«Podemos es un experimento fallido»

Entrevista a Andrés de Francisco

Filósofo. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la UCM. Autor de varios libros. Entre ellos, “La mirada republicana” (Editorial Catarata) y “Visconti y la decadencia” (El Viejo Topo). Ahora, también en el Viejo Topo, publica, junto a Francisco Herreros, “Podemos, izquierda y ‘nueva política”, desde una perspectiva republicana y democrática.

¿Cuáles son los ingredientes de la receta Podemos?

Se puede decir, resumiendo mucho, que Podemos es un experimento fallido. Para explicar su génesis, hay un elemento fundamental, que es el 15M, como excusa, como oportunidad. Sin él, Podemos no hubiera existido. Otro ingrediente del guiso es la línea que desarrolla, a través, sobre todo, de su relación con Latinoamérica, con esta concepción neo-peronista y neo-populista. Sin pertenecer al 15M, Podemos sobreimpone un modelo de acción política, de comunicación política, completamente ajeno a él.

¿La manifiesta incapacidad de Podemos para organizarse puede ser también consecuencia de su contaminación con el asamblearismo del 15M?

El 15M es un movimiento espontáneo, horizontalista, igualitarista… Una concepción de la política de abajo a arriba. Podemos trata de llevar algo de eso a su organización política, y no lo consigue. Pero creo que sus dificultades para organizarse son, sobre todo, consecuencia de que carece de una base territorial. Podemos tiene una visión de la política más bien de arriba abajo. En un artículo, titulado “Comprender Podemos”, en New Left Review, de 2015, Pablo Iglesias explicaba claramente cómo hay que entender los platós de televisión como los nuevos parlamentos, y la nación como una “Acción TV”. Esto marca una particularidad en su intervención política y comunicativa, completamente contraria al 15M. Cosa que quiere decir que lo que vamos a hacer, desde los platós de TV, es fabricar slots, anuncios publicitarios, y enviarlos desde arriba a una ciudadanía, que pasa así a ser un sujeto pasivo. 

¿Los vínculos de algunos de los promotores más significados de Podemos con América Latina eran más bien de carácter ideológico (Laclau, Chantal Mouffe…) o, digamos, operativos, activistas…?

Como es de conocimiento público, algunos de los dirigentes de Podemos fueron asesores, bien pagados, a través de organismos como la 

fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS). Intervienen, sobre todo, en Venezuela, pero también se relacionan con otros agentes, como el kirchnerismo. Ahí adquieren mucha experiencia política. Su vinculación a América Latina no fue, en fin, tanto intelectual como de práctica política. Durante un tiempo, Monedero es un personaje importante en Venezuela. Luego importan su experiencia a Europa, contribuyendo también a legitimar a los regímenes con los que trabajaron que, finalmente, también han sido un cierto fracaso. En su caso, como Podemos, empieza despertando muchas expectativas, ilusiones, y acaba en decepción.

En la presentación de vuestro libro, advertís al lector al descubrir la profunda raíz schmittiana del modo de entender la política de Podemos…

Si, nos referimos a Karl Schmitt, el que fue un gran jurista, que acabó abrazando el nazismo. De él aplicamos lo que sostenía en su época pre-nazi, como gran crítico de la democracia liberal. Es una raíz, que exploramos en profundidad, que no solo tiene Podemos sino parte de la izquierda, llamada “neoschmittiana”. Su concepción de la democracia es peligrosa, porque se pueden ver las debilidades de la democracia liberal, pero la alternativa schmittiana tiene un desarrollo que no se sabe cuál es y que, al final, termina socavando la infraestructura de contrapoder, las libertades que, mal que bien, las democracias liberales mantienen. Su concepción de la política es más bien la de un pueblo homogéneo, que se identifica simbólicamente con un líder carismático, que acaba con el pluralismo. 

¿Construyendo al enemigo, del modo que lo explica Umberto Eco?

Otra de las digamos filiaciones schmittianas es la incorporación de la oposición entre amigo y enemigo. Podemos ha dicho abiertamente que considera la política como política de poder, por un lado, y como antagonismo por otro. Cosa que genera una identidad: “Somos porque nos confrontamos”. Empezaron con la casta, con la banca, empresarios particulares, medios de comunicación, con todo aquello que les criticaba, como fue el caso de Vallecas en las últimas elecciones autonómicas de Madrid, donde acabaron insultando a los propios votantes. Así acaba confrontándose a sí mismo. Del “amor y los besos” se pasó a tirarse a degüello. Todo este planteamiento más tribal de la política permitió un ascenso de Podemos, pero ha acabado pasando factura a su líder, que ha resultado bastante antipático.

