Destapada la trampa inútil de Laporta en la plusvalía de la operación con Sixth Street

LaLiga no le ha admitido 150 millones de esos ingresos que fueron pagados por el propio Barça a una sociedad a medias con el inversor. Una maniobra perturbadora para el balance y muy costosa para la cuenta de explotación

LaLiga de Javier Tebas ha destapado finalmente el pastel, la fantasía contable con la que Joan Laporta había soñado resolver el remate de las inscripciones, a base de poner 150 millones del propio bolsillo del club en una operación suicida desde el punto de vista financiero que ha dejado el balance del club tiritando y más desvalido que nunca sin que el intento -uno más- de embuste a los socios y a LaLiga haya servido absolutamente para nada. 

El sábado pasado, a una semana del inicio de la competición, la COPE ofreció todos los detalles de un movimiento económico que, después de todo, ha servido para explicar esa extraña plusvalía auto inyectada con ocasión de la firma de esa primera palanca, la de la venta del 10% de los derechos de televisión que según la junta de Laporta fueron vendidos a Sixht Street por 207 millones. Laporta, en el comunicado oficial del Barça, hizo constar, sin embargo, un asiento contable de 267 millones estimando una plusvalía en base, según filtró a la prensa oficialista, el crecimiento del valor de esos derechos a lo largo de los próximos 25 años.

Ahora se sabe que esos 60 millones los pagó el propio FC Barcelona con parte de los 207 millones cobrados de Sixth Street. Diabólico, surrealista y desde luego difícil de entender para quien no tenga demasiados conocimientos técnicos sobre las malas artes financieras de determinados especialistas. Lo mismo sucedió con la segunda venta de los derechos a Sixht Street por el resto del 15% de los derechos, una venta que, sumadas las dos partes, pues fueron divididas a petición de la junta para que la primera salvara el ejercicio pasado antes del 30 de junio y la segunda impactara directamente en el actual, ascendió a 667 millones según la directiva y 517 millones según el pagador americano.

La trampa contable, poco sutil y muy del estilo de la cara dura de Laporta y el mundo financiero especulativo del vicepresidente Eduard Romeu, consiste en la creación de una sociedad filial de ambas entidades, Barça y Sixth Street denominada Logksley Investments S.L, al cincuenta por ciento, a la que el FC Barcelona vende sus derechos de televisión para siempre, aunque el socio inversor americano sólo se apropia de ese activo en un 25% por 25 años a cambio de 517 millones. A continuación, de forma asombrosa y alucinante, con 150 millones procedentes de ese ingreso Laporta le recompra a Logksley Investments S.L sus propios derechos a partir del año 2048. 

La liquidación de la suma de ambas operaciones de venta de esa sociedad a favor del Barça (517 millones de Sixht Street más 150 millones propios), o sea 667 millones, es el saldo positivo con el que Laporta intentaba tapar su agujero del curso 2020-21 de 481 millones, el que había provocado un resultado de 451 millones de fondos propios negativos acumulado al del déficit del anterior curso 2019-20 y con la perspectiva de reducir las eventuales pérdidas del actual, las ordinarias, al margen de los ingresos extraordinarios de las palancas.

Este fue el motivo fundamental de la ruptura fulminante e inesperada con Ernst & Young, el anterior auditor por considerar inaceptable este truco, provocando la urgente aparición de Grant Thornton, el auditor B, uno de segunda división, antes del 30 de junio para poder entrar con calzador esa extraña figura financiera, un autoengaño que LaLiga no ha aceptado de ninguna manera.

A la pregunta sobre si es legal, la respuesta no está del todo clara ni es rotunda en un sentido o en otro. A la pregunta sobre si el resultado financiero es óptimo para el club la respuesta es categóricamente no, desde ninguna de las perspectivas posibles. 

Aunque LaLiga no considera esa parte del ingreso (los 150 millones) como útil a efectos de rebajar el margen salarial, en el balance del club sí que ha producido unas ganancias de 98 millones, lo que significa también un buen pellizco en forma del 25% después de aplicar el impuesto de sociedades a un resultado que sin esta maniobra y a pesar de la palanca habría seguido en números rojos alarmantes.

También se ha esclarecido el vínculo nada casual de la aparición de Sixth Street con la relación sumisa actitud de Joan Laporta respecto de Florentino Pérez, que es quien le recomienda y pone en contacto con la inversora. La información de la COPE detalla que a Sixth Street lo atrae al entorno del Real Madrid Key Capital, cuyos fundadores son Borja Prado y Anash Laghari, éste último secretario general, apoderado de la Superliga y persona muy vinculada personalmente durante muchos años a Florentino Pérez. Aunque hay quien quiere ver en ese movimiento que el Madrid le echa una mano a Laporta en el fichaje de Lewandowski, la realidad es que las desgracias económicas y financieras se han sucedido una detrás de otra desde que el Barça de Laporta se ha visto obligado a seguir alineado en el frente de la Supercopa. Las palancas no sólo no son una excepción, sino que aseguran un largo periodo de hambruna para el Barça a partir de la temporada próxima.

Florentino Pérez le ha aconsejado y facilitado a Laporta una serie de operaciones que el presidente blanco nunca hubiera realizado en el Real Madrid, absolutamente empobrecedoras e imposibles de remontar ni siquiera a muy largo plazo. 

Laporta deja el Barça con menos recursos que nunca y en una situación de desequilibrio presupuestario que ha empeorado en dos meses gracias al mal uso, temerario e imprudente, de la ayuda brindada por Sixht Street, dedicada en su mayor parte a millonarias compras con comisiones también millonarias que por ahora no han permitido realizar las inscripciones y además han aumentado la masa salarial en 60 millones mínimo.

Laporta sabe mejor que nadie, además, que por muy galáctico y ganador que salga este equipo reforzado para Xavi el rédito de los títulos no aplican ni mucho menos a la cuenta de resultados ni a corto ni a medio ni a largo plazo. En la segunda temporada de Guardiola en el banquillo, tras haber ganado el Sextete y Liga y Copa entre 2008 y 2010, Laporta perdió 84 millones. 

Normal que las cosas se hagan peor que nunca con asesores e influencers mediáticos de la mediocridad de Marc Ciria, que se ha limitado a comentar esta pésima jugada en los siguientes términos: “La aportación de Capital no es ninguna noticia. Lo sabíamos, es inversión del Barça en una tercera compañía para explotar el 25% de los derechos de TV”. La verdad es, sin embargo, que como el resto de los socios esa maniobra no fue explicada sino ocultada en los dos comunicados de la junta de Laporta y que para escribir ese brillante análisis de Marc Ciria seguramente no hace falta estudiar mucho. O eso, o debe callarse y no ir más allá para no irritar a sus ‘amos’ ideológicos. Triste.

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