Lunes negro para Eduard Romeu, al que Tebas y Laporta desautorizan

LaLiga amenaza con incrementar el aval a causa de las pérdidas y lo deja en evidencia: “Muchos errores para tanto cargo”

El vicepresidente del Área Económica del Barça y vicepresidente del consejo de administración de Audax, Eduard Romeu

La popularidad del vicepresidente económico del FC Barcelona, Eduard Romeu, está creciendo proporcionalmente a su demostrada ignorancia sobre la propia realidad financiera del club y, lo que es todavía aún más grave, a su inexperiencia y desconocimiento del entorno social barcelonista.

Ayer tuvo un mal día desde que, muy poco afortunado, entró en una radio por la mañana, previstamente para darse un baño de éxito tras la asamblea. Fue un percance leve. Lo peor sucedió por la tarde cuando LaLiga de Javier Tebas le metió el miedo en el cuerpo con el anuncio de la apertura de un expediente administrativo al FC Barcelona para calcular y cuantificar el aval exigido a la junta de Joan Laporta, que ha de cumplimentar, o sea renovar, en el plazo de un mes a contar desde el 17 de octubre para cubrir las garantías de la temporada 2021-2022. 

Esa es una función rutinaria de LaLiga en el cumplimiento de la legislación vigente, recogida por la Ley del Deporte, pero que por la forma y el momento suena más a amenaza que a otra cosa. La comunicación afirma que en función de la documentación que reciba del FC Barcelona, la patronal del fútbol español enviará posteriormente un requerimiento a la entidad presidida por Joan Laporta para que presente el aval validado por una entidad financiera. En la actualidad, la junta barcelonista tiene depositado un aval de 124,6 millones de euros, que corresponde al 15% del presupuesto de gastos para la temporada 2020-2021 cerrada con unas pérdidas de 481 millones de euros.

La cuestión por dirimir radica en cómo se evalúa ese aval que, de entrada, debe cubrir el 15% del presupuesto de gastos, o sea 117,6 millones de los 784 millones aprobados. Ahora bien, si el cierre incluye pérdidas a su cuantía debe añadirse al aval de la siguiente temporada, en este caso esos 481 millones aprobados, restando los 263 millones por provisiones y deterioros, que no se tienen en cuenta, y de acuerdo al Real Decreto específico para el deporte para mitigar el efecto Covid, los 92 millones no exigibles porque, a criterio de la junta de Joan Laporta, ese fue el impacto de pérdidas en el ejercicio como consecuencia de la pandemia. 

El resultado sería de 126 millones que, presuntamente, se añadirían al aval mínimo de esos 117,6 millones, es decir un total a avalar de 243,6 millones.

Igualmente, habrá que ver cuál es la cantidad que finalmente computa el organismo presidido por Javier Tebas y saber si tiene en cuenta que, como le ha sugerido Laporta, su junta sólo es responsable desde el 17 de marzo hasta el 30 de junio, periodo que a Ferran Reverter y Eduard Romeu les sale con beneficios, mientras que la totalidad de las pérdidas de 481 millones de euros de la temporada 2020-2021 se las atribuye al conjunto del periodo de la junta de Bartomeu, que gobernó cuatro meses, y a la Comisión Gestora, al mando desde noviembre hasta mediados de marzo.

Esa es la teoría de la junta de Laporta, clara e intencionadamente dirigida a burlar el peso del aval como sea y a aligerarlo en la medida de lo posible. La última palabra, sin embargo, la tiene Javier Tebas, o mejor dicho el departamento legal y su equipo auditor que ahora analizarán las cuentas del Barça, ya aprobadas, teniendo en cuenta que la normativa sólo reconoce una única liquidación y que el truco de devaluar jugadores no lo consiente la jurisprudencia sentada por el Tribunal Supremo.

Da la sensación de que Javier Tebas está de malhumor. Al anuncio de la apertura de este expediente se ha unido un segundo toque de atención del presidente de LaLiga hacia Eduard Romeu, vicepresidente económico del FC Barcelona. “Señor Romeu, LaLiga miraba aquí, lea la nota de hace días sobre la situación del FC Barcelona. Deje de construir relatos manipulados (crisis, CVC…). Le repito, Real Madrid y FC Barcelona son el 40% aproximadamente, no el 90% de la cifra de negocio de LaLiga. Muchos errores para tanto cargo», escribió en Twitter junto a un informe de LaLiga sobre la situación del club azulgrana de octubre de 2021, ese informe que evalúa los ingresos de menos por Covid en 324 millones y que califica de deterioros y provisiones ‘atípicas’ hasta un total de 283 millones. 

