«Lo más importante del momento es la desinflamación»

Entrevista a Lluís Bosch

Docente. Articulista, ha publicado cuentos y relatos juveniles. Entre ellos, en la colección “Crims.cat”, los títulos de Aire brut y Besòs Mar.

 

Entre los equívocos del procés, llama especialmente la atención el que lo retrata como algo juvenil, moderno, guay…, cuando, objetivamente, parece algo más bien vetusto, añoso… ¿Depende también del cristal con el que se mira?

En algún momento, si consiguieron conectar con la gente joven, pero no ha durado mucho tiempo. En mi Instituto de FP, secundaria no obligatoria, tengo alumnos de 17-18 hasta veinte y pico años. Hubo un momento en que me temí que sí estaban conectando con ellos, pero fue algo pasajero. Habrán visto que no pasa nada, al final. Con el malestar es fácil conseguir que la gente joven se sume. No encuentran trabajo, viven situaciones precarias, en muchos sentidos. El Instituto donde estoy, con casi 60 años, tiene cantidad de problemas. Ven que el mundo no es atractivo, que no les está respondiendo y, de repente, llega alguien proponiendo una revolución. En 2017, 2018, 2019 tenía alumnos que me decían “bueno profe mañana no vengo, porque voy a quemar contenedores”. Alumnos, a los que no había oído hablar nunca del tema catalán, sino que además son castellano-hablantes y que dicen estar hartos de que les hablen en catalán, y de que el catalán sea obligatorio. Yo evito entrar con ellos en el tema porque no me parece bien. Pero es indudable que el descontento, el malestar, se canaliza así, como podría haberlo hecho por otro lado. Lo que pasa es que nadie ha sido capaz de instrumentalizar esto.

Algo parecido, claro, a lo que ha ocurrido en Francia con los “chalecos amarillos”, e incluso con la “cale borroka”, en Euskadi…

Sería interesante saber hasta que punto había una ideología tras las protestas de los “chalecos amarillos” o, sencillamente, el movimiento era sobre todo expresión de un malestar generalizado, por muy diversas causas. El procés siempre ha aparecido como algo decadente y lo que sorprende es que haya tenido momentos de auge, que yo mismo llegué a vivirlos mal. No soy nada ansioso, pero en 2017 si la tuve. Me cambian la nacionalidad por decreto y a ver qué pasa ahora… El famoso 1O pensé no quiero estar aquí, no quiero ver nada, y nos largamos a Colliure, a visitar la tumba de Machado y pasear por allí.

El voto al PNV se interpreta todo él como nacionalista, pero hay sociólogos que advierten de que parte de él es a la buena gestión, con la que se ha abanderado el partido ¿Justamente lo contrario de lo que ha venido sucediendo en Cataluña?

No soy partidario de decir a la gente lo que hay que pensar. En lo que respecta a mis alumnos, que piensen por sí mismos. Y así, además, me dicen lo que les pasa por la cabeza, sin que se vean obligados a quedar bien conmigo. Aquí tocamos el famoso tema del adoctrinamiento. Si es así, en la docencia en Cataluña demuéstramelo con evidencias. Seguramente no nos vamos a encontrar con casi nada, más allá de la repetición constante de la “nació catalana” y poco más. El otro día vi un ejercicio que puso un profesor sobre el Estado de bienestar, en el que proponía compararlo en cinco países: Cataluña, Euskadi, Dinamarca, Japón y Francia… Eso lo veo como algo de siempre, ahí… Dudo de que los alumnos se hayan dado cuenta de lo que les han dejado caer, pero… Es evidente que entre los jóvenes la cuestión de la nacionalidad catalana importa un bledo. Mucho ni siquiera votan. Es posible que algunos votaran a la CUP, y eso podría explicar sus subidas. Pero también es verdad que también podrían votar a Vox, tranquilamente. El fenómeno Ayuso en Madrid también parece haber conectado con jóvenes, porque usa la palabra “libertad”. Exactamente igual que aquí. El porcentaje de alumnos politizados es muy pequeño. 

