El amistoso de Maradona está en cuestión por la mala imagen del ‘Pelusa’

Su legado de drogadicción, conflictos y denuncias por violación sugieren la revisión de un partido tóxico para el barcelonismo

Diego Armando Maradona

Laporta tiene sobre la mesa, sobre todo Xavi, decidir la participación del Barça en el cada vez menos atractivo, repulsivo y desinflado homenaje a Maradona del próximo 14 de diciembre entre Boca y Barça en Riad, la capital de Arabia Saudí. El partido está previsto para conmemorar el primer aniversario de su muerte, una efeméride coincidente con un legado y recuerdos de un personaje de dudosa imagen y beneficio para el deporte y sus valores, por más que el ‘Pelusa’ exhibiera un talento futbolístico prodigioso y una pierna izquierda extraterrestre.

Para el Barça, especialmente, ir más allá de valorar su paso por el equipo, conflictivo y más bien estéril, parece forzado e impropio a la vista de las muchas y detalladas secuencias de la vida de Diego que en nada refuerzan, al contrario, la defensa del deporte y de sus valores como una premisa indispensable y asociada al barcelonismo. La necesidad de dinero, aunque no pagan ni tres millones por el amistoso, y la estrecha relación con un organizador al que le preocupa aún menos el prestigio y la imagen del Barça, hoy se contempla ese amistoso como un gesto precipitado que en nada mejora el prestigio de la institución azulgrana.

Mucho menos cuando el club acaba de tapar, deprisa y corriendo, una de las amistades más peligrosas y escandalosas de Laporta con el presunto y reconocido estafador israelí Moshe Hogeg, ni dos semanas después de anunciar un acuerdo con su compañía para la explotación de nuevos recursos basada en el blockchain y la historia del FC Barcelona.  Como la prensa se ha vuelto rematadamente boba, hasta se ha aplaudido la reacción del Barça de cancelar inmediatamente el acuerdo en aras de la integridad y la buena praxis del club en lugar de denunciar la indecente y malévola conducta del presidente, dándole a ganar dinero a un amigote suyo. 

¿Dónde estaba el compliance y la propia moralidad del presidente? Si el club tiene un código ético desde luego es para reírse, una vez más, de su letra y de su espíritu. 

El reencuentro con Maradona y su pasado tiene aún peor pinta. Diego Armando Maradona, la estrella del fútbol argentino fallecido hace poco menos de un año, ha llegado a tener su propia iglesia de fieles y de adoradores como si fuera un dios.  Porque Maradona, para los argentinos que nunca podrán olvidar el Mundial de México de 1986, significó derrotar a Inglaterra después de la guerra de las Malvinas y ganar un Mundial que les devolvió la autoestima, el orgullo y la gloria.

En el siguiente Mundial, Maradona dio positivo en un test de sustancias prohibidas, aunque, ya se sabía, sus problemas con las drogas, la bebida y la locura en la que se había convertido su vida pronosticaban el peor final posible. Desde que se enganchó a la droga -aseguran que comenzó a consumir en Nápoles y no en Barcelona- el delantero argentino no dio, a lo largo de su vida, apenas muestras de querer rectificar sus hábitos ni entregarse a una desintoxicación verdaderamente seria y comprometida. 

Llegó a tratarse en ocasiones, sin éxito, además de aceptar intervenirse de una reducción del estómago para combatir su obesidad mórbida. La sórdida vida de adicciones e incidentes de Maradona siempre fue tratada mediáticamente con la boca pequeña, a distancia, sin entrar ni analizar la gravedad de sus consecuencias, como si se tratara de un problema menor y secundario, aunque sus apariciones y conducta, tanto pública como privada, provocaran continuamente vergüenza propia y ajena. 

Su propia muerte, aún bajo investigación y sospechas, provocó un amargo cruce de acusaciones entre quienes le estaban “cuidando” a base sobredosis y quienes, apartados por el propio Diego de su vida, ya le reclamaban parte, si es que algo queda, de su herencia.

Pero ese problema de consumo exagerado de drogas no era lo más preocupante. Maradona, afectado por las malas compañías, el abandono de su familia, a la que humilló y desterró de su vida, la perversión de un entorno inapropiado, aprovechado y perjudicial, se volvió déspota, violento, caprichoso y destructivo, no sólo con su propio cuerpo. 

Este fin de semana, el testimonio de una de sus relaciones, la ciudadana cubana Mavys Álvarez, ha acusado a Maradona de violarla. “Maradona me tapó la boca para que yo no gritara, para que no dijera nada y abusó de mí. Mi mamá vino a verme ese día a la casa donde estábamos en La Habana y Diego no le quiso abrir la puerta de la habitación. Mi mamá tocó y él no abrió. Me violó. Eso fue lo que pasó”, ha relatado sobre el infierno que vivió al lado de Diego, especialmente cuando la obligó a irse con él a Argentina. “Fueron días traumáticos, porque vi muchas cosas… Estaba encerrada, no podía salir, dependía de todos para todo y ninguno hacía nada para que yo me sintiera bien», recuerda.

La Fundación por la Paz y el Cambio Climático presentó en Argentina una denuncia por presunta trata de personas contra el entorno de Maradona mencionado por Álvarez en declaraciones a la prensa: Carlos Ferro Viera, Omar Suárez, Gabriel Buono, Mario Isralit y el ex-agente del ‘Pelusa’, Guillermo Coppola.

La mujer, que tiene ahora 37 años, solicitó ser aceptada como querellante, pero su petición todavía no ha sido resuelta. También ha revelado que le pegaba, una denuncia repetida por otras mujeres que en algún momento aceptaron indemnizaciones encubiertas para no acudir a la policía ni a los tribunales. 

Por este tipo de cosas, porque la deteriorada y rotundamente antideportiva vida de Maradona no debería convertirse en un ejemplo de nada ni el Barça contribuir a blanquear su figura como un deportista ejemplar, ese partido de Riad está entre los asuntos a tratar, y de calendario, que el nuevo entrenador ha de valorar si vale la pena seguir adelante.

Incluso el celo de Xavi en cuidar de una plantilla asolada por las lesiones y los sobreesfuerzos podría servir de excusa. Falta saber si la letra pequeña del acuerdo puede más que honorar alguien que, inexcusablemente, ha exhibido de forma reiterada episodios de violencia machista y conductas inequívocas agresivas con las mujeres.

 Casualmente, el sábado antes del derbi, el Barça suscribió el manifiesto del mundo del deporte para la eliminación de la violencia hacia las mujeres. Dos residentes de la Masía, Alba Caño y Toni Caravaca, leyeron un texto con motivo del día internacional que se celebra el 25 de noviembre para luchar contra esta grave problemática social.

Ahora que Laporta simula ataques moralidad como el desmarcarse de Moshe Hogeg quién sabe si querrá seguir aparentando estar en el buen camino.

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