo adiós de Messi” tras referirse al distanciamiento de Leo respecto de Bartomeu, desde luego, obviando que Bartomeu evitó su marcha para que fuera Laporta quien lo echó a los cuatro meses de ser presidente.

Más rocambolesco, rebuscado y enfermizo parece el tratamiento del relevo de Koeman por Xavi. “La llegada del técnico de Terrassa -dice- fue crucial en la recuperación del equipo en la Liga y en el proceso de la remodelación de la plantilla, a partir de la irrupción de los jóvenes y de la energía que aportaron los refuerzos en el mercado de invierno de enero de 2022 con la llegada de Aumabeyang, Ferran Torres, Dani Alves o Adama Traoré”.

El concepto recuperación del equipo aplicado al hecho de caer en todas las competiciones pese a gastar más que ningún otro equipo en el mercado de invierno y acabar reconociendo Xavi que “con lo que tenemos no podemos aspirar a más”, suena desde luego a exagerado y pretencioso. Sobre todo si algún barcelonista identifica el hecho de entrar en una nueva era con el partido de la Europe Legue ante el Eintracht.

En cuando a aludir a la “irrupción de los jóvenes” como una medalla del laportismo contra la gestión de la anterior junta, del anterior fútbol base y de Koeman, además de grotesco, es un embuste y una falta de respeto que debería avergonzar a quien se atreva a negar la vinculación de la progresiva y esperanzadora explosión de futbolistas como Ansu Fati, Araujo, Pedri, Gavi, Nico, Abde o Balde con el buen trabajo y dirección anteriores a la llegada de Joan Laporta, que tampoco hubiera servido de nada si entrenadores como Valverde (por Ansu Fati) o Koeman (por el resto) no se hubiera atrevido a alinearlos y darles continuidad pese a las terribles presiones sufridas. Ambos pagaron con severas destituciones haber antepuesto los intereses del club a los caprichos y la tiranía de determinados futbolistas-estrellas, en algunos casos con el apoyo contemplativo de la propia junta como hizo Laporta para socavar la credibilidad y el trabajo de Koeman.

Por último, “la serie finaliza con la nueva inyección de ilusión que despiertan en el barcelonismo los refuerzos del equipo con Lewandowski, Kounde, Christensen, Kessie, Marcos Alonso, Bellerín y Pablo Torre, además de la continuidad de Ousmane Dembélé, una apuesta personal de Xavi”.

En definitiva Una nueva era no responde a ninguna etapa concreta, sino a la necesidad estratégica de aprovechar el hecho puntual de haber llegado con el liderato a la pausa del Mundial para remover la consciencia de los socios y reforzar esa sensación de que realmente con Xavi se ha iniciado una etapa distinta, de grandes éxitos y de celebraciones, aprovechando que el disgusto, la decepción y el malestar provocado por la segunda y sonada eliminación en la Champions League se acaba disipando resignadamente.

Tampoco se incluirán las promesas de sextete y de triplete proferidas por Joan Laporta en verano para este futuro inminente y sí las últimas declaraciones, pinochescas, en las que centraba los objetivos de esta temporada –“Este año el objetivo es la Liga”- realizadas tras la hecatombe ante el Inter y el Bayern.

El documental tiene el principal propósito de recordar los demonios y los pesares que, de forma propagandística, se han venido asociando a Bartomeu como el único remedio a los muchos, dramáticos y terribles males y castigos que han llegado con el regreso de Laporta parar enviar al Barça, ahora sí, al verdadero infierno de una ruina económica, financiera y patrimonial prácticamente irreversible.

Entre los no-trofeos conquistados hasta ahora, a la espera que de vender activos por 870 millones sirva para dotar de competitividad y juego al equipo de Xavi lo bastante como para ganar la Liga, como mínimo, Laporta tampoco ha podido ofrecer a los socios la cabeza de Bartomeu envuelta en la comisión probada de delitos e irregularidades después de dos autorías, una due dilligence y un forensic.

Laporta, en su desesperación, evacuó papeles estériles a la Fiscalía para aparentar, una vez más, esa falsa realidad de que el club había sido arrasado por el anterior presidente.

Las evidencias demuestran que, al negar el impacto de la covid y aumentar las pérdidas hasta un límite incomprensible, Laporta se disparó al pie y puso al Barça al borde de esa SA, inevitable después del paso por la presidencia de un verdadero saqueador como él en el nombre las palancas y de una frivolidad sin precedentes.

Una nueva era nace como un documental que sólo podrá estrenarse bajo la categoría de ficción.

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