¿Y si estamos aceptando la inacción climàtica?

Al parecer, sí. Eso sí, con mala conciencia. Pero eso no quita los hechos ni la responsabilidad. Y tenemos inacción climática por doble partida. Climática, porque parece que estemos (en Cataluña) en el mejor de los mundos sostenibles, ambientales y energéticos, poniendo en marcha medidas drásticas de emergencia climática tanto de mitigación como de adaptación al cambio climático, logrando disminuciones significativas de emisiones de CO2 y de aumento de temperatura (todo lo contrario, evidentemente), y “climática”, en la medida en que el “clima” de indignación de la sociedad civil y oposición política en el estado actual de inacción climática es prácticamente nulo, salvo honrosas excepciones (el grupo de científicos de Extinción/Rebelión que se manifestaron en el Congreso de Diputados recientemente y algunos grupos locales de Ecologistas en Acción.)

Es como si se estuvieran haciendo tan bien los deberes, que el grueso de la sociedad y el Parlament de Catalunya, estuvieran cerrando filas con la Generalitat, con las medidas ambientales, energéticas, económicas, sanitarias, pedagógicas, que se están poniendo en marcha. Obviamente, nada de eso.

La verdad es que no acabo de entender la exquisita prudencia política o parlamentaria, de unos, con esta grave problemática. La de los demás es obvia. Puede ser necesario recordar aquello de «que la prudencia no nos haga traidores». No será que el “no al lado de mi casa” que ya le va bien al Govern, en tanto disidencia dispersa y controlada, es más extensa y está haciendo más estragos de lo que parece y da miedo a los partidos, pues estamos a un año de las municipales y en la antesala de medidas impopulares que pronto se tendrán que tomar ¿sí o sí?.

Las únicas protestas, manifestaciones, pancartas, manifiestos, alarma social, con movilizaciones en la calle, que se están haciendo estos últimos tiempos,

-no lo son para denunciar el aumento de la temperatura media, el más alto de Europa, en comparación con el nivel pre-industrial (1,8º),

-no lo son para constatar la acomodación con el fósil (pues, en los hechos, apostamos por seguir con gasolina y gas para todos y el último que apague la luz, quien la pueda pagar). Por cierto, ni de la pobreza energética se habla…

-no lo son por el retraso continuado en la implementación de las energías renovables (aunque aumente un 200% la instalación de placas solares en las casas, en relación al año pasado, esto no significa ni un 1% de la energía renovable total que se necesita),

