Laporta y las segundas partes

Aunque no siempre, la expresión “nunca las segundas partes fueron buenas” suele tener razón. Se estila especialmente en películas o literatura, pero puede servir para la mayoría de los ámbitos. Sin embargo, tiene excepciones. La más referenciada es, probablemente, la segunda parte de El Padrino de Francis Ford Coppola, pero también está la segunda de la saga de la Guerra de las galaxias, El imperio contraataca, o en literatura la segunda entrega de Don Quijote. Precisamente dicen que es en la obra de Miguel de Cervantes donde se escribe por primera vez la expresión. El escritor la pone en boca del bachiller Sansón Carrasco: «Nunca segundas partes fueron buenas». Y hasta la fecha.

Con la temporada futbolera agotada, y con los persistentes vivas de los aficionados del Real Madrid resonando en nuestros tímpanos tras ganar la decimocuarta, es tiempo de balance. Y es en este ejercicio que me viene a la mente la quijotesca frase de las segundas partes no exitosas. Joan Laporta vive su segunda parte como presidente del FC Barcelona y, por lo menos de momento, se confirma el mal augurio; la segunda parte de Laporta no está resultando buena. Como si fuera un futbolista veterano, que encara el tramo final de su carrera, Laporta ya no es lo que era, y se muestra torpe y carece de reflejos. Del Laporta de 2003 sólo quedan los excesos, que entonces cubría con buen juego y resultados. Se excusa en el desaguisado heredado; de acuerdo, veo y doblo la apuesta, Josep Maria Bartomeu está en el ranking de los peores, pero lo que heredó en el 2003 tampoco era para echar cohetes y pronto le dio la vuelta.

Si bien es cierto que todavía es pronto para sacar grandes conclusiones, y que Laporta todavía tiene tiempo (mucho) de mejora, las vibraciones no son las del 2003. El Laporta de aquella primera parte pasará a la historia como hexacampeón. El Laporta del 2021 es, de momento, el que prometía arreglar la continuidad del mejor jugador del mundo, Leo Messi, con un asado y quien, en realidad, lo echó. Y, desengañémonos, pasar a la historia como el presidente que dejó escapar a Messi… es un papel francamente desagradecido. De todas formas, insisto, aquel Laporta de antes solía caer de pie como los gatos. Así, veremos si la apuesta por Xavi, que en realidad era la apuesta del candidato Víctor Font, sale bien. De momento, y con lo que hay sobre la mesa, nada hace pensar que la segunda de Laporta sea como El Padrino 2 del maestro Coppola. Como decía Vito Corleone, “cada hombre tiene su propio destino…

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