Encallados en el 2020

Ahora que Steven Spielberg, con su celebrada versión de West Side Story, ha recuperado la tradición de reinterpretar películas clásicas, me atrevo a afirmar que el 2021 ha sido una copia, adaptación, o dile como quieras, tediosa del 2020. Al contrario de lo que ha hecho Spielberg, la versión añal ha resultado una chapuza innecesaria. Aunque está por ver cómo será el 2022 y, desengañémonos, no pinta bien, lo cierto es que podríamos habernos ahorrado el 2021, saltando directamente al 2022.

A grandes rasgos, 2021 ha mantenido la misma trama argumental que el año anterior, pandemia y más pandemia, sin aportar nada nuevo, ningún giro de guion motivador que atrape al espectador. Hemos observado, con impotencia, cómo se repetían los esquemas. La única novedad es que antes todo era novedoso y la improvisación y el desacierto justificables; en cambio, en este año que dejamos atrás hemos tropezado en la misma perder, sin haber aprendido ninguna lección. No puede ser que diciembre del 2021 se asemeje tanto a marzo de 2020. No es posible que la sexta ola nos coja de nuevo in fraganti. ¿Cuántas oleadas hacen falta para revertir la situación? O, ¿cuántas vacunas necesitamos para ser algo inmunes?

¿Dónde queda la inmunidad de rebaño? Nos la pasaron por los morros como si fueran zanahorias para arriar a las bestias, y el rebaño arrió, no le quedaba otra. Caída la venda de los ojos, vemos que dicha inmunidad era una quimera inalcanzable. En 2020 convinimos que teníamos que esconder en el cajón nuestro espíritu crítico, que de ésta sólo se salía en rebaño. Un vasallaje que prorrogamos en 2021. Para el 2022 sería hora de reabrir cajones y desenterrar hachas de crítica, salir del rebaño y empezar a denunciar la inacción de unos y la ineptitud de otros. Desengañémonos, los políticos no están finos y, pese a la que está cayendo, siguen más pendientes de conservar la poltrona que de resolver el problema. Y los expertos, ay los expertos… Inexpertos ellos.

Nostálgicos de 2019, anhelamos para 2022 ver al menos la luz al final del túnel. No parece un deseo atrevido. Pero ¿y si como parece, el año que hoy iniciamos también forma parte de la trilogía de la pandemia? Pues, que a nadie le extrañe que se acabe la paciencia y acabemos poniendo el grito en el cielo, cansados ya de tanto despropósito y de inútiles y serviles alineaciones. Como decía el personaje interpretado por Jude Law en la película Alfie: «En un instante tenía mi propósito de Año Nuevo: aspirar a más».

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