“A terra”

Las organizaciones Sos Costa Brava, Ecologistas en Acción y Salvem Begur convocaron una movilización el pasado sábado en esta población del Baix Empordà para protestar por los desastres urbanísticos que se han hecho y se siguen haciendo allí. Pese a las denuncias reiteradas de estas asociaciones ecologistas y muchos ciudadanos escandalizados por los destrozos paisajísticos y medioambientales que sufre Begur, el ayuntamiento sigue empeñado no sólo en dejar que continúen las obras de las urbanizaciones en marcha sino que aprueba otras nuevas.

El lema de la campaña de protesta es ‘A terra’, El abogado Eduard de Ribot, encargado de la lucha jurídica contra estas aberraciones, explicó el sábado el motivo del lema: “Decimos ‘A terra’ para evidenciar que estos edificios no deberían haberse construido y tenemos una lucha judicial con la que intentamos hacer efectivo que se anulen las licencias y se acaben derribando”.

Las denuncias ecologistas en los juzgados han dado algunos frutos. Por ejemplo, los que quieran comprar chalets de la urbanización Jardins Sa Riera Living, que se ha construido después de eliminar tres hectáreas de un bosque espléndido junto a la playa, tendrán que ser informados por sus promotores de que hay una decisión judicial que pende sobre ellos. Dicho de forma sencilla, que quizás irán al suelo porque se han construido en una zona que debería haber sido protegida, sin ningún informe de protección ambiental e integración paisajística y en un territorio situado en una pendiente excesiva.

La empresa promotora de los 52 chalés de Jardins Sa Riera Living, un fondo de inversión suizo fundado por dos catalanes, hace tiempo que no informa de cuántos chalets ha vendido. Todo apunta a que la venta ha quedado paralizada desde que se ha sabido que la justicia puede decidir derribarlos. Sería un gran triunfo para los ecologistas, la sensatez y el respeto por la naturaleza y el paisaje. En 2018, ya consiguieron uno en los juzgados: detener una urbanización en cala Aiguafreda. Pero el ayuntamiento sigue dando permisos para realizar más edificaciones. En abril aprobó la modificación del plan parcial Montcal 2 para permitir la edificación de 9 parcelas, la urbanización de Bosc Major, con 36 viviendas nuevas y más obras en otras zonas de la población: Mas Gispert, Sa Roda y el sector Van de Walle Hoteler.

El daño está hecho y aún se puede hacer más. Derrocar los chalés de Jardins Sa Riera Living, que parecen módulos penitenciarios y están encarados de espaldas al mar, sería una buena bofetada a los especuladores que han convertido un paisaje maravilloso en una montaña de cemento. Bofetada que merecen también los políticos que gobiernan el ayuntamiento de Begur y han permitido estas agresiones urbanísticas. Primero fue un alcalde de ERC y ahora una alcaldesa de Junts. Los edificios deben ir ‘a terra’ y los políticos que han permitido y facilitado la construcción deben ir ‘al carrer’.

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