18S: ¿Y ahora qué?

El pasado 18 de septiembre, en Barcelona, asistimos a un hecho que, por su trascendencia, significado y masiva asistencia, podríamos calificar de histórico. Jamás en Cataluña, en la historia de nuestra democracia, decenas de miles de personas habían salido a la calle en una convocatoria de esta índole, alejada de cualquier color o signo político.

Hay que agradecer a todos los que han colaborado de manera activa, organizadores y voluntarios, su esfuerzo y dedicación para hacer posible un acto que marcará el devenir de los acontecimientos a corto y medio plazo.

Al margen de la satisfacción por el éxito del 18S, es obvio que nos separa una larga travesía del verdadero triunfo. A día de hoy, la pregunta que está encima de la mesa es: ¿y ahora qué?

De nuestras decisiones y acciones de hoy, las de todos, depende que alcancemos el objetivo final.

Por lo que respecta a los partidos políticos, ha llegado el momento (de hecho, hace ya tiempo que llegó) de tener altura de miras. Debemos dejar de atrincherarnos en cuestiones ideológicas. La batalla hoy es otra y la trinchera también. Hay que dejar de lado las ambiciones de partido, los egos (el 18S hubo quienes no resistieron la tentación de llevar sus banderas, sus logos y de repartir su propaganda), el desprecio a todos los que piensan diferente y ese mirar por encima del hombro a los conciudadanos que militan en partidos de signo contrario al de uno mismo. Nuestros enemigos, sí enemigos, no son los que piensan de otra manera sino aquellos que pretenden impedirnos pensar de la nuestra. Sin duda la receta requiere de una gran dosis de voluntad por encima de cualquier otro ingrediente, pero una gran mayoría de la ciudadanía nos reclama ahora, en este momento y por encima de cualquier otra consideración, la unidad de todos los demócratas.

En dCIDE consideramos imprescindible esta unión. Lo que está en juego en Cataluña no son políticas de un signo ideológico u otro sino la libertad, la justicia, el estado de derecho, los derechos civiles y humanos, en definitiva, está en juego la democracia.

Si los partidos políticos catalanes no somos capaces de sentarnos, mirarnos a los ojos, hablar, debatir, colaborar, compartir y superar nuestras diferencias ideológicas o nuestros distintos posicionamientos, ¿qué hacemos aquí y a quién queremos engañar?

Los partidos políticos, que aspiramos a recomponer y devolver a la ciudadanía derechos usurpados y tergiversados por los que nos gobiernan, no debemos dedicarnos a las soflamas vacías, las palabras preciosas, pero carentes de contenido o engañosas.  Señores, las casas se levantan por los cimientos. Si como ciudadanos no somos capaces de cimentar un sólido edificio en el que, sobre los principios del respeto para con nuestros semejantes, puedan desarrollarse formas de entender la gobernabilidad como un amplio abanico de posibilidades sin catalogarlas con el desprecio con el que se suele hacer, es que no merecemos dedicarnos a la política.

En dCIDE (Centro Izquierda de España) estamos en estas ideas desde hace mucho tiempo. Así que, desde estas líneas, queremos lanzar una invitación, un llamamiento, o, ¿por qué no?, un reto: crear una mesa permanente de diálogo y colaboración de todos los partidos políticos catalanes, sean del signo ideológico que sean, grandes y pequeños, todos. Demostremos que merecemos representar y defender los derechos de los ciudadanos de Cataluña.

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