«El independentismo es un movimiento retrógrado y excluyente»

Entrevista a Maria Rosa Boladeras

Periodista. Milita en el PSC. Ha sido alcaldesa de Corbera de Llobregat en tres legislaturas, y ahora es concejala en la oposición. Europeísta convencida, “porque no es de recibo que en mundo globalizado se sigan creando más fronteras”. Reconoce que el federalismo es más complejo, pero es la vía de futuro.

El municipalismo suena bien, parece políticamente correcto y está de moda ¿Se corresponde todo esto con la cruda realidad?

El municipalismo puede ser, como otras muchas cosas, de boquilla o de hechos. El municipalismo quiere decir poner por encima de cualquier otra consideración los intereses más próximos a la ciudadanía. Cuando entiendo que el PSC es un partido municipalista es porque se construye justamente desde la base, y a partir de los municipios. Esto se nota mucho, por ejemplo, cuando en la Generalitat está Convergencia o Esquerra Republicana, que son, a mi juicio, partidos más piramidales, y que desde el Gobierno exigen a los municipios obediencia, haciendo valer que ellos son quienes dirigen y mandan. Durante el Tripartito, los ayuntamientos encontraron un aliado en el Gobierno autonómico. El municipalismo no hay pregonarlo, sino creérselo.

¿En cualquier caso, más allá de los principios, el municipalismo puede entenderse y funciona igual en Barcelona que en un municipio de un centenar de habitantes?

La España o la Cataluña vaciada podría ser un ejemplo de cómo puede entenderse el municipalismo. Evidentemente, Barcelona y su área metropolitana es algo muy particular, pero hay que partir de si en la regulación legislativa se tienen en cuenta los intereses más próximos a los ciudadanos, o no. Creo que sería muy distinto que, en lugar de legislar u organizar partiendo de lo macro, se hiciera desde lo micro.

Cosa que, en algunos casos, también puede dar lugar a perversiones, como, por ejemplo, la de concebir y actuar en el municipio como desde una burbuja, cosa que en el terreno económico ha empezado a ser considerada una forma de neoproteccionismo…

El ser humano tiene una capacidad increíble de pervertir lo más sublime. Si los contratos los ganan empresas que trabajan bien es una cosa, si se trata de empresas de amiguetes, es otra. Pero peor que, digamos, la endogamia, es que grandes empresas sin alma y solo a golpe de bajar precios, estén ganando todos los concursos, y que el empresario local no pueda competir en igualdad de condiciones. Si soy concejal o alcalde de un municipio me interesaría más dar trabajo a personas del municipio. Que se ganen la vida las empresas locales, haciéndolo igual de bien y con un precio competitivo, creo que es bueno.

¿La asociación, complicidad o adscripción, de muchos ayuntamientos catalanes con el independentismo, no parece ser otra forma llamativa de corrupción municipalista? ¿Están llamados los ayuntamientos a representar los intereses ideológicos de una parte de su vecindario?

Tengo una visión mucho más pragmática del Ayuntamiento. Para mí, el alcalde es como el presidente de la comunidad de vecinos que, en primera instancia, está llamado a solucionar los problemas inmediatos: alcantarillado, calles, alumbrado, recogida de basuras… No tiene porque ser un referente ideológico. Lo ocurrido en Cataluña de diez años a esta parte es un cambio radical. Antes, a nivel municipal, se votaba de una manera práctica a quien se creía que iba a gestionar mejor la cotidianeidad, aunque también se votaba en clave de partido, fundamentalmente en la variable progresista-conservador. Ahora, en nombre de un país que va a venir, no se sabe cuándo, y que va a ser un paraíso de leche y miel, se ha abandonado la gestión municipal. Porque no hay tiempo para todo o porque las personas elegidas no lo han sido para gestionar el pueblo, sino para representar a los “buenos”. La política a escala municipal siempre ha sido más visceral, por proximidad y también era más amable. Porque se conocía de toda la vida a la persona que era tu contrincante político. Actualmente, se ha caído en este maniqueísmo de “buenos” y “malos”. Y los que no éramos independentistas hemos sido los malos. A mí se me hizo una moción de censura diciendo “gestionas muy bien, pero eres la del 155”.

