«Entramos en la fase de generar una organización potente»

Entrevista a Mireia Esteva

    Licenciada en Biología. Ha trabajado en la Administración Pública. Estuvo en la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), en Washington. Escritora, ha publicado un libro de poemas (“Capbussades”) y tiene acabada una novela, que se editará próximamente. Colabora en diferentes medios. Acaba de ser elegida presidenta de Federalistes d’Esquerres (FED).

     

    ¿Por dónde soplan los vientos federalistas en el momento en que acabas de ser elegida presidenta de la entidad más significativa del federalismo en Cataluña, y en España?

    Es un momento de muchas oportunidades, porque de alguna forma estamos en un final de etapa. Hemos vivido una década en la que parecía que solo había un relato (soberanista-independentista), que nada se movía, tampoco en la UE. Sin embargo, ahora hemos entrado en una confluencia de circunstancias que nos hacen vivir un momento muy especial. Durante los últimos diez años de existencia, FED trabajó en crear otro relato y promover el federalismo en la opinión. Objetivos que se han cumplido con creces y que nos reclaman nuevas tareas y formas de actuar.

    ¿Como ocurre con Santa Bárbara, solo nos acordamos del federalismo cuando truena?

    El federalismo, además de una idea bonita, como la libertad o la democracia, nos ofrece una serie de herramientas que nos permiten resolver problemas con el mínimo de conflicto. Por eso, el federalismo crece cuando hay enfrentamiento y gente dispuesta a recurrir a esas herramientas. En la historia de EE.UU., por ejemplo, vemos que el federalismo ha crecido durante muchos años y que se va estructurando a medida que se encuentra con problemas que necesitan resolver mancomunadamente. En consecuencia, se hacen transferencias de los Estados al Gobierno Federal o en sentido inverso. En España hemos llevado a cabo una descentralización progresiva con el Estado de las Autonomías, pero sin demasiada perspectiva global. Con la pandemia y las crisis económicas descubrimos que necesitamos coordinarnos mejor. Ahí surge el problema y también las soluciones, en las que tiene mucho que decir el federalismo. Estamos en un Estado casi federal, pero no lo somos porque no tenemos instituciones de mediación, coordinación, las competencias no están bien definidas… Y todo acaba en el Tribunal Constitucional.

    ¿Dónde están las antípodas del federalismo? ¿En el centralismo, el nacionalismo, el cosmopolitismo…?

    Un Estado de tradición centralista, como el francés, no necesariamente deriva al nacionalismo. Sí que podemos pensar que el nacionalismo es lo más opuesto al federalismo, porque cree que nos podemos entender en la diversidad. Algo, que en un mundo globalizado como el que vivimos, es palpable. En cambio, el nacionalismo considera que, si hay una entidad a la que llamamos nación, arbitraria, ideológica, tiene que tener un Estado, establecer fronteras… En cambio, el federalismo dice que podemos estar unidos en la diversidad, y para ello tenemos que buscar los mecanismos que nos permitan una convivencia pacífica y ordenada. 

    Algo, en definitiva, no muy difícil de entender, teniendo en cuenta que más de media humanidad se rige por presupuestos federalistas

    En el federalismo hay un componente pragmático muy importante. Lo primero que hay que hacer es asumir la realidad. Cosa que en España pasa, por ejemplo, en que no hemos tenido un Estado centralista, como Francia. Siempre ha sido más diversa, algo que se ha ido reflejando en los intentos de democratización del país: la I y II República, y con la Constitución de 1978. Ahora, con más de 40 años de democracia, podemos decir que nos hemos descentralizado, pero todavía hay un camino por recorrer. 

    ¿Un camino que, como dice Machado, se hace al andar?

    Lo que realmente queda es aquello que parte de una realidad que ya existe, que podemos ir modificando y perfeccionando. Por primera vez, tenemos democracia en un período largo. Es posible que nos haya faltado cultura federal y que haya gente que tenga miedo a, por ejemplo, modificar la Constitución. Pero se pueden hacer muchas cosas sin hacerlo, como un pacto fiscal más federalista, establecer organismos intermedios de mediación, generar mecanismos de coordinación… Hemos visto durante la pandemia que teníamos unos sistemas de información sanitaria bastantes ineficientes. Quizá se podría generar ahí una propuesta interesante. 