-no lo son por el aumento de especies invasoras y de plagas en expansión, que se anticipa importante este verano, según expertos en salud ambiental,-no lo son por la ya consumada campaña de primavera de alergias que este año ha sido una de las más agresivas según muchos expertos, CAP, etc.-no lo son por la más absoluta dependencia energética de Cataluña, que en el caso de Girona es del 1,5% y del Empordà del 1% de lo que se produce, en relación a lo que se consume,-no lo son para denunciar el desplazamiento de mercancías por carretera y no por ferrocarril, el más alto de Europa, con lo que conlleva de mayor emisión de CO2 (¿para cuándo el corredor mediterráneo?)-no lo son por las muertes prematuras por contaminación, especialmente en las grandes ciudades, pero también en las no tan grandes cercanas a autopistas y carreteras y polígonos industriales,-no lo son por la congelación del impuesto de CO2 a vehículos contaminantes (80 millones de euros, que podrían servir para mejorar la prospectiva de riesgos y alertas anticipadas, en todos los ayuntamientos con zonas de alto riesgo de incendio y /o zonas inundables) y así hasta llegar al delirio del colapso de la AP-7 (una auténtica chimenea móvil de contaminación y CO2 que atraviesa toda Cataluña).No, prácticamente no hay oposición política ni movilización social en relación con todo este gran abanico de despropósitos algunos sin parangón europeo. Que de las 300 entidades “ambientalistas” registradas en Cataluña, no haya ni 30 que estén claramente comprometidas en su práctica (no en el papel, que lo aguanta todo) con la emergencia climática, presionando a la Generalitat, es digno de estudio.Por el contrario, la dirección de las protestas desde hace 2 años (al parecer la pandemia nos ha afectado mucho), obviando todas estas variables insostenibles y unos riesgos cada vez mayores, con multas incluso por incumplimiento de directivas europeas, es de corrientes conservacionistas y algunos sectores turísticos, más los “NIMBYS” del lugar, contra los parques eólicos en tierra y en mar, y últimamente (y sobre todo a partir de “Alcarràs”), de algunos sectores rurales, con apoyo conservacionista también , contra los huertos solares y parques fotovoltaicos (ignorando las fórmulas mixtas agrosolar o agrivoltaica, como en otros países) y como si de repente, el problema de la explotación o desaparición del campesinado, fuera éste y no el abandono durante décadas del sector primario. Al parecer a la Generalitat le gusta esta música y que TV3 la amplifique.Este contexto algún analista lo ha titulado «ecologismo contra ecologismo». Pero desgraciadamente no puede decirse que estemos al 50/50% en la correlación de fuerzas. El ecologismo social está en horas muy bajas, acomplejado y más lo estará todos los días, en la medida en que es evidente que el fenómeno “NIMBY” (no al lado de mi casa) y la apología del paisaje, se han generalizado como una mancha de aceite, mezclado con otro fenómeno que está emergiendo este verano canicular con mucha fuerza pospandémica, como es un Carpe Diem” desenfrenado.La mezcla de estas expresiones de egoísmo social y ambiental, no se ha dado por que sí. Es tan baja la credibilidad en las instituciones respecto a la emergencia climática declarada en Cataluña hace tres años (en España también, pero al menos el MITECO -Ministerio de Transición Ecológica- y Teresa Ribera, hacen esfuerzos y toman medidas que indican el camino a seguir, incluso al resto del Gobierno más preocupado por comprar gas licuado, más caro, a Estados Unidos…), que se está empezando a asumir, gracias también a discursos científicos catastrofistas, que se les ha dado alas en contraste a otros, más realistas, que no vale la pena dedicar esfuerzos a la emergencia climática ya las energías renovables. El mensaje oculto que se está enviando es «si es irreversible, ¿para qué preocuparse?» y «nuclear?, puede que sí, gracias». Y no es una simple percepción, lo estamos detectando en crecientes conversaciones…La masa crítica que debería estar liderando y presionando para que se pongan en marcha medidas ya, ha sido “sustituida” por una masa reactiva que no quiere hacer sacrificios, ni pagar ningún precio, por seguir como estamos, y que en primer lugar no cuestiona la laxitud con la emergencia climática, donde debería estar dando ejemplo, con pancartas, dejando o compartiendo el coche, utilizando más el transporte público y el ferrocarril (y reivindicarlo de verdad, dados los enormes déficits que hay -atención a la proliferación súbita, ahora, de estudios sobre nuevas líneas ferroviarias…), no comprando por internet (y menos por Amazon), consumiendo cada día Km. 0, exigiendo mayores facilidades y subvenciones a las energías renovables, etc. En este caso, como hay quien está al límite de su paciencia, unos van a Madrid a tramitar los proyectos eólicos y solares, aquí bloqueados hace años, y otros al estar perdiendo dinero, preparan querellas por la inacción.Sabemos que todo esto es insostenible, pero como reconocer que nadie se pone al frente sería vergonzante, nos inventamos otros problemas y los magnificamos, para esconder la dura realidad ambiental y climática (incluso la AP-7: ¿tantos políticos y científicos del colapso y no preveían el colapso de la AP-7?). Pronto lloraremos, por querer reír tanto ahora, y pronto no significa el año 2050, significa que nosotros (no nuestros hijos o nietos) y los Gobiernos que salgan de las próximas municipales de 2023, y al frente la Generalitat, habrán de tomar medidas drásticas frente a la emergencia climática y la crisis energética que ya hace tiempo se está cociendo (antes de la guerra). Las medidas que hace 10-20 años deberían estar tomándose a todos los niveles, deberán tomarse en 1-2 años, con todo lo que significará de convulsión social y económica. Como en el fondo lo sabemos… Mientras…Mientras, con canícula incluida, todos de cabeza en el Carpe Diem… pero después de la subida vendrá la bajada, en otoño, que coincidirá con un cúmulo y superposición de variables, que con efecto cascada nos pondrán de pies en el suelo.¡Buen verano y buen Solsticio a todos! y puestos… Carpe Diem!

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