Las ‘penyes’ empiezan a inclinar la batalla contra Laporta a su favor

El perfil de los cantores del laportismo, esos juglares del Twitter capaces de todo con tal de seguir comiendo de la sopa boba, parecen cortados por un mismo patrón insensible, ignorante y de un barcelonismo más que dudoso, como es el caso de quien firma, cobardemente, Allegro Misantroppo, uno de esos callejeros de la red que, como prueba inequívoca de su filiación y beneficiario de la causa, actúa de vez en cuando en el programa Què t’hi jugues? (SER), uno de los bastiones del aparato mediático controlado desde el club.

A falta de más imaginación, pero sobre todo del más mínimo conocimiento de las verdaderas raíces del barcelonismo y estructura social de base, esa mayoría que hoy vive excluida de la corte laportista, privilegiada, bonificada y favorecida con entradas, viajes, prebendas, influencias y pitanzas, como esos Allegro Misantroppo que revolotean alrededor del presidente y de su círculo, le ha llevado a reflexionar sobre las penyes con esa frivolidad y estulticia propia de los de su casta.

«Según la Confederació Mundial de Penyes del Barça representan a 1.250 penyes que aglutinan a 170.000 barcelonistas y 18.500 socios, pero el año pasado en el Congrés Mundial solo fueron capaces de dar 5.000 € al Banco de los Alimentos. 0,029€ por cabeza. Generosidad sin límites», ha escrito con la única intención de reírse de las penyes en la misma línea que el presidente y así sentirse vitoreado y aplaudido por los suyos.

No contento con esa graciosa referencia, insultante para cualquiera que simplemente ayuda a los demás, pero sobre todo indignante y repulsivo para quienes muchos días no tienen comida en la mesa ni para ellos ni para sus hijos, el tuitero del laportismo añadió: «O 0,4€ por ‘penya’, como os guste más. No soy el tipo de persona que se dedique habitualmente a avergonzar a la gente por no ser bastante solidaria, pero recordar esta cifra cuando en las próximas semanas intenten limpiar su imagen con acciones de este tipo».

Incapaz de contenerse, ha seguido el hilo rematando la faena con esa proverbial e inoportuna habilidad para el insulto: «En una acción similar en el pasado también recogieron 800 kg de alimentos. 640 gramos de alimentos por Penya. Ah, y tened presente que esta gente por convenio se financia con el 0,34% del presupuesto del Barça: entre 2 y 3 M€ anuales».

Un reflejo y un resumen de lo que se dice y se comenta en ese núcleo duro de Joan Laporta al que todos siguen ciegamente y, si les es posible, van más como es el caso del referido tuitero al que no se debería dar más importancia ni protagonismo sino tomarlo como referencia del talante, conducta, falta de respeto y desvergüenza desarrollado en relación a las penyes.

Resulta evidente que las alusiones no son gratuitas sino repetidas, nada originales, replicadas por quienes, como la junta de Laporta, ven en la Confederació Mundial un enemigo en forma de contrapoder muy capaz de orientar la opinión y el voto de no menos de 18.000 barcelonistas socios y un número mayor de seguidores que supera la propia masa crítica social del club.

La payasada por querer ser más anti-penyes que el propio Laporta se produce cuando alguien intenta hacer méritos a base de cachondearse de miles de barcelonistas de corazón como si no tuvieran derecho a serlo, rozando la xenofobia y el totalitarismo.

Maldad y gansadas al margen, la desinformación aboca a estos Allegro Misantroppo, que además no son capaces de dar la cara, al abismo del ridículo, pues, por ejemplo, la campaña del Banc dels Aliments es local, no estatal ni internacional, lo que significa que no se pueden dividir esas cantidades por el total de número de penyes. Además, cada penya desarrolla, desde su nivel y posibilidades, programas propios de solidaridad que, si se cuantificaran en total, por variedad, sensibilidad y compromiso, estremecerían a los millones de barcelonistas que tampoco conocen al detalle los enormes esfuerzos por ofrecer la mejor imagen del FC Barcelona en cualquier rincón del mundo con miles de acciones solidarias.

Acciones que desde luego no recoge ninguna estadística pero que explican esos 400 millones de seguidores del Barça en todo el planeta. Las penyes, además, vieron sus centros y locales cerrados e inoperativos por la covid a lo largo de la temporada anterior, obligadas a celebrar el Congrés de Penyes sólo de forma virtual. Y aun así, ponerle sorna y desprecio al hecho de recaudar alimentos sólo puede catalogarse como una forma abominable de conseguir likes.

Por último, la cuestión de la financiación ya es pura intoxicación y perversidad, pues el propio Laporta hubo de callar en la asamblea cuando el tesorero de la Confederació Mundial le desafió a que enseñara las cuentas. El presidente debió callarse y no ir más allá por la sencilla razón que la Confederació no toca un euro de las cuotas del carnet de penyista, que se entregan al club, ni de las aportaciones de los patrocinadores, ese 0,34% que se fijó por convenio pero que nunca se ha liquidado hasta ahora en los seis años de vida de la Confederació, que tampoco ha gastado un euro de más en estructura de lo que ya gastaba el club en el servicio de atención a las ‘penyes’ en funcionamiento desde 2010 bajo la presidencia de Laporta.

Le guste o no a los que tocan la lira junto a Laporta, como esos tuiteros, las penyes producen un ingreso de unos 8 -10 millones de euros anuales y que, de media, han gastado no más de 0,6 millones en la organización del Congrés Mundial, los encuentros territoriales y el fomento de la cohesión y funcionamiento de una estructura absolutamente democrática e independiente de la directiva de turno. Eso sí le duele a los laportistas.

Lo peor, con todo, está por llegar, pues la batalla de fondo iniciada por la directiva se está inclinando a favor de la Confederació, de sus derechos reconocidos estatutarios y de la firmeza y validez de ese convenio que, por las últimas noticias, la directiva está pensando en reconocer como una forma de suavizar la relación y empezar a admitir que no tiene demasiado sentido organizar una estructura paralela de penyes.

La Confederació ganó la batalla asamblearia y ese es, indudablemente, otro argumento contra ese absurdo colectivo anti-penyes que, como la junta de Laporta, sólo echa mano de los estatutos y de los acuerdos asamblearios si juegan a su favor. No destaca, en efecto, ni por su sentido de la convivencia, de la diversidad, del respeto y la democracia.

Pero para eso está Twitter: para que los pequeños fascistoides, intolerantes y sectarios con el barcelonismo de a pie, se sientan como héroes igual que hace Allegro Misantroppo, otro laportista cobardón y diminuto.

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