Laporta renueva al mismo estilo que Bartomeu

Aunque criticó los contratos crecientes y el “loyalty bonus” ha ampliado los contratos de Ansu y Pedri y hará lo mismo con Araujo y Gavi, que será más complicado

Ronald Araújo

La creciente admiración por jugadores como Gavi o Araujo (foto) ha provocado que la nueva directiva se ponga nerviosa. Ya suenan de fondo y muy sonoramente las trompetas de renovación inminente de ambos futbolistas, dos de los integrantes de esa otra herencia dejada por Josep Maria Bartomeu, por su staff de fútbol base, arrasado por Laporta, y llevados a la primera línea del fútbol mundial gracias a Ronald Koeman, emulando a lo grande el mismo acierto que Valverde tuvo con Ansu Fati en su momento. 

Con él y con Pedri, Laporta no dudó en correr a ampliarles muy generosamente las condiciones de su contrato con el efecto mediático, puro placebo, de una cláusula de 1.000 millones que ningún juez tendría en cuenta en caso de conflicto. Pedri fue la excusa perfecta porque con el agente de Ansu Fati, Jorge Mendes, Laporta ya tenía un plan que incluso pasaba por traspasarlo, una sugerencia del propio Leo Messi que trasladó en su momento a Bartomeu y luego a Laporta.

Como Laporta acabó engañando a todos los barcelonistas y al propio Messi, obligatoriamente hubo de cambiar los planes para con Ansu Fati, al que no sólo renovó con excelentes prestaciones, sino que le dio el dorsal de Messi, el ‘10’, acompañado de un coro mediático que, además, cantó y trató la ampliación de contrato de Ansu como si fuera un fichaje, lo mismo que hizo con Pedri.

El caso de Ansu Fati, sin embargo, marcó un precedente porque hacía un año de su blindaje, firmado y sellado por Bartomeu antes de su complicada lesión de menisco, esa que le ha mantenido un año entero fuera de combate, una situación completamente distinta a la de Pedri que venía de despuntar en el fútbol europeo como titular en el Barça, el único capaz de asociarse con Messi, inteligentemente,  y en la selección coinvirtiéndose en titular del equipo que disputó la final de Nations League, la semifinal de la Eurocopa y la final de los JJ.OO.

Aún así, Fati pasó por delante. Ahora, los que vienen detrás, han aprendido la lección y tendrán sobre la mesa ofertas muy parecidas bajo la misma fórmula que tanto se ha criticado de Josep Maria Bartomeu, es decir la de contratos crecientes acompañados de un “loyalty bonus”. Esto es, contratos con un escalado del aumento de ficha con una prima de fidelidad al final del mismo.

La estrategia y finalidad es doble. Por un lado, se trata de acomodar la subida de cada futbolista a la proyección de ingresos del club en los años siguientes para que la ratio del control financiero de LaLiga se cumpla, mucho más en las actuales condiciones y con el poco margen del club azulgrana para este curso y los que vienen. Dicho de otro modo, el Barça sólo podrá cumplir los pagos de estos aumentos si también se incrementan los ingresos en paralelo. 

Por otra parte, el bonus de fidelidad o “loyalty bonus” persigue recortar el salario de los primeros años de contrato y frenar las intenciones o las ganas de aceptar un traspaso a otro club, pues, aunque las cláusulas son inalcanzables, a la hora de la verdad no pueden ser abusivas de cara a una eventual demanda. Lo que sí obliga es a cumplir el contrato para cobrar ese plus.

La prensa, que ha llevado varios meses clamando contra las renovaciones firmadas de esta misma manera por Bartomeu, lógicamente ha callado y omitido cualquier crítica, al contrario, dando por hecho que si es Laporta quien promueve esta estrategia salarial y financiera hay que darlo como válido y positivo.

Ahora el problema se centra en que esa herencia tan denostada por el aparato laportista es realmente muy valiosa, pues tanto Araujo como Gavi tienen sobre la mesa muy buenas ofertas de equipos de la Premier con los que el Barça no puede competir. El defensa uruguayo ya ha demostrado que será uno de esos centrales que puede hacer historia en cualquier club, sólido, rápido, listo, eficaz y muy buen rematador de cabeza en los saques de esquina. Posee el talento y la capacidad para sentar a cualquier central que se le ponga delante. Araujo quiere quedarse, pero su agente no aceptará condiciones que no se acerquen a las propuestas recibidas. El Barça, sea con Laporta o con cualquier otro presidente, deberá estar a la altura de las circunstancias.

Más peliagudo y complicado es el caso de Gavi, la nueva joya del fútbol barcelonista que ya se ha hecho con una plaza de titular en la selección clasificada para el Mundial de Qatar. Con solo 17 años se ha hecho con la titularidad en el centro del campo. Un fenómeno cuyo agente es Iván de la Peña, el mismo de Éric Garcia, un futbolista con el que el Barça había apalabrado unas condiciones para llegar gratis del City ante de que Laporta ganara las elecciones.

Laporta le cambió esas condiciones, le impuso una rebaja que el futbolista aceptó no sin que De la Peña mostrara su desacuerdo y disconformidad. Ahora, la renovación de Gavi está en sus manos y en las de un futbolista con muchas ofertas y una edad en la que salir del Barça puede ser menos complicado de lo que parece. No será tan fácil cerrar estas renovaciones y menos la de Gavi después de la mala experiencia de su agente con la nueva directiva. Ahora tiene, más que el Barça, una posición de ventaja.

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