En cualquier caso, la contradicción entre relato nacionalista y realidades pegadas al terreno tendrá que resolverse más pronto que tarde…

Lo más importante del momento es la desinflamación. Lo estamos viendo por todas partes, porque el independentismo ya no es un frente como lo ha sido porque en la calle se nota que la cosa está en horas bajas. Pero tampoco hay que fiarse mucho de esto, porque pueden pasar cantidad de cosas. La política está muy subida de tono en España. Imagínate en unas próximas elecciones tienen mayoría el PP y Vox. Esto vuelve a arrancar. En realidad, sus sueños van por ahí. Volver a la carga, presentando esta cara progresista. Algo sorprendente en un nacionalismo que está reivindicando cosas medievales, y se presenta como algo progresista. Esto me pone muy mal. Cualquier nacionalismo, por sí mismo ya es conservador, pero este lo es mucho. 

En coyunturas de frustración, como la que puede estar viviendo Cataluña, los naturales vacíos políticos pueden ser entonces rellenados con cualquier cosa, aunque también es verdad que sacarse conejos de la chistera no es algo infinito…

Si, y sorprende también lo rápido que va todo. Hasta hace muy poco parecía que la cosa iba muy para largo, y ahora estamos viendo que tiene un límite. No es fácil estar inventándose permanentemente historias que, además, se contradicen tanto con la realidad. Vas prometiendo…, pero llega un momento en que la realidad se impone. Acabar pidiendo libertad o amnistía es volver a repetir que se decía en el 78. 

Lemas que respondían a otras cosas, sacados de contexto e instrumentalizados en interés propio… Algo escandaloso ¿Por qué amnistía? ¿Para certificar que no hubo delitos? ¿Para salvar a Puigdemont?

Lo de Puigdemont es todo un tema. Es un hombre que perdió el contacto con la realidad y que tiene una influencia inexplicable, también. Intelectualmente es muy pobre, habla con eslóganes… Y es un señor muy de derechas. Es un personaje que incluso le veo literario, porque vive en mundo paralelo de repúblicas, que le dan algún premio como el Francesc Macíá, que quiere comprarse una casa en Prats de Molló… Entre gente de mi generación, el procés ha tenido un efecto contrario. Había mucha gente tibia: “no pasa nada”,” es normal que los catalanes pidan autogobierno…”  y el procés les ha acabado abriendo los ojos. Hace unos días fuimos a ver una exposición y alguien me dijo ¿Te has dado cuenta de que aquí dice “Museu Nacional d’Art de Catalunya?” ¿Imagínate que vas a Burgos y ves “Museo español de Arte de España?»  En esto llevábamos años y años, y no lo veíamos. Y eso está cambiando hasta el punto de que empieza a haber arrepentidos. Alguno, que llegó a acusarme de anti-catalán, me reconoce ahora que tenía parte de razón. Cosa a la que no son ajenas las peleas que se traen ahora Esquerra Republicana y los de Puigdemont. 

¿Está, de algún modo, el catalanismo (que sirvió para un roto y un descosido), instrumentalizado sobre todo por el pujolismo, en el origen de este frame, que ha normalizado cosas que no eran tales?

Durante muchos años ha habido una lluvia fina de términos, conceptos, lenguaje…, con los “nacional” por delante, que se ha metido en las cabezas de la gente. Ahí está TV3…

Cosa que, claro, es indivisible de un marcado complejo de superioridad, de supremacismo…

Cuando yo era muy joven, funcionaba todo aquello de que “Cataluña es más europea que España”, que venía a decir que las calles están más limpias… Luego, resulta que Valladolid está mucho más limpio que Barcelona. Algo fallaba… En el momento en que el proyecto independentista hace aguas y es evidente porque están divididos y empiezan a decir “amnistía” en vez de “independencia”, y cosas de esas, miras alrededor y te das cuenta de que Cataluña está hecha una mierda. Lo que ha pasado ahora con la matrícula de la FP. Hago de jefe de estudios en el Instituto, y llevo días recibiendo correos de los jefazos preguntando cuantos alumnos más puedes poner en cada aula. Este desastre está pasando aquí ¿Cómo no han previsto que se iban a matricular 20.000 chicos más en la FP? Llevan años pidiéndonos indicadores y no habían planificado nada ¿Esto es la Cataluña moderna, europea?

Y, con todo, no faltan quienes siguen creyéndose los reyes del mambo…

Si. Por ejemplo, yo creo muy maligno el discurso de la CUP. De los pocos que conozco, son gente que vive muy bien. Hicieron muchísimo daño, contribuyendo al desconcierto de la izquierda, con la paradoja de que no ha habido nadie de ellos en la cárcel. Fue gracias a sus votos, hay que recordar, que Puigdemot fue elegido presidente de la Generalitat.

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