    A vista de pájaro, podría parecer que España está muy descentralizada, que las autonomías gestionan muchas competencias ¿Quizás la gran cuestión pendiente en este terreno está en cómo se financian esas competencias?

    Es importante que haya una responsabilidad en la recaudación. Que las autonomías no sean solo entes que alargan la mano para pedir dinero, sino que sean responsables no solo en la ejecución, sino en la recaudación. A partir de ahí, es también fundamental que exista una lógica de redistribución solidaria. Una caja de compensación, que también tiene que tener sus reglas, sin perder de vista lo que cada uno aporta. Algo como lo que se ha hecho en la UE con los fondos estructurales y ahora con los Next Generation. Fondos para ayudar a los que tienen menos, pero que no descompensen a los que más tienen. Hay que señalar que ha habido una cierta irracionalidad en la distribución de competencias El nacionalismo quiere el máximo de competencias, aunque no sea lo mejor tenerlas. El federalismo plantea un principio de subsidiariedad. Las competencias tienen que situarse en el nivel administrativo en que sean más eficientes para dar servicio al ciudadano. 

    ¿Se puede decir ya algo de cuáles son los objetivos, las tareas, las intenciones de FED?

    Hay, digamos, dos planos en los que tenemos que intervenir: el de carácter interno, el de las máquinas digamos, y otro de cara al exterior. Durante los años en que Federalistas ha funcionado, hemos tenido dos presidentes que han sido personas con una proyección muy importante: Manuel Cruz, que ha presidido el Senado, y Joan Botella, catedrático y politólogo. Por primera vez, hay una mujer al frente de la organización, y con un perfil algo diferente. Soy una persona que siempre he estado interesada por la política, pero no soy profesional de la política. Esto no es casual. Entramos en la fase de generar una organización interna potente, porque sin ello no podremos implicar a los socios en el trabajo hacia el exterior. José Luis Atienza decía que las pequeñas luces de FED, que brillan por todo el territorio, tienen que convertirse ahora en faros. Tenemos que ser  capaces de generar mucha red en torno al federalismo.

    Hasta ahora, FED, consecuente con su naturaleza y fines, ha sabido aunar sensibilidades plurales, sin vender como Fausto su alma al diablo. ¿Y en el futuro? 

    Nos hemos hecho mayores. Podemos ser objeto de deseo y tener el mando en Federalistas puede significar para algunas personas disponer de más cartas para jugar dentro de sus respectivas organizaciones. Eso puede ocurrir puntualmente, pero los partidos políticos han sido muy respetuosos con nuestra asociación. Federalistas es, al final, un espacio donde personas de diferentes partidos e ideologías podemos hablar, entendernos y trabajar juntos en un proyecto común. Esto es algo que los socios valoramos mucho y que funciona. 

    ¿En este sentido, cómo interpretar la presentación de dos candidaturas a la Asamblea que la ha elegido?

    En asambleas anteriores se presentaron candidaturas únicas. Pero aquí también nos hemos hecho mayores. Nunca hemos tenido tanta participación en unas elecciones, lo cual pone de manifiesto que la asociación está muy viva y que comparte la idea que tenemos que empezar a jugar otro papel. A la nueva junta nos tiene que servir como acicate para transformar esta implicación en trabajo en la asociación. 

    ¿Visualiza de algún modo el rol social, institucional, de FED en esta nueva etapa?

    Una de las tareas en la que nos tenemos que empeñar especialmente es la de trabajar mucho con partidos, sindicatos y otras organizaciones sociales. Podemos actuar de catalizadores y vamos a hacerlo, porque una asociación como la nuestra dispone de mejores condiciones para ello, sin despertar demasiadas reticencias políticas. 

    ¿Avanza también el federalismo por otros lugares de España?

    Ha habido un cambio. Cuando creamos FED, algunos nacionalistas decían que más allá del Ebro no hay federalistas. Los hechos ponen de manifiesto que eso es algo falso. Existe una cultura, en muchos casos no verbalizada, de carácter federalista extendida por toda España. Lo que hemos hecho desde la Asociación es colaborar en la creación de asociaciones federalistas. Actualmente, en prácticamente todas las autonomías hay federalistas organizados, con presencia en la asociación española, que preside Nicolás Sartorius.

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