Joan Laporta se vende las “joyas de la abuela” para tapar el enorme agujero económico que ha provocado

El objetivo es conseguir más dinero para poder fichar al jugador Lewandowski, que tiene como representante a su amigo y socio Pini Zahavi

Joan Laporta

El ejercicio cerrado 2021-22 dejará un beneficio de 100 millones, después de impuestos, y se confirmarán de este modo las peores expectativas del Barça de Joan Laporta, apremiado por la necesidad de continuar vendiendo activos para tapar agujeros a corto plazo, en ningún caso con la intención de solucionar el verdadero problema estructural de las finanzas del club.

Este superávit significa que, después de la venta del 10% de los derechos de televisión para los próximos 25 años, la operación cerrada con Sixth Street, con una plusvalía estimada en 267 millones (solo 207,5 de caja), 167 millones se los ha tragado el déficit de ingresos de la temporada. El sacrificio ha servido solo para evitar la catástrofe de añadir esta cantidad a las pérdidas gigantescas del año pasado, que fueron de 481 millones.

La noticia, pésima, da paso a dos más todavía peores, porque Joan Laporta ya ha amenazado de acelerar la venta de otro 15% de los derechos de TV, aprobada por la asamblea extraordinaria del 16 de junio, en previsión de iniciar el nuevo ejercicio 2022-23 con un colchón contra las pérdidas ordinarias con las cuales ya se prevé arrancarlo y cerrarlo, siendo prudentes, con otro margen de números rojos de unos 100 millones.

Por otro lado, es el mismo presidente quien ha anunciado repetidamente que se trata de contrarrestar estos fondos propios negativos de 450 millones para poder atacar las operaciones de fichajes previstas de Lewandowski, Bernardo Silva y Koundé, contrataciones millonarias en los tres casos, muy por encima de las posibilidades reales del club. El cálculo es sencillo, porque si con los 100 millones de beneficios se reduce el lastre patrimonial negativo a 350 millones y los derechos de TV para vender solo podrían servir para dejar esta cuenta a cero –con permiso de LaLiga–, habrá que traspasar Frenkie de Jong, esto es seguro.

Como que la posibilidad de recortar la masa salarial es una vía muerta y la prioridad del presidente es gastar una cantidad indecente en fichajes, el verdadero problema, el desequilibrio entre ingresos y gastos, continuará afectando al Barça de manera grave e insuperable a partir que en la temporada siguiente, cuando ya no quede nada por vender que no sea Araujo, Ansu, Gavi o Pedri.

El objetivo es comprar a Lewandowski

La gran obsesión de Joan Laporta, motivo principal -quizás incluso el único real de toda esta movida–, es cerrar el fichaje de Lewandowski, sin duda un gran goleador, Bota de Oro las dos últimas temporadas, con la experiencia, el carisma y las condiciones indiscutibles para ser la nueva estrella de la delantera azulgrana.

Otra cosa muy diferente son los parámetros de una operación realmente planteada en un momento y en una situación del club que la convierten en un delirio. Lewandowski cumple 34 años este mes de agosto, no queda libre y el Bayern pide 60 millones por su traspaso, puesto que le queda un año de contrato. Laporta, sin embargo, le ha prometido al mismo jugador que lo fichará si, como ha hecho, luchaba públicamente para salir del equipo alemán y proclamaba su deseo de fichar por el Barça.

“No te dejaré tirado”, le ha prometido el presidente; eso sí, después de acordar con su agente, Pini Zahavi, toda la estrategia para sacarlo del Bayern a la fuerza y llevarlo en el Camp Nou, en una operación calcada a aquella que pilotaron para facilitar la fuga de Neymar al PSG. Los dos, Laporta y Zahavi, incluso crearon una sociedad en Malta para poder cobrar una comisión de 11 millones, que finalmente el PSG canalizó por otra vía. Por otro lado, Laporta tiene que reportar regularmente su colaboración y ayuda al lobby de empresarios israelitas al cual está vinculado a través de Pini Zahavi.

LaLiga tiene la última palabra

Cuando Joan Laporta haya conseguido este primer y gran objetivo de ligar a un futbolista tan veterano y caro como Lewandowski , habrá que ver cómo se administra de manera residual este “chute” de dinero que, si se confirman los pronósticos, entrará como resultado de la venta del otro 15% de los derechos de TV, calculados en unos 300 millones. La operación tendrá un efecto fortísimo en el cierre del ejercicio que acaba de empezar, y que no se cerrará hasta el 30 de junio del 2023.

El equipo económico y financiero tiene que tener en cuenta que, para equilibrar en el balance estos 350 millones de patrimonio negativo restantes, los beneficios finales, libres de impuestos, se tienen que acercar a esta cifra. Si se repite la historia de la temporada acabada, con un déficit estructural de 167 millones, el sacrificio de vender las joyas de la abuela para comer, no solo no habrá servido de mucho, sino más bien de nada.

En la fecha clave del 31 de julio, cuando LaLiga actualice el margen salarial del Barça, Laporta tendrá que ser muy convincente y persuasivo si pretende que Javier Tebas se crea el cuento entero. Le podrá demostrar que ha vendido el 10% de los derechos y las ganancias consolidadas según la auditoría 2021-22. Después tendrá que creerse, en un acto de fe, todo el resto. Ya lo veremos.

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