Ha sido la respuesta dura a unas declaraciones de Romeu previas poco o mal calculadas: “LaLiga, a través del señor Tebas, está actuando con cierta beligerancia hacia el Barça. Es una evidencia. ¿Hacia dónde miraba LaLiga? Porque esta situación no es de un día (…) LaLiga tiene responsabilidad, como mínimo, como supervisora», señaló, dando a entender que Tebas había hecho la vista gorda con el Barça siendo Bartomeu el presidente.

A Eduard Romeu no le conviene que le desmonten su película en contra de Bartomeu para poder justificar y publicitar pérdidas infladas y artificiales. LaLiga y el propio ex-presidente lo dejaron en ridículo la semana pasada en sendos comunicados que, en el caso de Tebas, como el del ex-presidente, se basan en cuentas auditadas y no en montajes circenses de cifras manipuladas como las exhibidas por Ferran Reveter en la presentación fantasma de la “due diligence”.

No es la primera trifulca con Tebas. Anteriormente, Romeu había atacado a Tebas con esta afirmación: “Es muy extraño que el presidente de LaLiga se lleve mal con los dos grandes clubes de su competición, que suponen un 90% de los ingresos”, refiriéndose al Barça y al Real Madrid, club con el cual tampoco guarda una buena relación. Tebas le rebatió inmediatamente: “Sr. Romeu: El Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid son el 40% de la cifra de negocio, no el 90%. La inversión de CVC generaría al FCB más de 3.200 millones nuevos en estos años”, le replicó, insistiendo también en que él le había puesto en bandeja la renovación de Leo Messi rechazada por Eduard Romeu como principal avalador.

Lo que puede pasar es que LaLiga no le compre la parafernalia financiera organizada por Laporta y Romeu, con consecuencias inasumibles para una junta asfixiada por el aval. Ya tuvo problemas trágicos en marzo para sacar adelante la toma de posesión y ahora, con más motivo, la deserción puede ser total si la ley contempla las pérdidas de otro modo a como las han pintado ante los socios del Barça, distintas a las enviadas a la LaLiga. En este sentido, la asamblea aprobó el domingo una liquidación única, no por tramos, con 481 millones de pérdidas formuladas por la junta directiva al mando del club. Y eso será inamovible y definitivo.

Este lunes, pocas horas después de la asamblea, Romeu se pasó por RAC1 para exhibir esa insuficiencia propia con un par de comentarios reveladores y significativos. Primero afirmó que no estaba previsto un referéndum para la financiación del Espai Barça, reflexión basada sobre dos solemnes bobadas, una que como están redactados los estatutos el ‘sí’ de los socios debe ser asambleario y no mediante el uso de las urnas, motivo por el cual, vaticinó, no se celebraría; y dos, que los socios no habían entendido que la junta no les pedía permiso para firmar la financiación del Espai Barça sino sólo autorización para “iniciar las negociaciones”.

El punto 4 del orden del día explicitaba claramente las intenciones y finalidad de incluirlo en la asamblea: “Espai Barça. Aprobación, si procede, de la obtención de la financiación necesaria para llevar a cabo la operación”. Está claro que, previamente, como él mismo había explicado, la junta ya había mantenido negociaciones con Goldman Sachs hasta estar seguro de someter ese plan (un tercio de la explotación del nuevo estadio -sin ticketing– a partir de su finalización y durante 30 años, o más), con unas condiciones ya pactadas y ultimadas con la anterior junta directiva del FC Barcelona.

Ridículo matinal de primer orden porque, resulta evidente, la junta no necesita pedir la autorización de nadie para entablar negociaciones con entidades financieras, no sólo con Goldman Sachs, hasta pulir la posible formalización de la propuesta final antes de someterla a la consideración social. Tampoco le salió mejor afirmar que los estatutos no consideraban el referéndum ya que pocas horas después el propio presidente Joan Laporta, al que él avala peligrosamente, aparecía con ese estilo “trumpista” suyo de ahora en formato de vídeo casero, anunciando que sí, que habría un referéndum porque él mismo ofrecería esta posibilidad a los compromisarios el próximo sábado.

Un mal día lo tiene cualquiera. Eduard Romeu ya los encadena a causa de esa escasa pericia suya para ser vicepresidente económico del FC Barcelona y no caer en continuos, casi diarios, resbalones, despropósitos y desautorizaciones desde la presidencia.

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