Frenkie de Jong será carne de traspaso por la apuesta de Laporta a favor de Lewandoswski

Con la venta de los derechos de TV no alcanza para cerrar el acuerdo que ya tiene con el agente del delantero polaco. El PSG dirige un boicot contra Laporta, que no encuentra rival de entidad para el Gamper.

La afirmación directa, rotunda y determinada del presidente Laporta, favorable a la continuidad de Frenkie de Jong (“Queremos que se quede y vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que así sea”), preludia que el centrocampista holandés será traspasado con absoluta seguridad. Aunque la prensa titula e interpreta inversamente el sentido de la frase, lo que Laporta está diciendo en realidad es que no habrá otro remedio que traspasarlo.

Por tres motivos evidentes. El primero, porque las palancas sólo dan para empatar, o sea para reducir a cero el patrimonio negativo de 450 millones. Para generar fair play positivo y poder empezar a fichar, de verdad, jugadores con desequilibrio, se precisa más capital en forma de beneficio y no existe hoy en el Barça de Xavi ningún otro jugador que combine la existencia de ofertas por él, la del Manchester United es seria y formal, con esa sensación de que Frenkie de es un jugador marcado por un evidente retraso en su explosión como uno de los mejores centrocampistas – al menos, potencialmente- del fútbol continental. Si se marcha traspasado, a diferencia de lo que ocurriría con Pedri, Ansu Fati, Gavi o Araujo, no se generará ningún debate.

Las cartas están marcadas, en segundo lugar, debido al compromiso irrenunciable y cerrado entre Laporta y Pini Zahavi de culminar el traspaso de Robert Lewandowski este verano. Los intereses personales y el encanto secreto que tiene para el presidente azulgrana una operación condenada al éxito no dejan apenas margen para la sorpresa. De hecho, toda la movida de las palancas proviene exclusivamente de esa imperiosa necesidad presidencial de cumplir cada año con sus negocios e intereses en Israel, a través de su amigo Pini Zahavi. 

El primer año se compensó con  la apertura de un Museu itinerante en suelo hebreo, un partido de los Legends después de abortar el amistoso en Jerusalén por motivos escandalosos contra el pueblo palestino y el generoso perdón de una atractiva cantidad que el Barça debía cobrar por haberle ganado en primera instancia un pleito a Neymar. No hay que darle más vueltas. Como no alcanza con la venta de los derechos de televisión, el único recurso a mano es el beneficio de traspasar a Frenkie de Jong para poder fichar a Lewandowski.

La tercera razón es puramente deportiva. Xavi sabe, o se ha creído mejor dicho, el cuento que le ha explicado Laporta sobre la llegada de los fichajes que quiere de verdad, el central del Sevilla Koundé y Bernardo Silva del Manchester City para cubrir la baja del centrocampista holandés, siempre y cuando esté dispuesto a sacrificarlo. El técnico de Terrassa ya le envió varios mensajes el curso pasado confirmando su apuesta por mantener en la titularidad a Sergio Busquets, marginando a Frenkie a ese rol residual, complementario y secundario. 

Está decidido, pues, que Frenkie de Jong saldrá inevitablemente del Camp Nou para que pueda llegar el delantero polaco. No está tan claro, en cambio, que la venta aporte la caja y el margen salarial suficientes para comprar los futbolistas con los que Xavi ha soñado todo el verano.  Falta también que la venta al Manchester United no se complique, pues parece que existen dos interlocuciones distintas desde el propio club azulgrana, como si por un lado Mateu Alemany estuviera haciendo su trabajo y por otro Jordi Cruyff, con sus contactos e influencia en el fútbol holandés, también estuviera trabajando en el tema sin que ambos se hayan coordinado. La junta y los ejecutivos de Laporta, incluido el propio presidente, nunca dejan de sorprender.

La actualidad azulgrana también pasa por esos deberes por hacer en una plantilla que ha vuelto de vacaciones intacta, sin apenas novedades respecto a la que acabó el curso, salvo la devolución de Adama Traoré y los regresos de Trincao y de Pjanic. El ex-directivo Toni Freixa, que se está convirtiendo en la única voz valiente que señala y fiscaliza un poco la gestión de esta junta, hizo una referencia al riesgo de que alguien pueda malinterpretar las ‘vacaciones’ que Xavi le ha dado de más a algunos jugadores con los que no cuenta. “No me creo que el club haya apartado a jugadores con contrato en vigor. Quiero decir que no me lo quiero creer”, ha comentado en su cuenta de twitter, alertando del peligro que pueda suponer para la entidad una denuncia por incumplimiento de contrato. 

