Laporta acciona la tercera palanca sin la autorización de la asamblea

Los expertos consideran impugnable la venta parcial del negocio del blockchain, NFT y Web.3 bajo el paraguas de Barça Studios, que los socios aprobaron como sociedad exclusivamente dedicada al negocio audiovisual

Joan Laporta

Se veía venir a kilómetros de distancia que la revitalización, súbita y urgente, de la venta de Barça Studios no era más otra trampa contable y financiera, un nuevo embuste de la directiva de Joan Laporta para intentar compensar ante LaLiga la frenética y compulsiva fiebre de fichajes que, a falta del cierre definitivo de dos o tres operaciones más, ya asciende a 190 millones, según las cifras no oficiales puesto que la junta está aplicando a los clubs vendedores una confidencialidad provisional. 

La fuerza de la necesidad ha obligado a Laporta, en otra maniobra de desesperación, a malvender el 24,5 % de Barça Studios como tapadera del negocio asociado al blockchain, NFT y Web.3, actividad que nada tiene que ver con la razón de ser, ni de presente ni de futuro, con la productora de contenidos audiovisuales. Laporta puede haberle negado al club millones de ingresos de futuro si la explotación de los nuevos conceptos de vínculo digital con los socios y los millones de fans azulgranas por todo el mundo crece exponencialmente y se consolida como se prevé en los próximos años. 

La venta de esta participación, como ya se ha extendido por diversos círculos del club, puede ser objeto de una impugnación ante los tribunales debido a que los poderes otorgados a la junta en la asamblea ordinaria de octubre de 2021 no contemplan bajo ningún concepto la cesión de los derechos de explotación de estos activos (blockchain para deportes y entretenimiento, NFT, Fan Tokens, etc.) absolutamente ajenos a la industria audiovisual que, de forma reconocida y expresa, el propio Laporta expuso ante los socios.

El problema para el presidente, acuciante, radica en que la gestión del mercado ha sido también una demostración de temeridad y de imprudencia, sobrepasando los límites de un club que presentaba, no hace ni un mes, 451 millones de patrimonio neto negativo, y que para poder inscribir los nuevos jugadores la directiva se ha visto obligada a vender activos de un extraordinario valor por un importe real de unos 700 millones. Aunque desde el club se insinúa una plusvalía superior por los derechos de televisión, la opacidad y la falta de información y transparencia han dominado estas gestiones -de la segunda venta de los derechos a Sixth Street (el 15%) no ha habido ninguna cifra oficial a diferencia de la primera (10%)-, que sólo han servido para poner el contador del margen salarial de LaLiga a cero pese a ese volumen de ingresos excepcional. O sea, para que a partir de ahora el Barça pueda destinar a fichajes y a ampliar su masa salarial en directa proporción (1/1) a los beneficios aportados por la cesión o venta de más activos (BLM o Museu) y por los traspasos y rebajas de fichas como se está proponiendo, o mejor dicho amenazando, a algunos jugadores como es el caso de Frenkie de Jong que habría de pagar de su bolsillo su continuidad. Una barbaridad.

La cuestión de la legalidad en la que se ampara la junta de Laporta para haber vendido bajo el paraguas de Barça Studios activos para los que no tiene autorización asamblearia puede convertirse, efectivamente, en un asunto que quizás sólo los tribunales puedan resolver si antes no lo hace LaLiga de Javier Tebas a la luz de una maniobra tan descarada y perversa.

El punto 5 del orden de día de la asamblea celebrada en doble sesión el 17 y el 23 de octubre de 2021 proponía a los socios el siguiente enunciado: “Barça Studios. Autorización para transmitir a uno o más inversores una participación minoritaria del capital social”. Y a continuación se proyectaron en la pantalla, y leyeron en voz alta desde la mesa presidencial, las conclusiones argumentales de la información facilitada a los socios para que pudieran decidir su voto sobre la cuestión.

“¿Qué es Barça Studios?  Barça Studios es una unidad de negocio dedicada exclusivamente a la creación, producción, distribución y comercialización de contenidos audiovisuales”, afirmaba de forma contundente y precisa la primera de las diapositivas. “Dedicada exclusivamente” a “contenidos audiovisuales”, una descripción de su actividad que no podía ser ni más explícita ni menos inequívoca, relatando a continuación con más detalles aquellos objetivos, prioridades y proyectos propios: “Barça Studios crea contenidos audiovisuales que se distribuyen a través de los canales del club:  cada año 8.000 horas de emisión en Barça TV (1.500 horas en directo), 3.000 vídeos cortos a través de las redes sociales y 1.000 horas disponibles a la carta a la plataforma en línea BarçaTV+”. Además, “15 películas/series/documentales ya estrenadas, 6 nuevos formatos en desarrollo además de un 50% y diez nuevos productos en proyecto. El papel y presencia del Barça y sus activos en estos contenidos puede ser central (sobre todo en los canales propios) o secundario (en contenido de ficción para operadores)”.

Se refirieron también a los socios, “las tres áreas de actividad a potenciar: 1) servicios y producción por el Club: Barça TV (TDT local), redes sociales, Barça TV+ (plataforma en línea global), necesidades corporativas e institucionales. 2) Servicios para terceros (producción, servicios técnicos, alquiler de plató): espónsors y otros clientes. 3) Producciones Premium (películas, series, documentales, programas de entretenimiento, series de animación) para vender a operadores: Netflix, Amazon, HBO, ESPN, Disney, Movistar, TV3… )”.

Y terminaba la exposición con ejemplos de contenidos premium comercializados en formatos de documentales y docuseries, series de animación, entretenimiento y ficción, aludiendo a ‘Matchday’ como el producto estrella realizado por Barça Studios.

