Laporta debilita a Xavi frente al vestuario por el acoso a Frenkie de Jong

Necesita presión del entrenador, que le amenace con que no jugará, para que el holandés acepte ser traspasado. El vestuario ya se pregunta quién será el siguiente en ser víctima de este ‘mobbing’

Frenkie de Jong

El acoso institucional, mediático, interno y también desde las sombras de la directiva de Joan Laporta contra Frenkie de Jong alcanza niveles de vergüenza ajena y empieza provocar reacciones del fútbol internacional en su defensa. Gary Neville, ex-internacional del Manchester United y respetado comentarista en el fútbol inglés, ha sido de los primeros en exigir un cambio de actitud de su propio club, el Barça, y ha pedido también al principal sindicato de jugadores (FIFPRO) que se plantee intervenir.

“¡De Jong debería considerar emprender acciones legales contra el Barcelona y todos los jugadores deberían estar detrás de él! Un club que gasta fortunas en nuevos jugadores sin pagar a los que tienen contrato es inmoral y una infracción. @FIFPRO Debería actuar para detener esta situación”, ha escrito en su cuenta de twitter, seguramente expresando el sentir de miles de profesionales que por ahora no se atreven a levantar la voz.

Como en todos estos casos de posible ‘mobbing’, el de Frenkie de Jong transita sobre el peligroso y fino alambre del ámbito legal, combinado con empujones y presiones de todo tipo para que acepte ser traspasado.

Xavi, su entrenador, es sobre quien recae ahora la plena responsabilidad de apuntillarlo, después de que la prensa laportista haya hecho su trabajo de forma impecable e implacable a lo largo de los últimos meses.

A Frenkie de Jong se le ha imputado falsamente estar cobrando esta temporada el doble que la anterior, como resultado de una filtración a los medios desde diversas fuentes del propio club, por parte de directivos y ejecutivos, con el único propósito de desprestigiarlo y hacerlo aparecer ante la afición azulgrana como el beneficiario de otro contrato infernal de Bartomeu contra los intereses del Barça.

Nada de todo eso es cierto, pues el futbolista holandés fue de los primeros en aceptar la rebaja propuesta por el club en 2020 -aún con Bartomeu de presidente- y posteriormente el primero en aplazar el cobro del importe de la ficha los dos años siguientes. Es por este motivo, como le ocurre al resto de los jugadores del primer equipo, que esta temporada se le devengarán estos atrasos y el cálculo de su nómina se eleva por encima del firmado en su día.

La última flecha envenenada en su contra, divulgada por algunos medios y periodistas alineados en este frente común contra De Jong, la ha recibido en forma de acusación por haberse negado a rebajar su ficha en cuatro millones, que sería la condición impuesta por Laporta para quedarse.

El presidente, aunque ha autorizado y promovido personalmente esta campaña por razones obvias, pues necesita el dinero fresco de un traspaso, además de las palancas, para poder inscribir a los nuevos jugadores, ha sido el más traicioneramente cauto en sus declaraciones. Mientras él mismo ha alentado a Mateu Alemany y a Eduard Romeu a afirmar en público que la solución al despiporre de los fichajes -encarecidos por la connivencia con los agentes que los intermedian, Pini Zahavi y Jorge Mendes- es la venta de Frenkie de Jong, el propio Laporta ha aparecido haciendo de ‘poli bueno’, negando este extremo y valorando el talento futbolístico del jugador por encima de todo, así como su derecho legítimo a cumplir el contrato en el Camp Nou.

Todo postureo, pues por detrás le ha dado instrucciones muy precisas a Xavi de que lo presione hasta el límite, pues Laporta sabe que sólo si el entrenador le manifiesta abiertamente que no jugará un solo minuto, aunque se emperre en quedarse, Frenkie de Jong aceptará marcharse.

Falta dar ese giro de tuerca por parte de Xavi, que lo está alineando en los amistosos de central, sin ninguna necesidad, no vaya a ser que jugando algún día en su posición natural vaya a destacar, algo que no interesa, mucho menos ahora que Laporta necesita venderlo.

Xavi ha querido jugar todas las cartas, ha admitido que le cabe en el equipo futbolísticamente y al mismo tiempo no ha negado su predisposición a aceptar su traspaso por motivos económicos. Xavi ha filtrado a su entorno, pero no es cierto, que Laporta le ha prometido fichar a Bernardo Silva (City) si se tuviera que ir Frenkie de Jong, una operación sin sentido desde el punto de vista del estado financiero el club, que ya está desbordado y superado antes incluso de la venta de De Jong. El jugador del City saldría más caro que la plusvalía obtenida por el holandés.

Frenkie de Jong, por su parte, sabe el final de la película. No tiene otra salida que marcharse, pues ya es inevitable que la afición azulgrana le silbe y le recrimine su actitud en el momento que vuelva a pisar el Camp Nou. La campaña mediática teledirigida desde la directiva ha provocado una animadversión que ahora mismo parece incurable.

Otra cosa es que De Jong se lo vaya a poner fácil a Laporta, pues de entrada no ha aceptado irse al club que le conviene a Laporta, el Manchester United, que no está clasificado para la Champions. Por otro lado, la relación con el Chelsea, que también lo pretende, se ha complicado, pues se negocia a dos bandas por los traspasos inversos de Azpilicueta y Marco Alonso, mientras de fondo ambos clubs están en la pelea por el defensa del Sevilla Jules Kounté. Una situación complicada de resolver sin daños colaterales.

Lo que se sabe del entorno del holandés es que, por ahora, no aceptará irse a ningún club que pague por él un traspaso con un beneficio superior al de la amortización pendiente de su fichaje por el Barça. Dicho de otro modo, espera cerrar un acuerdo en el que Laporta ni pierda ni gane dinero, lo que significa que la guerra interna por presionar a Frenkie de Jong se ha agudizado, a falta de menos de tres semanas para el inicio de la Liga y de poco más de un mes para el cierre del mercado. Hay operaciones que a veces se cierran en un plis plas y otras que se enquistan. La de Frenkie de Jong va camino de ser una ‘carnicería’.

Xavi haría bien en replantearse su estrategia de cara sobre todo a un vestuario en el que necesita ser respetado, ser honesto e ir de cara. No es bueno que los jugadores piensen o sepan que cualquiera de ellos puede ser el siguiente sacrificado sin que el entrenador, al contrario, mueva un dedo por defenderlo.

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