Desde la derecha no faltan quienes perciben o califican a Podemos de comunista. ¿Hasta qué punto es esto cierto?

Desde el punto de vista del discurso ideológico, Podemos es una especie de amalgama de ideas. Tiene algunos elementos socialdemócratas, pero muy convencional; otros posmodernos… Es verdad que la derecha los ha visto como marxistas-leninistas. Dedicamos un epígrafe del libro a preguntarnos hasta qué punto incluir a Podemos en la tradición marxista. La conclusión es bastante negativa. Pensamos que no forman parte de ella. Podemos es más bien neo-peronista, neo-popiulista, que poco tiene que ver con el marxismo. Por ejemplo, la noción de clase es fundamental en el marxismo, y no tanto en Podemos. Al principio, cundo el tándem Errejón-Iglesias referenció la cuestión de clase a ese populismo negativo, un denominador común, que, al final, era políticamente inerme. Luego, en el acuerdo electoral con Izquierda Unida tampoco lo recuperan. Su alianza estratégica con el independentismo… en el que cualquier marxista habría visto su componente burgués o pequeño-burgués. Al final, también han acabado renunciando a un proyecto federal.

¿Dónde empieza y dónde acaba la posmodernidad de Podemos?

Podemos tiene una concepción un poco constructivista de lo social y de la propia individualidad. Por ejemplo, el nuevo feminismo radical, que ellos abrazan y que ha supuesto una quiebra para el feminismo de izquierdas (más allá de la biología), como si la biología no contara. Un feminismo totalmente constructivista, en el sentido de que un individuo puede construirse sin ningún límite, de manera completamente fluida. Esta es una raíz posmoderna muy clara. También su concepción de los significantes pasivos y de la importancia del lenguaje como algo que construye realidad y, de la mano de esta idea, su relativismo. Si vienes de la tradición más bien marxista tienes la idea clara de que el ser social determina la conciencia. En Podemos, muchas veces, parece todo lo contrario. Entiende que si cambias los nombres cambias la realidad. Esto no es así. Es un giro lingüístico de la política, con una raíz posmoderna muy clara. Podemos ha tenido urnas para ser utilizadas plebiscitariamente. Los círculos fue algo de cara a la galería. “Todo el poder a los círculos”, se llegó a decir, emulando a los bolcheviques. Muchas veces, se han olvidado de los problemas reales. Empezaron con una crítica feroz al gran capital, a la gran banca, al IBEX 35, las deudas soberanas… 

Inicialmente, pareció que Podemos irrumpía en la política con, digamos, aire fresco académico. ¿Fue esto así o más bien era otro espejismo?

Es verdad que entre los creadores de Podemos había profesores: Monedero, Bescansa, Pablo Iglesias… Tenían su discurso. Intentamos hacer con el libro una interpretación más bien global de Podemos, aprovechando la dimisión de Pablo Iglesias. Esto nos permitió, de alguna manera, cerrar el ciclo político, porque una de las dificultades que teníamos es que Podemos no dejaba de cambiar. La metáfora que utilizamos para explicar esto es que era como intentar cazar una lagartija. En cualquier caso, los académicos fundadores de Podemos son muy anti-académicos. Se presentan como disidentes, considerando la Academia parte del establishment, cuando en realidad están muy integrados en él. La cosa es ponerse un pañuelo palestino al cuello, disfrazarse de revolucionarios.

¿Se pasea el fantasma de Maquiavelo por los corredores de Podemos?

En el libro referenciamos “El Príncipe” de Maquiavelo sobre la figura de Pablo Iglesias, para intentar entender al personaje. Como el partido terminó convirtiéndose en algo plebiscitario, donde el líder carismático tenía el control absoluto, tenía sentido interpretar a Pablo Iglesias, teniendo en cuenta que él se dice discípulo de Maquiavelo. Y no hay que olvidar que tiene un libro que se titula “Maquiavelo ante la gran pantalla”. Se queda con la gramática parda, el instrumentalismo maquiavélico, pero se olvida del Maquiavelo más republicano.

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