El caso Safronov

Los Safronov son una estirpe de periodistas rusos, padre e hijo, que han compartido medio –el diario Kommersant–, temática –los asuntos militares– y la capacidad de tener problemas con el gobierno, con las consecuencias que ello conlleva. Así, Ivan Safronov padre supo de la debilidad histórica de las ventanas rusas al precipitarse el 2 de marzo del 2007 desde la quinta planta del edificio donde vivía mientras investigaba un caso de venta de armas rusas a Siria e Irán. Nadie ha sabido nunca qué hacía allí arriba cuando su piso estaba en el tercero, pero el juez que vio su caso no tuvo ninguna duda de que se encontraba ante un caso de suicidio, pese a la constancia de que estaba siendo seguido por las fuerzas de seguridad.

Ivan Safronov hijo siguió la tradición periodística familiar y el 5 de septiembre fue hallado culpable de traición a la patria y condenado a 22 años y 10 meses de cárcel. Se le acusaba de haber vendido por 248 dólares información confidencial a la inteligencia checa. En el momento de su detención, había dejado de trabajar para medios de comunicación y ejercía como asesor de la Agencia Espacial Estatal rusa (Roskosmos), lo que hacía pensar que la detención, hecha por el FSB –organismo heredero del KGB–, estaba relacionada con esta nueva vertiente profesional. No era así. Safronov no tenía acceso a ningún tipo de documentación secreta en su nuevo puesto de trabajo, y los documentos de la investigación hacían especial énfasis en la publicación tiempo atrás de un reportaje sobre la venta de aviones de combate SU-35 a Egipto, que acabó provocando una protesta diplomática. Safronov pasó dos años encerrado en la prisión de Lefórtovo antes de conocerse la sentencia. A lo largo de ese tiempo el FSB no proporcionó ninguna prueba de su culpabilidad. Es más, periodistas de la revista Proekt demostraron que las informaciones por las que se acusaba a Safronov podían encontrarse sin demasiados problemas en Internet. Lo que sí quedó claro es que el acusado, arrestado en julio del 2020, estaba bajo vigilancia del FSB desde el 2017.

A lo largo de los dos años de detención preventiva, Safronov no pudo recibir visitas de sus familiares y tampoco llamarles. Además, sus abogados se han visto sometidos a extrema presión. Ha tenido tres. El primero, Dimitri Talantov, se encuentra actualmente en un centro de detención preventiva acusado de difundir información falsa sobre las acciones de las fuerzas armadas rusas en el extranjero. La acusación se basa en una publicación hecha en su página de Facebook donde criticaba la invasión de Ucrania. Si es declarado culpable, puede ser condenado a diez años de prisión. El segundo, Evgenio Smirnov se encuentra huido en Georgia tras enterarse de que el FSB había iniciado una investigación preliminar en su contra. Su tercer abogado, Ivan Pavlov, también se exilió. Pavlov es uno de los principales abogados especialistas en la defensa de los derechos humanos de Rusia, y estaba estrechamente vinculado a la Fundación Anticorrupción (FBK) de Aleksei Navalni. Es muy conocido en su país por asumir casos de alto nivel y, a menudo, con implicaciones políticas. Tomó la decisión de establecerse en Tiflis, la capital de Georgia, después de que las fuerzas de seguridad le detuvieran brevemente para interrogarle un par de veces y de haber sufrido varios registros.

Las violaciones del derecho a la defensa sufridas por Safronov han sido constantes. Los documentos preparados por sus abogados defensores le fueron incautados en prisión antes de que pudiera leerlos. Todas sus solicitudes al tribunal le han sido sistemáticamente denegadas, sus abogados no han tenido acceso a las actas de las audiencias, han tenido prohibido el uso de ordenadores en la sala –algo permitido a los fiscales– y sólo dispusieron de dos semanas para familiarizarse con los 10.000 folios de la instrucción del caso, sin posibilidad de hacerles fotos o tomar notas.

El caso Safronov es un aviso a quienes disienten del Kremlin en un país donde las libertades son cada vez más escasas. Muy especialmente, la libertad de prensa. La condena al periodista llega casi al mismo tiempo que el gobierno ruso haya decidido retirar la licencia al último periódico independiente que quedaba en el país, Nóvaia Gazeta, sólo dos días después del entierro de su fundador, el expresidente ruso Mijaíl Gorbachov.

Susana Alonso
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