15 profesores de universidad piden que la de Toronto haga una investigación independiente del ‘CatalanGate’ de ‘Citizen Lab’

Recogen en un memorando de 22 páginas la falta de rigor científico y las contradicciones, silencios, errores y falsedades de su informe sobre el espionaje a 65 independentistas

Quince profesores de una docena de centros universitarios han hecho llegar, este 20 de mayo, una carta a la Universidad de Toronto pidiéndole que encargue una investigación independiente sobre el informe bautizado como CatalanGate que dio a conocer, el pasado 18 de abril, el laboratorio de investigación en tecnología y derechos humanos Citizen Lab. Este laboratorio forma parte de la Escuela Munk de Asuntos Globales y Políticas públicas, dependiente de la Universidad de Toronto. Los profesores justifican su petición acompañando la carta de un memorando de 22 páginas en el que recogen las contradicciones, silencios, errores y falsedades y la falta de rigor científico que han detectado en el informe y en las respuestas que dio el investigador principal de Citizen Lab, Ronald Deibert, a las 32 preguntas sobre su CatalanGate que plantearon seis eurodiputados de Ciudadanos a la Universidad de Toronto en una carta enviada el 11 de mayo.

El informe de Citizen Lab se subió a su web el mismo día que la revista The New Yorker publicaba un largo artículo firmado por Ronan Farrow con datos exclusivos incluidos en este trabajo y algunas inexactitudes sobre la política y la historia de Cataluña. Citizen Lab lo tituló “CatalanGate: Amplia operación de software espía mercenario contra catalanes que utilizan Pegasus y Candiru”. Y en su entradilla se leía: “Citizen Lab, en colaboración con grupos de la sociedad civil catalana, ha identificado al menos a 65 personas atacadas o infectadas con software espía mercenario, entre miembros del Parlamento Europeo, presidentes catalanes, legisladores, juristas y miembros de organizaciones de la sociedad civil”. Este informe ha encabezado la web de Citizen Lab durante un mes.

Analizado el informe y el apartado con infografías sofisticadas que le acompaña, los profesores universitarios llegan a la conclusión en su memorando de que “dada la falta de rigor científico y la gravedad de las cuestiones metodológicas y éticas señaladas en este documento, se recomienda una investigación independiente de los procesos de investigación para asegurarse de que posibles errores o mala praxis no tengan impactos negativos no deseados en terceros ni ensucien la excelente reputación de la Universidad de Toronto”.

Los argumentos en los que basan esta petición pasan por el confuso papel que ha realizado en la investigación de Citizen Lab el independentista Elies Campo, que pese a falsear su currículo haciéndose pasar por trabajador o, incluso, dirigente de Telegram, fue una pieza clave en la investigación y el laboratorio canadiense lo acabó contratando tres meses antes de publicar su CatalanGate, la negativa a informar sobre las personas a las que se les ha analizado sus teléfonos móviles o a permitir que se compruebe la fiabilidad de sus conclusiones. También quieren saber porqué se decidió iniciar una investigación sobre el espionaje a independentistas catalanes cuando no aparecía ninguno entre los poseedores de los 50.000 teléfonos que las asociaciones Amnistía Internacional y Forbidden Stories denunciaron que habían sido espiados con el malware Pegasus. Solo el teléfono de un periodista español aparecía entre esos 50.000. Era el de Luis Cembrero, quien no forma parte del mundo independentista.

Otras cuestiones que quieren que se aclaren los profesores que se han dirigido a la Universidad de Toronto son porque no hay ninguna referencia a que algunas de las personas que se presenta como víctimas del espionaje estaban siendo investigadas por la justicia española ni tampoco se alude en ningún momento a las relaciones entre algunas de ellas con emisarios rusos implicados en tentativas de desestabilizar países europeos o el conjunto de la Unión Europea. De hecho, preguntan a la Universidad de Toronto «si encuentra lícito interferir en las maniobras rusas para desestabilizar Europa» avisando a interlocutores de sospechosos personajes de este país de que estaban siendo espiados por orden judicial.

La carta y el memorando van dirigidos a Lorraine E.Ferris, vicepresidenta asociada del departamento de Supervisión y Cumplimiento de la Investigación, de la Universidad de Toronto. Ella es la que derivó las 32 preguntas de los eurodiputados de Ciutadans a Ronald Deibert, investigador senior de Citizen Lab. También han enviado copia a otros siete directivos de la Universidad de Toronto, a tres eurodiputados que forman parte del comité del Parlamento europeo que investiga el espionaje realizado con el software Pegasus y a los citados eurodiputados de Ciudadanos. El profesor del departamento de Ciencia Política y Administración de la UNED y de la London School de Economía y Ciencia Política, José Javier Olivas, encabeza el listado de profesores que piden que la Universidad de Toronto ponga en marcha una investigación independiente del CatalanGate de Citizen Lab. Entre los quince firmantes se encuentran profesores de las Universidades de Barcelona, ​​Málaga, Granada, Zaragoza, Leiden y Bucarest, de la Queen Mary University de Londres, el Instituto Elcano, el IE Business School de Madrid o el Instituto de Investigación Política de Bangladesh.

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