Laporta vuelve a perder los nervios y ataca al equipo y a Laliga

Acorralado por la falta de recursos y la apremiante necesidad de fichar, acusa a Javier Tebas de acoso financiero y dispara contra las ‘vacas sagradas’ del equipo por el mal final de temporada

Joan Laporta

No está siendo una semana de buenas noticias para Joan Laporta, que parece llevar mal, con su habitual desconcierto y actitud compulsiva, la cuenta atrás del ejercicio económico, con un panorama de palancas económicas y financieras sin resolver, con muchas indecisiones y en algún caso hasta con un evidente malhumor, porque sus cuentas y sus propuestas chocan permanentemente con la normativa y la regulación de la propia patronal a la que pertenece, LaLiga.

Sus cuentas no cuadran con las de Javier Tebas y, como ocurre cada día, las noticias son contradictorias y confusas en relación con ese dinero fácil que podría llegar por la vía de LaLiga Impulso promovida por el fondo CVC. Unos medios publican el planteamiento del Barça, o sea la forma en la que al Barça le gustaría recepcionar esos 270 millones, cómo gastarlos y cómo contabilizarlos. Y otros medios recogen el cabreo de Laporta por las respuestas negativas de LaLiga a esas proposiciones desde el Camp Nou, algunas indecentes e imposibles.

“Ni ingresando 600 millones podríamos tener margen salarial, según LaLiga. La operación, para CVC y LaLiga, es magnífica, pero al Barça, si no le da bastante fair play, tampoco le sale a cuenta. Ahora estamos bloqueados. Quizás tenemos que acudir a una vía más drástica y conflictiva para tener fair play financiero”, dijo ayer en una agria entrevista concedida a L’Esportiu en la que destiló malestar y hasta indignación como reacción a esas puertas que se le van cerrando, impidiendo gestionar siquiera los pocos ingresos de los que dispone en este momento para atender las muchas necesidades de Xavi.

El mensaje contiene dos afirmaciones trascendentes. La primera, de rechazo de plano a las condiciones en las que finalmente al Barça se le permite el acceso a LaLiga Impulso, o sea la vía CVC, obligatoriamente mediante la cesión del 10% de los derechos de TV a futuro. Traducido en ingresos, esa operación supone 270 millones, de los cuales sólo un pequeño porcentaje del 15% puede destinarse a fichajes, otro 15% a refinanciar deuda y el resto a infraestructura.

A Laporta no le soluciona el problema de más de 400 millones que ahora mismo tiene para equilibrar los fondos negativos del club, principalmente a causa de su desconcertante decisión de hinchar las pérdidas del año pasado sin ningún sentido. Como consecuencia de esta absurda y negligente medida, el problema es que, como ha reconocido el presidente, aunque entre el dinero de CVC, LaLiga no le mejora el margen salarial negativo que es de 144 millones, no al menos de forma que le permita gastar todo el dinero que pretende.

Luego está la peligrosa amenaza que ha soltado cuando afirma que, si no le dejan hacer las cosas a su manera, es decir saltándose las normas y las reglas como suele hacer, emprenderá otros caminos, buscará otra fuente de ingresos que ha calificado de “drástica y conflictiva”. Conociendo al personaje, puede que se refiera a una venta de activos de su propio club sin precedentes, de forma y manera que presente una entrada de ingresos descomunal, eso sí a cambio de hipotecar gravemente la solvencia del club de los próximos años y de transferir la responsabilidad de determinadas decisiones ejecutivas que hoy le corresponden a la junta directiva.

La otra posibilidad es que Laporta se líe la manta a la cabeza, se ponga a fichar, presente futbolistas y que sea LaLiga, o sea Javier Tebas, quien le deniegue la inscripción con el consiguiente escándalo mediático, deportivo y social.

El primer aviso lo dio el martes por la noche, en público y en caliente después de haberse soltado el pelo en la entrevista concedida a L’Esportiu. “¿Fichajes? Hacemos lo que podemos porque es difícil. No tenemos ninguna complicidad, ningún apoyo de LaLiga. Las normas de fairplay aquí son demasiado exigentes comparadas con las que tienen otros países. Esto es un hándicap que tendremos que superar».

Parece acorralado y terriblemente alterado, pues en esa misma entrevista le dio una sorprendente andanada a los jugadores del primer equipo. “Estoy -dijo- cabreado y decepcionado por la actitud de los jugadores”. Pocas horas después han empezado a circular informaciones que apuntan a una especie de hostigamiento de la junta y del cuerpo técnico contra aquellos jugadores de más peso en la masa salarial, con el doble filo de conseguir que acepten una rebaja de sus fichas o bien la carta de libertad a cambio de romper el contrato sin consecuencias.

De nuevo, Laporta utiliza la prensa y sus entornos tóxicos para gestionar mediáticamente una situación en extremo delicada, principalmente por su inacción en los primeros meses de mandato, ensimismado en recuperar una vida de viajes, comidas y lujo de cinco estrellas, mientras el club estaba como abandonado después de cinco meses sin junta directiva, también por culpa de un voto de censura que, nuevamente, vuelve a convertirse en el origen de los muchos problemas que hoy afloran en la administración barcelonista.

Se le acumulan los deberes, pues Dembélé no renueva ni parece que vaya a renovar, la continuidad de Gavi ya se ha enquistado, las expectativas de fichajes parecen centradas en futbolistas que acaban contrato y la obsesión por Lewandowski sube enteros, mientras empiezan a circular también listas de bajas que no serán sencillas de gestionar.

Desde que llegó al palco, éste es indudablemente el momento más arriesgado y peligroso, pues Laporta ha de adoptar decisiones de enorme calado para el futuro bajo una terrible presión, nervioso y trastornado porque el fútbol se ha convertido en una fuente inagotable de problemas.

No es una buena semana para un presidente y un entorno al que se les acaba la excusa de echarle toda la culpa al pasado y a la herencia, habiéndose demostrado que más de 400 millones de la carga que hoy es insoportable son de puño y letra de Laporta.

Josep Maria Bartomeu, por su parte, ha dado otro paso importante para su defensa en el caso  del Barçagate. El recurso de Jaume Roures contra el fallo contrario a su pretensión de condenar a Bartomeu por un delito de injurias y de calumnias ha sido desestimado, de forma que se consolida esa línea efectiva de defensa del ex-presidente respecto al Barçagate. Tampoco el pasado le da tregua a Laporta.

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