Nada que ver, cero relación ni alusión a alguna a la industria o el sector blockchain, NFT y Web.3 a los que sí se hace referencia en el escueto y patrañero comunicado emitido el lunes después de que el propio presidente eclipsara la presentación de Koundé con el anuncio por sorpresa de la tercera palanca: “El FC Barcelona anuncia la venta del 24,5% de Barça Studios a la empresa Socios.com por un importe de 100 millones de euros para acelerar el crecimiento de la estrategia audiovisual y de blockchain, NFT y Web.3 del Club. La venta se ha realizado de acuerdo con la autorización de la Asamblea General de Socios y Socias del FC Barcelona celebrada el pasado 23 de octubre”.

El contenido de la nota según algunos expertos no sólo es más que discutible sino abierta y justificadamente impugnable a causa de la acotación expresa, tan correcta como lógica, de la actividad de Barça Studios al mercado y la explotación audiovisual.

Más rotunda y clarificadora resulta la propia naturaleza de la sociedad compradora de ese casi 25% de Barça Studios cuyo valor de compra de la parte de productora y comercializadora audiovisual solo se ha podido estimar en base a las instalaciones y no del Ebitda, pues se trata de una actividad del todo deficitaria por sí misma sin la adición de esos activos digitales que sí resultan atractivos para Socios.com, sociedad especializada en la  comercialización de Fan Tokens y según su web el principal proveedor mundial de blockchain para deportes y entretenimiento. “Las mayores organizaciones deportivas del mundo han apoyado nuestra misión de convertir a los fans pasivos en aficionados activos a través de los Fan Tokens”, proclaman los promotores de comunidades alrededor de clubs de fútbol que las propias entidades intentan aprovechar para monetizar la participación de estos socios.

Los Fan Tokens vendría a ser un tipo de criptomoneda funcional en el ámbito deportivo con la finalidad de ofrecer a los aficionados, no necesariamente socios del Barça, la posibilidad de ‘votar’ en las decisiones de un club, acceso exclusivo a zonas determinadas, descuentos, recompensas y otros beneficios. Un ejemplo de su gestión relacionadas con un club de fútbol fue el de los seguidores del Sevilla que pudieron  elegir al patrocinador social de la camiseta 2022-23 por cortesía de Socios.com, que había cedido su espacio para esa finalidad bajo el dorsal de la camiseta. “Los Fan Tokens aspiran a crear una comunidad digital más conectada, activa y empoderada con el mundo del deporte y sus diferentes entidades”. El blockchain, por su parte, es una tecnología de operaciones a través de la red que hace imposible la manipulación, el registro  o el espionaje de un tercero de cualquier operación electrónica entre dos personas o entidades a través de la red, ya sea una comunicación, un voto o una transacción monetaria.

Laporta, nuevamente, sólo ha podido encontrar una salida a sus propios problemas con una maniobra fuera de la ley y al margen de los estatutos, saltándose y burlándose del acuerdo asambleario para la venta de Barça Studios que llevaba casi un año muerta de risa y olvidada en un cajón. La secuencia resulta patética e ilustrativa del desconcierto y de la absoluta improvisación con la que se dirige el Barça, pues clarísimamente la propuesta de la asamblea del 2021en relación a Barça Studios se incorporó sobre la base de expectativas poco trabajadas y fundamentadas en futuras inversiones con una probabilidad de beneficios más bien a medio y largo plazo. 

Cuando Laporta descubrió que el pastel no era ni la mitad de goloso de lo que aparentaba lo que hizo fue echar a su director, Paco Latorre, dejar el proyecto en manos de una consultora y abandonar ninguna esperanza de convertirlo en palanca.

Sólo cuando le ha visto de nuevo las orejas al lobo, descubriendo que Socios.com ya prestaba servicios al Barça en tiempos de Bartomeu con sucesivos incrementos de ganancias, es cuando Laporta se ha vendido a la ligera y de un día para otro el que probablemente sea el ámbito de negocio con más capacidad de crecimiento en un futuro no muy lejano. Se especula con unos ingresos de 400 millones de los cuales sólo recibirá la mitad prácticamente (el 49%), debido a que ya se ha confirmado también la venta del otro 24,5%, en ambos casos sin derecho a recompra, o sea con la consecuencia lamentable y evitable de la pérdida de una vía de ingresos extraordinarios cerrada para siempre a favor del FC Barcelona. 

La razón de esta nefasta y tan reprochable decisión es bien sencilla. Si Laporta incluía una cláusula de recompra, entonces Socios.com le pagaba mucho menos dinero y hasta podía perder interés en la operación. No haciéndolo, en cambio, el comprador sabe que ha cerrado el negocio del siglo y a un precio de ganga aprovechándose de la urgencia y del callejón sin salida en el que se ha metido Laporta con tanto fichar y con ese festín de comisiones a favor de sus amigos y agentes Pini Zahavi y Jorge Mendes.

Aunque la prensa laportista sigue celebrando estas palancas como si se tratara de grandes éxitos económicos en lugar de procesar, analizar y denunciar esta aparatosa autodestrucción del club capitaneada por un presidente que ha perdido cualquier noción de la responsabilidad y el sentido común necesarios, la tercera palanca, la de Socios.com activada de forma casi clandestina y mediante otra trampa tendida a los socios probablemente sea la peor noticia de este verano para el FC Barcelona.

O puede que no. Puede que Laporta aún necesite vender un par de jugadores, holandeses seguramente en una especie de guiño maléfico y surrealista a la saga de los tan queridos Cruyff, para poder inscribir todos los fichajes de este verano. Habrá sido la verbena más cara de la historia del barcelonismo.

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