¿Por qué ‘The New York Times’ se ríe de Laporta?

Desde luego existe un enorme contraste entre las reacciones de la prensa catalana, por lo general eminentemente laportista, y los periodistas más serios, cabales, informados e inclinados a contrastar las noticias y las informaciones. A raíz de la última estocada mediática de Joan Laporta, el prestigioso The New York Times no ha tenido más remedio que reírse del Barça, o mejor dicho del propio presidente.

No hay duda sobre el comentario en su cuenta de Twitter de uno de los expertos en soccer del primer diario norteamericano: “Joan Laporta agosto 2021: el Barça tiene una deuda de 1.350 millones de euros. Joan Laporta Oct 2021: Queríamos que Messi jugara gratis. Joan Laporta, enero de 2022: ‘Todo el mundo debería prepararse, ya que volvemos a ser grandes actores del mercado. El Barça está de vuelta’», reproduce y añade el rostro inequívoco de un payaso etiquetando la información como una burla y un sinsentido.

El periodista, Tariq Panja, desmonta los sueños de grandeza de Joan Laporta en base, precisamente, a las propias afirmaciones del presidente azulgrana con las que ha pretendido y ha querido marcar la actualidad del club desde su llegada. Laporta se cansó de aludir a la deuda del club, que no es ni mucho menos de 1.350 millones, y quiso dejar claro que la estructura económica no estaba para cumplir con su gran promesa electoral de renovar a Messi.

Consciente de que esa decisión le perseguirá para siempre y de que pasará a la historia como el presidente que echó a Messi, lo quiso arreglar y sólo hizo que empeorarlo, sugiriendo su esperanza de que Leo hubiera seguido jugando gratis en el FC Barcelona.

La prensa seria, que además ha seguido el resultado de la auditoría extra solicitada por LaLiga y el CSD, sabe que ha sido Laporta el responsable de haber enfangado la economía del club a base de generar un extra de pérdidas que, voluntariamente, lo han ahogado para muchos años, para siempre.

Y ese es el motivo de la euforia en la que se ha instalado Joan Laporta, que ha batido el récord de deuda -ahora sí- con 590 millones para rehacer la deuda a corto, con los 1.500 millones que ya tramita con Goldman Sachs y con los 500 millones más que planea solicitar, también a Goldman Sachs, para hacer realidad el sueño más erótico de Mino Raiola, como es volverle a sacar los ‘higadillos’ al Barça, como hizo con Ibrahimovic la temporada 2009-10, ahora con Haaland.

Desde luego le da igual que el Barça, aunque disponga de ese dinero, no pueda inscribir a Haaland. Laporta repetirá la operación de Ferran Torres: primero piensa en ficharlo y luego a ver qué se puede hacer. Otro disparate.

El caso es que sólo en Barcelona Laporta cuenta con esa obediencia y seguimiento mediático ciego. No hay diferencia entre la promesa de hace un año de renovar a Messi, mil veces más posible, y la de fichar a Haaland que ha hecho ahora, son el mismo truco de ilusionismo avivado por una prensa que ha perdido cualquier sentido del ridículo.  ¿Se puede creer a alguien que promete a Haaland el mismo día que presenta a Ferran Torres sin saber si podrá inscribirlo?

En The New York Times no cuela, desde luego, ni parece que el resto de los clubs estén temblando de miedo. Y menos el Real Madrid, que se va a quedar con todo el pastel de un modo u otro, pues Laporta es cada día más un instrumento de Florentino para lo que necesite.

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