Laporta convierte en otro circo el fichaje de Xavi

Al final parece inevitable el pago de su cláusula de rescisión, con una rebaja sólo si el técnico sigue haciendo de hombre-anuncio de Catar

Xavi, despidiéndose como entrenador del Al-Sadd
Xavi, despidiéndose como entrenador del Al-Sadd

Existe una cierta unanimidad en la que, de nuevo, la gestión de la directiva de Joan Laporta está bastante lejos de los mínimos estándares exigidos a un club de la dimensión del FC Barcelona, ​​y mucho menos aún de su estructura ejecutiva, una de las mejor pagadas de los clubes europeos. La principal conclusión sobre el acuerdo final para contratar a Xavi Hernández como relevo de Ronald Koeman es que no había ninguna necesidad de tanto jaleo, tanto viaje, tanto tiempo perdido ni, tampoco, de esa mala imagen proyectada por directivos y ejecutivos, porque al final, como ya es notorio y sabido, ha sido Xavi quien directamente ha resuelto la negociación en nombre del propio FC Barcelona. Y pese a un enorme malentendido en la comunicación y al tramo final de la rocambolesca y desconcertante negociación.

Habría sido mucho más fácil, desde el principio, dejar que Xavi comandara las negociaciones porque era él quien tenía que solucionar su liberación, en vez de entorpecer y dilatar una solución que nunca estuvo en manos de la directiva azulgrana, y menos aún en las de un presidente como Joan Laporta, por cuya adhesión al lobby judío de Barcelona no es bien recibido en países como Catar.

El propietario del Al-Sadd ha cumplido con la palabra dada en su día a Xavi Hernández: permitirle salir si el Barça llamaba a su puerta. Esa liberación podría haber experimentado una rebaja si Laporta en persona hubiera viajado a Doha en lugar de enviar al vicepresidente deportivo, Rafael Yuste.

Como eso no ocurrió, el jeque de Catar se limitó a exigir lo estipulado en el contrato. Es decir, el pago de la cláusula de rescisión de cinco millones de euros.

En este punto, alguien cometió una última equivocación o, como parece más probable, el propio Laporta acabó cediendo a la presión de la situación generada, conflictiva, porque su postura era -al menos así lo había dejado claro- la de no abonar la cláusula. Al igual que Xavi, porque entendía que si el Barça daba el paso al frente con la determinación de ficharlo era asumiendo el coste de su salida, considerando la urgencia de la situación.

Así fue como se llegó al extremo alucinatorio e inexplicable de que el Al-Sadd comunicaba la rescisión del contrato mediante el pago de la cláusula y el FC Barcelona, ​​a través de desmentidos en respuesta a los medios que trataban de confirmar la noticia, lo negaba categóricamente. Esto supuso que, si en algún momento había habido un acuerdo, éste se había roto. Al menos durante el mediodía de este viernes de locos.

La presión final recayó en Xavi, que ya se había despedido de sus jugadores y había hecho las maletas para volar a Barcelona. Así se llegó a una sesión de negociación posterior a dos bandas para conseguir que el FC Barcelona abonara la mitad de la cláusula y Xavi la otra mitad, aunque no en metálico, sino en forma de actos de patrocinio a favor de Catar y del Mundial que organiza en 2022.

En síntesis: el Barça, por primera vez en su historia, colocará en el banquillo del primer equipo de fútbol a un entrenador con las obligaciones de seguir siendo hombre-anuncio de Catar, de su anterior equipo, el Al-Sadd, y embajador en el mundo tanto de Qatar como de su Mundial 2022. Y eso sin pagar un solo euro porque el Al-Sadd se llevaba en ese intercambio de golpes dos millones y medio en efectivo, además del lujo de convertir a Xavi, el entrenador del Barça, en un activo del país. Curiosamente, por ejemplo, Mauricio Pochettino no está obligado a realizar ese papel, aunque el equipo que entrena, el PSG, es propiedad de un miembro de la familia real del emirato de Catar.

Por último, y sin embargo, las partes dejaban entrever que el FC Barcelona accedía a pagar la cláusula íntegra una vez sopesados ​​los problemas derivados de una eventual situación en la que, por ejemplo, el club azulgrana firmaba con un patrocinador de la camiseta incompatible con algunas actuaciones de un entrenador que, ligado por este anterior acuerdo, representaría a la entidad azulgrana como club prospector y colaborador del Mundial de Qatar 2022.

Llegados a este punto, las conversaciones continuaron avanzando durante la tarde prácticamente con la certeza y garantía de que Xavi será presentado por el Barça la próxima semana, concretamente el lunes, si nada lo impide. La culminación de la contratación del nuevo entrenador azulgrana, sin embargo, quedaría pendiente de quién formaliza, y cómo, el pago de la cláusula de cinco millones a favor del Al-Sadd. Todo ello confirma que, para acabar pagando la cláusula, posiblemente entera, no era necesario ofrecer esa terrible imagen de opereta.

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