Comentario nada lesivo ni insultante que, como ya es habitual, ha respondido el siempre inútil, indocumentado y desesperado Mike Camps con su supremacismo de estar por casa: “A quien apartaron los socios fue a ti”, ha replicado con su fanatismo y mal perder habitual. Freixa no ha tenido más remedio que ridiculizarlo una vez más: “Sé que no os gustan los argumentos, pero esfuérzate un poco más”, le ha contestado, consciente de la corta mirada de un directivo que, ciertamente, podría representar bastante mejor al club si dejase de insultar a los demás y ponerse siempre a la altura o incluso por debajo de Enric Masip. Ese sería su nivel.

El apunte de Freixa es de interés por lo que sugiere, que el Barça no necesita más problemas de los que ya tiene ni parece que, más allá de esa semana que se les ha dado a algunos futbolistas para que se busquen equipo, una recomendación en forma de vacaciones, esa fórmula para apartarlos del vestuario, para segregarlos, conduzca a nada bueno. Si no se quiere entrar en un conflicto laboral, algo que nunca es recomendable, los contratos, se quiera o no, están para cumplirlos. La lectura constructiva, sustentada en la experiencia, confirma que siempre ha resultado más práctico poner a los futbolistas en el escaparate antes que arrinconarlos.

Por esa misma razón, por la hostilidad y la sangre que twitter hace correr en la trastienda de barcelonismo, el ex-candidato Víctor Font sigue dando pasos atrás, pusilánime, parapetado en la misma cantinela de siempre, repitiendo que él sí tenía un plan, además de Xavi, tratando de evitar la crítica o simplemente hablar claro ante la nueva era de la barbarie laportista. Aunque la crítica estaría justificada y sería del todo necesaria, “la mía -dice- es una oposición moderna, empática, pero a la vez fuerte a través de una fiscalización que pretende ayudar. Como cruyffista radical que soy, estoy convencido que los ismos y la diversidad nos hacen un club más rico. Pero las trincheras nos empobrecen”, afirma quien estuvo tres años frente al Camp Nou disparando contra Bartomeu y a todo lo que se moviera dentro del su administración y gobierno, finalmente apoyando un voto de censura porque, entre otras razones, Messi envió un burofax para irse del club. 

En cambio, cuando Laporta lo echa después de ganar las elecciones porque él era el único que lo podía renovar, entonces Font calla y otorga. No se atreve a levantar la voz por la sencilla razón de que él formaba parte desde un principio de un gran plan no para construir un club mejor sino exclusivamente para echar a Bartomeu y su junta del palco del Camp Nou, cuando fuera y como fuera. Hoy sigue esperando su recompensa, apostando por la estrategia del miedo, la vida contemplativa y el monocultivo de su inmenso ego a la espera de que, cuando todo se derrumbe, el barcelonismo lo vote porque él sí tenía un plan. 

Entre tanto, Laporta se ha topado con una situación inédita, el boicot del fútbol europeo, un vacío promovido desde la ECA bajo la presidencia de Nasser Al-Khelaifi, el propietario del PSG, que se ha tomado tan en serio su papel de guardavías que le ha bastado con chascar los dedos para que el presidente del Barça no haya sido capaz de encontrar un gran rival continental para el Trofeu Joan Gamper del próximo día 6 de agosto. 

Roma y Milan por este orden han rechazado la invitación azulgrana después de una aceptación inicial. Cuando Al-Khelaifi se ha enterado, ha dado instrucciones precisas de no colaborar con el Barça debido a la actitud de Laporta, que el resto de los clubs considera insolidaria y contraria a los intereses del colectivo a favor de seguir apostando por las competiciones bajo la égida de la UEFA y en contra de la Superliga patrocinada por Real Madrid, Juventus y Barça.

Laporta ha querido disimular esta situación, que ya ha afectado a la gira de verano por EEUU. La organización hubo de desplazar a los tres equipos de la Superliga, Madrid, Juventus y Barça, fuera de ese circuito habitual, debido al rechazo del resto a participar en amistosos contra el frente anti-UEFA. Así, los únicos rivales a mano han sido los otros dos de la alianza, Madrid y Juventus, y dos equipos de la MLS, Inter Miami y NY Red Bulls. A Xavi le ha tocado aceptar disputar cuatro partidos para compensar la pérdida de ingresos de una gira que, como mucho, suele contemplar tres partidos, a veces sólo dos.

Para este Gamper, por tanto, el cartel bajará de nivel, con la complicación añadida de que el nuevo formato exige un rival capaz de presentar batalla también con su equipo femenino. Por calendario, el resto de las ligas continentales arrancan el primer fin de semana de agosto con excepción del Calcio, que ha habido de descartar a causa del boicot activo a jugar frente a un equipo con un presidente como Joan Laporta. 

Ya se habla de buscar a toda prisa un rival mexicano o brasileño para capear una situación en la que, faltaría más, Víctor Font no tiene opinión porque tampoco se deja preguntar. Ni por la Superliga ni por los hechos humillantes de la noche del Eintracht.

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