Posesión infernal

La gran esperanza blanca del catolicismo más conservador, el obispo de Solsona, Xavier Novell, dimitió el 23 de agosto aduciendo motivos estrictamente personales. Enseguida, algunos mártires de la patria catalana, como Josep Rull, levantaron sus voces exclamando, no sin cierta alegría, el nacimiento de un nuevo represaliado de la causa independentista. No en vano Novell defendió la independencia en más de una ocasión desde su púlpito. Del mismo modo que pedía tratamiento psicológico de choque para los homosexuales y condenaba el uso del preservativo por representar una barrera a la creación de la vida.

Nada más lejos de la realidad. Novell había cedido a las tentaciones de la carne, se había enamorado de una psicóloga 14 años más joven que él, divorciada y escritora de novelas eróticas con un trasfondo satánico. Ante ello optó por colgar los hábitos, y por un silencio que hoy le reprochan sus feligreses, entre los que una Sor Lucia Caram que opina sobre la actitud de su ex obispo con la misma alegría y acierto con que hablaba de la permanencia de Messi en el Barça.

Mientras, Novell estaba lejos de Solsona. Se había instalado a vivir su amor en Manresa donde busca trabajo como ingeniero agrónomo. Toda una vida diciendo a las parejas cómo debían vivir su vida, para dejarlo justo cuando adquiría las aptitudes precisas para hacerlo con conocimiento de causa.

En un mundo normal la cosa habría acabado aquí. Todo el mundo tiene derecho a hacer lo que quiera con su vida. Pero Cataluña es diferente y, por mucho que nos duela, no deja de ser un pueblo algo grande donde cualquier persona se siente obligada a interesarse por la vida de otra, si puede ser para mojar pan, y a la historia de Novell no le falta zumo.

Preguntando, preguntando, los cercanos al ya ex obispo se dieron cuenta de que Novell comenzó a cambiar hace años, en 2015, apenas asumir el ministerio como exorcista titular de la diócesis de Solsona al no considerarse ninguno de los posibles candidatos como idóneo el cargo. El prelado dimitido se adentró en el estudio de la demonología y se encontró con la experta en satanismo Silvia Caballol, quien iba ejerciendo una influencia cada vez mayor sobre él, tanto que algunos sacerdotes cercanos le advirtieron de que estaba siendo sometido a una acción satánica por parte de la psicóloga que hoy ocupa su corazón.

Algunos feligreses no se privan de acusar a Novell de soberbia por no haber incardinado exorcista a algún otro sacerdote de su diócesis y asumir él el cargo de forma directa. Dicen a quien les quiera escuchar que un obispo es un premio muy goloso para el maligno y alguien que conociendo poco el tema demoníaco se pone a tratar de tú a tú con el diablo sin saber cómo protegerse de una forma adecuada se expone a graves peligros de forma innecesaria.

La conclusión es que monseñor Novell no ha abandonado el obispado, ni dejará próximamente el sacerdocio por amor, ni tampoco por el pecado de la carne, sino que nos encontramos ante un caso clarísimo de infestación. Un caso gravísimo pues este gran amante de los exorcismos que era Novell ha terminado poseído.

Desde el obispado de Solsona se señala directamente a su amante como responsable de los hechos, al fin y al cabo las mujeres han llevado el pecado a mundo desde los tiempos de Eva, y una divorciada con dos hijos, que ha estado viviendo en Marruecos y que escribe novelas con títulos que invocan inequívocamente al culto al diablo como El infierno en la lujuria de Gabriel sólo puede ser una enviada de Satanás.

En Solsona dicen que a pesar de las apariencias, Novell era una persona débil y atormentada con la carne. Dicen que antes de dimitir sin dar explicaciones se vio varias veces con el mismo Papa Francisco por mediación del presidente del obispo Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y que el Pontífice le pidió al menos dos veces que se sometiera a un exorcismo que liberara su cuerpo mortal. Fue en vano. Novell se negó en redondo. El Vaticano ni confirma ni desmiente, pero la maledicencia solsonina cree que estas negativas no hacen más que confirmar la posesión infernal de su ex obispo. Si no tuviera un cuerpo que pertenece al demonio, no se negaría al exorcismo.

La felicidad de un hombre enamorado, suficientemente valiente como para renunciar a todo por amor, ha terminado por ser el culebrón de este verano, Un culebrón de aires y argumento medievales. Y es que Cataluña no ha cambiado tanto en los últimos mil años.

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