Vacaciones para unos, hambre para otros

Ha pasado un poco más de un mes desde que publiqué el último artículo en este medio de comunicación y como todos sabéis han ocurrido muchas cosas en  el mundo. Como siempre voy por la vida improvisando, tenía en mente dos temas para hablar con vosotros, pero será en una próxima entrega si es que me acuerdo o si acaso no surge otro tema que me llame más la atención. Hoy quiero escribirles y más allá de ello reflexionar juntos como si estuviésemos en una tertulia cara a cara, de un tema que para mí es uno de los más dolorosos en este mundo donde existe tanta desigualdad social.

Llega el verano y con las famosas vacaciones de agosto y septiembre para algunos que deciden postergar sus viajes o descansos, vemos las terrazas de los bares y restaurantes a tope, los hoteles bastante concurridos. Eso es bastante bueno para la economía de un país y sobre para el golpeado sector de la hostelería. Sin embargo no ayuda a disminuir la desigualdad social que existe. Fijaros: un ejemplo tan claro son las dos guerras más relevantes de este año. Por un lado, la de Ucrania contra Rusia, un conflicto que ha provocado el desplazamiento forzado de al menos 12 millones de personas pero que también es cierto que, al ser un país europeo, ha recibido ayudas y apoyo económico de todo el mundo y su lucha ha sido extremadamente mediática y muy importante para los ojos de los grandes medios de comunicación en el mundo. Esto, en términos positivos ha servido para que el pueblo ucraniano no sufra una crisis alimentaria y también podríamos afirmar que tampoco la han sufrido en la parte económica, ya que ayudas les han llegado como nunca antes a otro pueblo en medio de un conflicto bélico.

Ahora nos vamos al otro extremo y se llama Yemen. La guerra en Yemen ha provocado que al menos 19 millones de personas se estén muriendo de hambre, un país devastado y olvidado por el conjunto de las naciones, que geológica y políticamente no importa mucho para las grandes potencias,  a diferencia de Ucrania que la cuidan por tal razón.

Si usted camina por las calles de Barcelona u otras ciudades de este país, se dará cuenta que por doquier hay carteles de organizaciones pidiendo ayudas económicas para Ucrania. Pero… ¿alguna vez se ha encontrado un cartel aunque sea pequeñito donde alguien pida ayuda para los niños y personas mayores que mueren de hambre en Yemen? Cuando menos yo no he visto ningún cartel o anuncio en España que pida apoyo para ese pueblo olvidado y abandonado por el mundo occidental, hipócrita y de doble moral. Turistas por cualquier lado, que dejan la comida para tirarla, supermercados tirando al cubo de la basura miles de toneladas de alimentos, mientras más de 19 millones de personas se están muriendo de hambre a causa de una guerra que no es su guerra, un conflicto donde los pobres como siempre quedan en medio del problema y son las víctimas de todo el egoísmo y ambición entre grupos de interés particular casi siempre promovidos por los gobiernos poderosos del mundo.

En fin, mientras unos sonríen y tiran la comida, otros desean un trozo de pan pero nadie se lo da y ni esperanza alguna de que lo puedan recibir algún día.

Vacaciones para unos, hambre y dolor para otros, así va este mundo.

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