Laporta empieza a ser cuestionado por los más leales de su entorno mediático

Aunque de forma tímida y cobarde, analistas como Marc Ciria plantean preguntas que sólo tienen una respuesta posible: el colapso económico y financiero del FC Barcelona está asegurado y será irreversible a 1 de julio de 2023

Joan Laporta

Algunos economistas que han de defender por fuerza el relato financiero de las locuras de Joan Laporta empiezan a ver sombras en el escandaloso proceso de venta de activos descontrolada e inútil, iniciada no hace ni dos meses básicamente para compensar el grave desequilibro presupuestario de la temporada anterior y de la actual, buscando generar ingresos por 900 millones que siguen siendo insuficientes para inscribir y fichar a todos los refuerzos, unos exigidos por Xavi y otros por la voluntad e intereses propios del presidente.

Las dudas, aunque sin querer molestar a Laporta ni a su núcleo duro por si acaso hay represalias, las ha expuesto uno de los economistas de su ‘nómina’ de trovadores y palmeros de Twitter más usado por los medios oficialistas como Marc Ciria. Un hilo suyo con reflexiones, afirmaciones y preguntas que viene a confirmar la fragilidad y el riesgo de todo ese invento de las palancas, una iniciativa del todo obligada si quiere seguir teniendo una cierta reputación en su ámbito profesional como teórico analista especializado en finanzas. Seguir defendiendo la extinción del Barça por culpa de este arrebato de Laporta, sin duda inspirado en el modelo Reus, no le conviene si cuando todo se derrumbe pretende conservar a sus clientes.

“Confirmadas las ventas de patrimonio, el #Barça hizo una AK por 150m€. ¿Con qué objetivos? Es evidente por el impacto contable hasta 667m€. ¿Cómo hace el #Barça la AK? Con caja imposible, utilizó crédito ¿a qué %? Un 2% serían 3m€ Año intereses”, plantea primero y luego entra en más detalles: “¿Con qué vencimiento para recuperar la inversión? ¿Cómo devolvemos los 150m€ de nueva financiación? El IVA de la 3a compañía también se incrementa por la AK. ¿Se ha financiado? ¿Cómo? ¿Con qué tipo %? ¿Haremos otras actividades para poder incrementar ingresos, o es una venta pura a 25 años?”.

Finalmente incrementa los interrogantes: “¿Cómo es la opción de recompra? Por último, si los derechos son muy elevados ¿cómo “recortamos” años de la venta?  ¿La recompra tiene algún coste para el Club? ¿Se extingue la tercera compañía y vuelve a ser el #Barça el único propietario? El coste para el club entre intereses, IVA… ¿qué impacto?”.

Como no hay respuestas posibles, a menos que de las delirantes actuaciones de la junta de Laporta se infiera el peor de los escenarios a corto, medio y largo plazo y se desencadene una espiral de críticas tan atroces como consecuentes, Marc Ciria realiza un último esfuerzo por justificar lo que ya no tiene explicación ni causa razonable que sostenga tanta chaladura: “Entendiendo las urgencias, la apuesta por un equipo competitivo, las limitaciones de los contratos firmados, la no flexibilización de la LFP… sigo pensando que con transparencia estas preguntas de obligada respuesta no serían necesarias, y todos lo entenderíamos, o casi todas y todos”.

Hay que quedarse con ese final decepcionante, con la admisión por su parte de que Laporta ni se explica, ni le preocupan las consecuencias de tanto despropósito, ni siente que deba reparar la calamidad que, como bien apunta el primero de los consultores mediáticos, ha provocado invocando esos argumentos del pasado, recurrentes y embusteros.

La necesidad de confeccionar un equipo competitivo ya lo era antes de echar a Messi y Griezmann, suplidos ridículamente con la cesión de Luuk de Jong, hace más de un año. Los contratos que ahora tanto molestan de Frenkie de Jong, Piqué, Busquets y Jordi Alba eran los de futbolistas que Laporta calificó de ‘héroes’ también hace un año y no hace falta decir que el frustrado y desesperado Marc Ciria se excusa agarrándose a esa pertinaz rigidez normativa de la LaLiga sobre el margen salarial de inevitable aplicación desde hace años sobre todo a juntas como la de Joan Laporta, completamente irresponsables a la hora de fichar. Javier Tebas le advirtió también con bastante antelación que no entendía como se había puesto la soga al cuello con provisiones y desvalorizaciones atípicas de casi 300 millones.

Marc Ciria sigue, sin embargo, mirando hacia otro lado y liderando, al menos hasta ahora, el aplauso y la admiración hacia la audacia y la valentía de un presidente desenfrenado y dispuesto a convertir el invento mediático de las palancas en un cuento de terror. La empecinada defensa de ese relato triunfal y adulador de Marc Ciria, que se ha erigido en la referencia más fiable de la prensa laportista, se va volviendo, como verdaderamente es, irracional y sin argumentos, con el paso de los días.

La pesadilla, además, no ha acabado. Las respuestas que el financiero no se atreve a dar, sólo a plantear cobardemente, pasan por un colapso económico, financiero y patrimonial irreversible a partir del día 1 de julio de 2023, incluso ganando esos títulos que Laporta también ha convertido en una exigencia y una presión que pueden llegar a convertirse en otro factor desencadenante de problemas.

Laporta quiere más, le puede el atractivo irresistible de los fichajes desproporcionadamente caros como el de Bernardo Silva, otro suplente del City, por el que suspiran sus amigos intermediarios, agentes y comisionistas. Es el recambio con el que prometió compensarle a Xavi la marcha de Frenkie de Jong. En el origen era otro embuste de los suyos parecido al que le prometió a Guardiola el verano de 2008 cuando le aseguró que traspasaría a Eto’o. Ahora es distinto, el exhibicionismo, la compulsión y la desmedida ambición de protagonismo que afecta a Laporta van más allá incluso del desmadre de una noche de verano.

Como dispone de un ejército personajes como Marc Ciria y de periodistas dispuestos a taparlo y ocultarlo todo Laporta se siente como los grandes emperadores y dictadores todopoderoso e invencible.

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