Europa funciona: pacto verde europeo

Olas de calor, tormentas imprevistas, riadas y los daños materiales y humanos que todo esto comporta. Además de la sensación de inseguridad y la certeza de que aquello que algunos niegan todavía no es que esté por venir, es que ya está aquí.

La relación entre la tierra, las ciudades y pueblos y su población no ha sido bastante desarrollada todavía desde los paradigmas de la sostenibilidad ambiental, que focalizan más en la parte física y meteorológica de la ecuación. Natural, si entendemos que las ciencias que estudian el fenómeno del cambio climático no tienen demasiado en cuenta el comportamiento humano, tanto en la génesis como en los efectos. Un defecto habitual en el pensamiento científico que es lineal y deja de lado los aspectos sistémicos. Como el mundo, los fenómenos que nos afectan son circulares y el análisis de las causas no saca importancia al que se refiere a sus efectos y, por qué no, también a los procesos intermedios. En ciclos cortos es fácil de ver: si cavamos la tierra y plantamos unas semillas, esperamos obtener unos vegetales determinados en un tiempo concreto. Pero cuando tenemos que observar fenómenos de ciclos más largos se nos escapan muchas cosas.

Los esfuerzos de los movimientos internacionales respecto el cambio climático, sus causas y sus efectos, están obteniendo resultados en el seno de Europa. Empezaron antes con la concienciación de muchas ciudades y pueblos orientados a los hitos de la sostenibilidad y la lucha contra los gases contaminantes. La gestión de residuos, la recogida selectiva de la basura, el reciclaje, entre otras, son estrategias a escala local iniciadas en el siglo pasado que han cuajado con suficiente eficiencia entre la población. La dimensión superior –empresa e industria- más reticente a los cambios ha requerido modificaciones legislativas y sanciones para ir modificando progresivamente las prácticas contaminantes y esto con bastante diversidad entre los países europeos: tema a revisar.

Ahora tenemos al alcance una nueva herramienta, elaborada por la Comisión Europea: el Manual de adaptación al cambio climático, con criterios y orientaciones dirigidas en los estados para articular un movimiento armónico y convergente hacia el cambio de modelo económico e industrial que representa la sostenibilidad ambiental. Las recomendaciones, dirigidas a las autoridades locales y regionales permiten adaptar los criterios generales en cada territorio, con el apoyo de ayuda financiera e instrumentos técnicos útiles. Este Manual está enmarcado en la campaña El Pacte Verd es fa Local liderado por el Comité Europeo de las Regiones, que quiere ubicar de nuevo en las ciudades y regiones en el centro de la transición verde. Los fondos directos de la Unión Europea a través del Comité de Regiones serán la forma más efectiva de lograr objetivos comunes con metodologías compartidas.

Las estrategias están afinadas según la dimensión territorial, sea área de montaña, mar Atlántico o Mediterráneo y otras zonas costeras. La evidencia científica sobre el impacto del cambio climático en diferentes ámbitos territoriales es la pieza clave para adaptar las respuestas a cada lugar de Europa.

En la zona mediterránea es especialmente relevante la previsión y lucha contra las altas temperaturas, que será constante en los próximos años, a través de estrategias urbanas que contemplen el incremento de las áreas verdes en las ciudades, la provisión de sombra y de agua. También la protección ante incendios forestales, la rehabilitación y mejora de las vías urbanas para la absorción de agua de lluvias tempestivas y su canalización o la adaptación de las viviendas en peores condiciones de climatización. Y sin olvidar el impacto sobre la salud de las personas, especialmente de algunos colectivos, de estos fenómenos climáticos.

La salud pública, desde su vertiente de prevención y protección, vuelve a emerger como eje central de las políticas públicas al tener que encarar nuevos retos externos de tipo medioambiental, pero también incluyendo las diferencias sociales e iniquidades que estos efectos pueden representar. Nuevas estrategias regionales, metropolitanas y locales se hacen necesarias para prevenir, planificar y ejecutar acciones que minimicen los efectos del cambio climático entre la población, tanto a nivel individual (personas con condiciones o enfermedades específicas), como comunitario (proyectos de prevención y mejora de las condiciones de vida), como laboral (adaptación de espacios y horarios a las condiciones ambientales).

Una región o ciudad que quiera vincularse a las tendencias internacionales y europeas tendrá que hacer el esfuerzo de reunir consensos entre diferentes ámbitos de gobierno, a diferentes niveles administrativos y con la cooperación estrecha de la ciudadanía para poder asegurar la vida saludable y la seguridad en su población.

https://cor.europa.eu/es/engage/pages/green-deal-handbook.aspx
Definir y Gobernar ciudades para las personas, 2016
https://www.academia.edu/12663442/definir_y_gobernar_ciudades_para_las_personas

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