Los “otros”, claro, etiquetados, como menos, de españolistas…

Cosa que yo me considero en absoluto. Me siento muy arraigada y he sido catalanista toda la vida. En todo caso, yo soy internacionalista y europeísta. Considero que el independentismo es más bien un movimiento retrógrado y excluyente. Por tanto, no puede tener futuro en el mundo que nos espera. El encuadramiento municipal en el proyecto nacionalista ha sido intencionado y organizado. Los ayuntamientos han sido peones de esta estrategia, pero han conseguido que en muchos lugares se vote en clave independentista.

¿Cosa que conduce a que, a la hora de la verdad, se acabe favoreciendo a los “nuestros”?

Abiertamente, descaradamente, no se percibe la discriminación, pero evidentemente, si se produce. Cuando se plantean las cosas en este sentido tan maniqueísta se llega a caer en esto, evidentemente. Sale, por ejemplo, una lista de los tenderos afines, con la connivencia del ayuntamiento… Nosotros, ante un problema bastante acusado de dejadez en la vía pública, presentamos desde la oposición una moción (Corbera es un municipio bastante complejo, con 30 urbanizaciones, en las que residen 7.500 de sus 15.000 habitantes) pidiendo que se destinase la mitad de las partidas de conservación de la vía pública a las urbanizaciones. La respuesta fue que nosotros éramos monárquicos y por eso estábamos en la línea de “que hay de lo mío” y que ellos eran republicanos y trataban a todo el mundo por igual. O sea, algo tan pragmático como decidir si se dedica la mitad de un presupuesto a algo que atañe a la mitad de los vecinos, se convierte en un pretexto para salir con adoctrinamientos. Parece de locos, pero se supone que existe un caldo de cultivo favorable a quien lo dice.

¿Cómo opera el proselitismo independentista en tu municipio ¿Haciendo alusión al bolsillo? ¿Apelando al corazón?

Justamente estamos en esto. Entre el corazón y la razón. Entre la visceralidad y la lógica. Los independentistas interpelan a la víscera y al sentimiento y, en mi caso, los socialistas intentamos apelar a la racionalidad: déjate de historias porque, al final, alguien te tiene arreglar el asfalto. Aquí no estamos discutiendo el modelo de país, que tiene que ser Cataluña. Algo que ya se hace en otros sitios. Parece como si todo hubiese quedado aplazado, en hibernación, hasta que venga esta Cataluña independiente. Luego, Dios dirá ¿Para que vamos a ponernos ahora manos a la obra, si con ello se puede estropear el sueño del mañana?

¿Cosa que no impide, que algunos instrumentalicen las cosas en beneficio propio, sacándole buenos rendimientos dinerarios?

Claramente, no. Es difícil tener constancia del asunto. Pero, desde luego, hoy es mejor ser independentista para que las cosas te vayan bien. Los no independentistas, incluso a nivel municipal, hemos estado callados durante mucho tiempo.

¿Cómo hace TV3, también en los pueblos se promueven iniciativas orientadas a crear marcos de opinión y adhesión a la causa nacionalista?

Si, te encuentras, por ejemplo, con asociaciones que promueven exhibir esteladas, o que los gigantes luzcan lazos amarillos. Y nadie dice nada, porque se ha legitimado. Ante todo esto, cabe preguntarse qué pasará cuando la ciudadanía se de cuenta de que los independentistas están gestionando fatal la realidad. No pueden acallar todo. Cuando te tocan tu calle, cuando se toman decisiones que te afectan ¿Qué pasa? ¿Se les va a perdonar todo, en nombre del “Procés”, o no? Van de sobrados, en el sentido que todo será perdonado. Está por ver que es lo que mueve a las personas a votar. Para alcanzar el cielo que promete el nacionalismo hay que sacrificar muchas cosas. Algo que, en un entorno de bienestar, no parece fácil. El supremacismo, que halaga en lo más profundo los sentimientos de superioridad, atrapa, pero puede tener los días contados.

¿Acontecimientos de gran magnitud, como el Covid, o el estrepitoso fracaso de las estrategias separatistas, como están impactando en pueblos como el tuyo?

Creo que empieza a haber bastantes personas que se están dando de bruces con la realidad. Sobre todo, en las consecuencias económicas. A la vez, en muchos gobiernos municipales el Covid está siendo una coartada, para justificar que lo mucho que habían dicho que iban a hacer no se ha hecho. Si esto se lo creerá la gente o no, es harina de otro costal. Y no cabe duda, de que hay una decepción. Cosa que a veces tiene consecuencias imprevisibles.

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