Economía de guerra y plan de contingencias

Poca broma. Ante las advertencias casi en cascada de Pedro Sánchez, Nadia Calviño, Felipe González, Josep Borrell, muchos ministros, analistas y organismos, europeos y españoles, sobre los impactos económicos que tendrá para España (para Europa también y Cataluña, obviamente), la contraofensiva occidental para acabar con la guerra en Ucrania, intentando hundir a Rusia, y que tendrán (están teniendo ya y sólo llevamos 15 días) efectos sociales y económicos más acelerados que la crisis del 2008 o la pandemia (de la que todavía algunos sectores no se han recuperado), es realmente sorprendente -o no- como al igual que hace uno o dos años ya volvemos a estar abducidos por lo políticamente correcto.

Que incluso el Presidente de China Xi-Jing Ping en el encuentro telemático del 8 de marzo con los presidentes francés y alemán, haga un llamamiento a “la máxima contención y evitar una escalada sin salida que afecte a la economía global que no conviene a nadie” es indicativo del abismo en el que algunos parecen querer entrar.

Aquí, en su nivel, en España y Cataluña, unos admiten sin rubor que esto tendrá un alto coste que «tendremos» que asumir (Gobierno español), otros haciendo ocurrencias (Josep Borrell), traspasando el problema a los consumidores, y otros (Gobierno catalán) ), que se apuntan al humanitarismo emotivo, fomentando un movimiento “solidario” atizado también por cientos de iniciativas privadas y particulares al margen de la Generalitat, las ONG y agencias humanitarias, que es susceptible de ser utilizado para otros fines o de que no llegue al destino la ayuda que debe llegar. Un movimiento por cierto, que algunos han inducido, con la boca pequeña, haciendo una retorcida asociación entre Ucrania/Cataluña vs. Rusia/España… Tan retorcida es, que no haremos ni comentarios.

Sólo los Sindicatos han detectado el “tsunami” que se avecina pidiendo, ya veremos, un pacto de rentas, para blindar el poder adquisitivo de los salarios.Todo ello, en lugar de apostar, vertebrar y que crezca, una respuesta y un movimiento transversal (institucional y social) de «justicia» por la paz (justicia y paz, diría Arcadi Oliveres), proactivo, exigiendo medidas urgentes de mediación, diplomáticas, etc. por parte de Naciones Unidas, que es a quien le correspondería hacer de mediadora, que ponga en cuestión (algunos analistas lo están haciendo) la política militar “disuasiva” (rearmando más a Ucrania de lo que ya estaba, pues esto aún alargará más la guerra, como dicen algunos militares españoles retirados, poco sospechosos de ser pacifistas o pro-rusos).Cuestionando también, la política de sanciones económicas liderada por la OTAN y EE.UU, contra Rusia, que puede ser la hundan, pero mientras, hundirán Europa (no EE.UU. donde se vuelve a repetir la historia de la primera y segunda guerra mundial, donde este país que hoy lidera la OTAN y condiciona a la UE, quedará lejos del conflicto y de los efectos de las sanciones).Este movimiento de “justicia y paz” que podría proyectarse a partir de la plataforma “Paremos la Guerra” (¡todas! no unas sí y otras no), podría ir más allá incluyendo otros sectores de la sociedad civil.  En Cataluña siempre hemos estado contra todas las guerras, y ésta no es más importante, ni más grave, ni los muertos valen más por el hecho de que sean europeos, blancos y católicos. Quizás haya que recordar, que en la invasión y guerra de Irak murieron un millón de personas y en estos momentos los “tres de las Azores” siguen dando conferencias…Y que de guerras y refugiados en este mismo momento hay varias y decenas de millones de refugiados. Mucha atención al etnocentrismo, hipocresía e incluso racismo que se detecta pues podría traer pronto efectos colaterales. Así como la rusofobia creciente. Por otra parte, demonizando tanto al enemigo, al enemigo y al enemigo, nuestro “amigo”, por la puerta trasera, nos está llevando a su huerto, pero mientras nos lleva a su huerto, nos está llevando a la miseria. A Europa, que pagará muy cara estas sanciones, pues hoy el mundo está interconectado, la economía es global y muchos países dependen de otros y viceversa. Y a España, donde el Gobierno español debe pensar que somos autosuficientes energéticamente (ya no digamos Catalunya) y alimentariamente, donde los precios de la luz pronto no los podrá pagar ni la clase media, y donde la clase baja no tendrá que seguir los consejos de Josep Borrell, pues estará sufriendo pobreza energética. Poca broma!!Y hablando de Catalunya, si la guerra dura un mes más, el hundimiento del turismo (no ya ruso o ucraniano) será ahora sí una estocada mortal.En este sentido y en relación con el turismo de sol y playa, la mayoría de ayuntamientos con destinos turísticos de la costa catalana, Costa Brava aún más, etc., ya pueden empezar a preparar un plan B en sus presupuestos y en las alegres partidas previstas con los fondos Next Generation, pues que nadie se engañe ahora con declaración de intenciones, fruto de las sanciones no habrá otros Fondos para neutralizar ahora los impactos de la guerra. No se querrá reconocer, pero la UE se ha puesto la soga al cuello con esta contraofensiva contra Rusia. Muchos ayuntamientos, gobiernos y partidos, que estaban/están ya pensando y haciendo estrategias cara las elecciones municipales a un año vista, tendrán que hacer un frenazo en seco y una seria reflexión si no quieren les estalle en la cara los próximos meses o antes de las elecciones una bomba anti-política o un terreno abonado a la extrema derecha.¿Qué queremos decir? Que los estragos sociales y económicos que se avecinan los próximos días y semanas (no ya meses) serán, son ya, en curso, de tal magnitud, a no ser que se acabe milagrosamente la guerra, que la crisis económica, con carácter de recesión económica, será tan grave, que ya pueden hacer reserva de partidas para servicios sociales públicos, ERTEs, EREs, ayudas públicas, prestaciones de desempleo ampliadas, renta mínima, etc. Poca broma con lo que viene. Si la UE ha decidido meterse en el jardín de las sanciones económicas, también debe prever fondos extraordinarios para proteger a las pymes, autónomos, trabajadores, familias y colectivos más vulnerables por la recesión que provocarán estas medidas. Si el gobierno español quiere ser el primero de la clase, que prepare también ya un paquete urgente de medidas económicas y si la Generalitat es tan sensible a la vertiente humanitaria, que prepare también un fondo urgente de ayudas para hacer frente al inminente cierre de empresas y aumento del paro. Pues no sólo habrá refugiados, también parados. ¿Y la emergencia climática? Qué bien le va esta guerra a los poderes fácticos globales y locales para ocultarla y retrasar medidas.

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