Después de llevar el Barça a la ruina, Jaume Guardiola aspira a la presidencia del Círculo de Economía

Como presidente de la comisión económica del club ha tolerado y ha avalado todas las “locuras” de Joan Laporta

Jaume Guardiola

El FC Barcelona parece condenado en un largo periodo de penuria y hambre económica como no ha conocido en toda su historia, principalmente por la gestión descontrolada, frívola e irresponsable de Joan Laporta, que ha sido capaz de hundir su balance hasta un patrimonio neto negativo de 481 millones. También hay que señalar a Jaume Guardiola, presidente de la comisión económica, como el otro gran y único culpable de una situación extremadamente crítica, por no decir prácticamente irrecuperable sin lesionar el modelo social, democrático y de propiedad del Barça desde el 1899.

Jaume Guardiola puede “presumir” en su currículum de haber contribuido a esta catástrofe del club más importante del mundo –según Forbes el más valioso de los años 2020 y 2021–, por haber eludido y regateado la principal misión de su función como presidente de la comisión económica, básicamente elaborar los informes preceptivos sobre la situación económica y financiera, recomendar y guiar a la junta directiva en esta gestión y, sobre todo, fiscalizarla, así como advertir a los socios de los riesgos y de las inconveniencias, si las hubiera, sobre la liquidación y los presupuestos formulados por la directiva.

Ante las flagrantes barbaridades y temerarias decisiones de Laporta en el cierre de su primer ejercicio, Jaume Guardiola no solo incumplió esta obligación ante la asamblea, sino que animó a los socios a aprobar las peores cuentas de la historia, aceptando y justificando más de 400 millones de provisiones y de amortizaciones innecesarias y caprichosas, este lastre que ahora ni Laporta ni él mismo se ven capaces de remontar.

No fue casual el hecho de ser designado presidente de la comisión económica después de actuar extraoficialmente, desde su capacidad de influencia como ex-CEO del Banco Sabadell, dando credibilidad y formalidad al aval de madrugada que, en el último segundo, consiguió presentar Laporta ante LaLiga. Aquel fue un documento irregular, inválido y peligrosamente manipulado, firmado por cinco personas no autorizadas ni legitimadas por los estatutos ni por la ley. La relación entre este favor del Banco Sabadell y la elección de su ex -CEO Jaume Guardiola, ahora jubilado, como presidente de la económica de Barça es evidente.

Guardiola buscaba añadir un cargo de prestigio y de visibilidad en su currículum para continuar escalando posiciones entre la alta sociedad civil catalana y poder, como ha hecho, presentar candidatura a la presidencia del Círculo de Economía.

Además de colaborar a hundir la economía del club con 400 millones de pérdidas inventadas, Jaume Guardiola también se dejó marcar un gol contable gravísimo y de excepcionales dimensiones, como permitir que las pérdidas imputables a la covid, estimadas por LaLiga en 300 millones, quedaran reducidas a solo 60 millones, negándose a aplicar el decreto del Gobierno que consideraba estas pérdidas no reclamables en una acción de responsabilidad y por la vía de dividir y diferir su impacto en los cuatro próximos ejercicios.

Por acción en dirección equivocada y por omisión consciente, Jaume Guardiola ha sido el colaborador necesario para llevar el Barça a un estado de ruina sin precedentes.

Los socios, marginados

Además de las ‘locuras’ financieras toleradas por su dejación de funciones, Jaume Guardiola reclamó luz verde de la asamblea de compromisarios para la liquidación récord de 481 millones de pérdidas y para un presupuesto sin ninguna garantía de cumplimiento. Sin embargo, ya no se atrevió a dar la cara en la parte de la misma asamblea en que se eliminaron la limitación estatutaria de un máximo de dos mandatos con pérdidas y la exigencia de una ratio de deuda neta a un máximo del doble del ebitda.

Guardiola, cobardemente, envió el secretario de la comisión económica, Jaume Carrasco, a representar el triste papel de validar la desaparición de cualquier tipo de fiscalización estatutaria de la junta por siempre jamás. Gracias a mirar hacia otro lado, Laporta no está obligado a rendir cuentas a nadie, ni a los socios ni mucho menos a una comisión de rango estatutario elegida a dedo y sometida a su capricho.

Los trapicheos de Laporta

Guardiola permitió a Laporta todos sus trapicheos, como perdonar las deudas de Neymar a favor de su amigo Pini Zahavi, el mismo que ahora quiere colar el fichaje de Lewandowski. Tampoco levantó el dedo para cuestionar el acuerdo con Spotify, insuficiente y oscuro y toleró su aprobación sin que los socios conocieran las condiciones y contrapartidas.

Guardiola también pasará a la historia por dejarse llevar por un Laporta que primero no quería la financiación de CVC y ahora sí. Le ha ayudado a engañar a los socios con sus planes del Espai Barça y a no amonestar a la junta por su seguidismo del Real Madrid en el frente absurdo de la Superliga.

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